El huésped cangrejo: Cuando pedir una cama King se convierte en drama de hotel
Todos los que hemos trabajado (o sobrevivido) en la recepción de un hotel sabemos que cada turno puede convertirse en una novela. Pero hay días en que el drama se cocina a fuego lento y termina servido con guarnición de absurdo. Hoy les traigo la historia de un huésped tan terco como un cangrejo, que por no soltar la manía de su cama King, terminó gastando más y poniéndose de mal humor… ¡y todo por no aceptar una solución más práctica y barata!
El huésped despistado y el clásico “¡yo no me equivoqué!”
La historia comienza como muchas otras en la vida hotelera: llega un huésped a hacer check-in, pero su reserva… brilla por su ausencia. Tras unos minutos de búsqueda (y sudor frío), el recepcionista encuentra el misterio: ¡la reserva era para el día siguiente! Y como era de esperarse, el huésped saca su celular, lo agita en la cara del pobre empleado y jura que él reservó “para hoy mismo, acabo de hacerlo”. Pero como buen capítulo de “La Rosa de Guadalupe”, el giro dramático llega cuando el recepcionista le muestra la fecha real. Toca la típica escena de negación, berrinche y orgullo herido, que en Latinoamérica ya tiene nombre: “el cliente que nunca se equivoca”.
Después de varios minutos (que para el recepcionista seguro fueron años perro), el huésped acepta a regañadientes que sí, la regó. Pero claro, su actitud no mejora; sigue gruñón y con cara de pocos amigos.
Cama King o nada: la obsesión del cangrejo
Ahora viene lo bueno. El huésped, dándose cuenta de su error y viendo que igual necesita dormir esa noche, pregunta qué habitaciones hay disponibles. El recepcionista, con la paciencia de una abuelita, le ofrece una habitación con dos camas Queen, que además es la opción más económica (dato importante para lo que viene). Pero nooo, el huésped quiere su cama King, como si fuera requisito para sobrevivir la noche. Se le explica, con manzanitas, que no hay camas King disponibles hasta el día siguiente, porque el hotel está casi lleno.
¿Y la reacción? Más gruñidos, bufidos y exigencias. El huésped pregunta el precio de la habitación doble, se queja porque es más caro que el “ofertón” que tenía online, y pone cara de “esto es un atraco”. El recepcionista incluso le ofrece el precio preferente de socio, pero ni así lo convence. Un usuario del foro lo resumió perfecto: “Algunos huéspedes no quieren ahorrar, quieren la habitación que reservaron… pero más barata”.
Finalmente, y tras barajar opciones, el empleado le dice: “Si no le convence, puede preguntar en los hoteles de al lado”. Así, directo y sin miedo. Y claro, el huésped se queda, pero lo deja claro con un murmullo de que “igual ni se queda toda la semana”.
El show del cambio de habitación (o cómo pedir peras al olmo)
Como si fuera poco, el huésped exige que a la mañana siguiente lo muden a una King. El recepcionista le explica que las habitaciones King no estarán listas temprano, porque deben esperar a que los que las ocupan salgan (¡hasta el mediodía!). En todos los hoteles de Latinoamérica es igual: las salidas son a las 12 y el check-in, si bien empieza a las 3 o 4 de la tarde, a veces se puede ser flexible, pero no milagroso.
El huésped se indigna porque “¿cómo que no va a haber una King lista a las 8 am?”. Aquí, un comentario del foro lo dijo con humor criollo: “¿Qué esperan? ¿Que despertemos a otro huésped y lo echemos para darle su cama?”.
El recepcionista, haciendo gala de creatividad, le sugiere que si se queda más de siete días, le pueden dar un mejor precio y así ahorrar mucho más quedándose en la habitación doble. Incluso le cancela la otra reserva sin penalización. Pero no, el huésped sigue con la necedad de la King, aunque eso signifique gastar más y complicarse la vida.
Reflexiones: El síndrome del cangrejo y el arte de complicarse solo
Aquí es donde la comunidad Reddit le pone sazón latino a la historia. Un usuario compara al huésped con el famoso “síndrome del cangrejo”: cuando un cangrejo intenta salir del balde, los demás lo jalan para que ninguno escape. En este caso, el huésped se aferra tanto a su capricho, que termina perjudicándose solo. Otro comenta entre risas: “Puedes llevar al huésped al agua… pero no puedes hacer que beba”.
Y es que en Latinoamérica, todos conocemos a alguien así: el que por orgullo prefiere pagar más, perder tiempo y energía, solo para no ceder ni tantito. Como bien dijo otro usuario, “uno llega cansado después de un viaje y a veces el cerebro no da para más, pero eso no es excusa para tratar mal a quien te atiende”.
Al final, el recepcionista logra resolver la noche con una buena dosis de paciencia y profesionalismo, dejando claro que en hotelería, como en la vida, uno tiene que aprender a lidiar con todo tipo de cangrejos… con buen humor y sin perder la cabeza.
Conclusión: ¿Qué harías tú en este caso?
Historias como estas nos recuerdan que, a veces, lo mejor es aceptar la solución sencilla y dejar el drama para las telenovelas. Así que ya sabes: la próxima vez que vayas a un hotel y no salga todo perfecto, respira, sé flexible y… ¡no seas un cangrejo malhumorado!
¿Te ha tocado lidiar con clientes (o huéspedes) así de tercos? ¿Eres de los que acepta la solución práctica o prefieres seguir luchando por el capricho? ¡Cuéntanos tu historia en los comentarios!
Y recuerda: en este mundo, más vale ser práctico y buena onda que acabar como el cangrejo del balde. 🦀
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Publicación Original en Reddit: You just have to have a 1 king bed. A.K.A. You're spending more money by being a crab.