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El huésped fantasma y la broma del inodoro: Crónicas de la recepción en hoteles

Imagen cinematográfica de un baño con un inodoro desbordándose, simbolizando la urgente llamada de ayuda de un huésped.
En esta escena cinematográfica, capturamos el caos de un inodoro desbordado, reflejando los desafíos inesperados que enfrenta el personal del hotel cuando un huésped solicita ayuda desde el baño. Descubre la intrigante historia detrás de este inusual incidente en nuestro último blog, "La Llamada del Inodoro Desbordado."

Trabajar en la recepción de un hotel puede ser una aventura digna de telenovela. Uno piensa que lo más complicado será atender a huéspedes exigentes o coordinar reservas, pero la realidad supera la ficción. Hay noches en que la rutina se rompe con llamadas imposibles de creer, como la historia que te traigo hoy: la famosa broma del inodoro desbordado.

¿Te imaginas recibir una llamada desesperada de alguien supuestamente atrapado en el baño, con el inodoro a punto de inundar todo, y que al pedirle su número de habitación solo te responda con un solitario “dos”? Pues prepárate, porque esto es apenas el principio.

Cuando los bromistas atacan: el inodoro protagonista

Todo comenzó una noche aparentemente tranquila. El teléfono de la recepción suena y al otro lado, una voz angustiada dice estar atrapada en el baño de su habitación porque el inodoro se está desbordando. Hasta aquí, cualquier recepcionista en Latinoamérica pensaría: “¡Otra vez la tubería, qué novedad!” Pero algo no cuadraba: el número desde el que llamaban era de otro estado, y en vez de usar el teléfono de la habitación (lo típico cuando hay una emergencia), el supuesto huésped llamaba desde un celular desconocido.

El compañero de la recepción, curtido en mil batallas, intenta obtener el número de habitación, pero la persona se rehúsa a darlo. Cuando el teléfono pasa a manos del jefe de turno, la respuesta es igual de absurda: “Estoy en el segundo piso… dos… dos… dos…” Como cuando tu abuelita te pide que digas bien los números y tú nada más repites lo mismo.

Mientras tanto, al fondo de la llamada se escuchan sonidos de inodoro siendo jalado una y otra vez, como si estuvieran grabando una película de Pedro Infante pero versión “El baño infernal”. Por más que le piden al bromista que deje de jalarle al baño, la respuesta es la misma: “¿No escuchas el desastre?”

La comunidad opina: bromas, experiencias y carcajadas

Las historias de hoteles son terreno fértil para las bromas pesadas. En los comentarios de la publicación original, hubo quien soltó la carcajada diciendo: “Una broma de mierda” (¡perdón por la expresión, pero así lo dijeron!). Otro usuario, claramente amante de los juegos de palabras, remató: “Eres todo un comediante de baño”.

Pero ojo, no todo es diversión. Algunos comentaron que este tipo de bromas son viejas conocidas en el gremio hotelero, comparándolas con el clásico “¿Está corriendo su refrigerador? ¡Entonces vaya a atraparlo!” que en nuestro mundo sería como el “¿Se le fue el gas? ¡Pues córrale antes de que se le escape el pollo!” de las abuelas mexicanas.

Hubo quien compartió anécdotas aún más bizarras, como el que recibió una llamada de una supuesta huésped sangrando porque se picó con una aguja en la cama… en una habitación que ni siquiera existía. ¿La respuesta del recepcionista? Le devolvió la llamada para decirle que la policía iba en camino por hacer bromas, y la bromista terminó llorando. Ni en las novelas de Televisa se ven estos dramas.

¿Por qué caemos en estas bromas? La vida en la recepción

Quienes trabajamos en hoteles sabemos que la línea entre emergencia real y broma es tan delgada como una servilleta de restaurante barato. Nadie quiere ignorar una llamada que podría convertirse en un problema de verdad: imagínate un piso inundado y el gerente preguntando “¿Por qué no subiste?” Por eso, aunque todo olía a broma telefónica, el equipo hizo lo correcto: mandó a seguridad a revisar el segundo piso, pidió que llamaran del teléfono de la habitación y buscó el nombre en el sistema. Resultado: ni rastro del huésped fantasma y, por supuesto, nunca volvieron a llamar.

Un dato curioso que surgió en la conversación fue la posibilidad de que estos bromistas graben tu voz para luego suplantar identidades o hacer fraudes. Así que, si te llaman pidiendo que repitas tu nombre o datos en voz alta, ¡aguas! (y no solo de las que salen del inodoro).

Bromas viejas, risas nuevas: ¿cómo reaccionar?

En Latinoamérica, nos encanta el relajo, pero sabemos poner límites. Como dijo uno de los comentaristas: “Cuando insistan tanto sin dar el número de habitación, cuélgales. Si acaso, diles que Amanda Abrazamefuerte los espera en la recepción”. Y es que, al final, estos chistes son tan viejos como el chavo del ocho, aunque a veces logran sacar una sonrisa hasta al más serio del hotel.

Eso sí, la próxima vez que recibas una llamada rara, recuerda el consejo de la comunidad hotelera: mantén la calma, sigue el protocolo y, si todo pinta a broma, mejor cuelga y sigue atendiendo a los verdaderos huéspedes (esos que sí pagan y no hacen el ridículo por teléfono).

Conclusión: ¿Te ha pasado algo así?

Las historias de hotel nunca terminan, y cada anécdota es mejor que la anterior. ¿Alguna vez te tocó una broma parecida en tu trabajo? ¿Cómo reaccionaste? Cuéntanos en los comentarios, comparte la nota con tus amigos y, sobre todo, la próxima vez que escuches un inodoro desbordándose por teléfono, recuerda: a veces lo único que se está desbordando… ¡es la imaginación de algún bromista!

¿Te gustaría leer más historias así? ¡Déjanos tus sugerencias y sigue atento para la próxima entrega de historias de hotel que ni en las películas te creerían!


Publicación Original en Reddit: The Toilet Flushing Caller