El hotel de las pesadillas: dos semanas en el infierno laboral
¿Alguna vez has tenido un trabajo tan malo que sientes que vives en una película de terror? Bueno, si crees que tu jefe es insoportable o que tu compañero de cubículo no se baña, prepárate para sentirte afortunado. Hoy te traigo la historia de un recepcionista de hotel que sobrevivió dos semanas dignas de una telenovela… pero de las de narcos.
Imagina llegar cada día a tu trabajo y no saber si ese olor raro es por las cucarachas, porque alguien anda cocinando metanfetamina en la habitación 14, o porque, simple y sencillamente, el edificio ya está poseído por la mala vibra. Eso sí es una historia para contarla en la próxima reunión familiar, ¿a poco no?
Bienvenidos al hotel del terror: ni en tus peores pesadillas
Hace seis meses, el protagonista de nuestra historia (llamémosle Juan, porque todos tenemos un primo Juan) empezó a trabajar en un hotel que parece más salido de una leyenda urbana que de una agencia de empleo. En ese lugar, hay de todo menos tranquilidad: cucarachas que ya piden la renta, huéspedes que parecen fichas de Interpol, personas sin hogar buscando refugio y, por si fuera poco, varios laboratorios de metanfetamina operando “de incógnito”. Ah, y no olvidemos el tiroteo ocasional, porque claro, el entretenimiento nunca falta.
Juan relata que, en solo dos semanas, le lanzaron llaves en la cara, fue acusado de racista por una pareja que quería una noche gratis y hasta tuvo que aguantar a un ruso pasado de cocaína queriendo pelearse “al estilo Rocky”. Y como si fuera poco, cuando cometió el pecado mortal de olvidar el nombre de la novia de un huésped (que ni siquiera estaba registrada), lo trataron peor que a los árbitros en un clásico de fútbol mexicano.
¿Jefes que ayudan? Mejor espera sentado…
Cansado de sentir que trabajaba en el set de “Breaking Bad”, Juan decidió hablar con su jefe para pedir más autoridad y poder sacar a los clientes problemáticos. ¿La respuesta? Un clásico de jefes en toda Latinoamérica: “¡No podemos escoger a nuestros huéspedes! Si los corremos sería discriminación”. Y para rematar, la joya: “¿No será tu mala actitud la que hace que reaccionen así?”. ¿A poco no te han soltado alguna vez una frase así en la chamba?
La comunidad de Reddit no tardó en reaccionar. Un usuario comentó (adaptándolo a nuestro contexto): “Parece que el dueño espera que algún día le prendan fuego al hotel y así cobrar el seguro...”. Otros aconsejaron a Juan hacer como muchos mexicanos cuando el ambiente laboral se pone denso: “Termina tu turno y ya no regreses, solo vuelve por tu último cheque”.
Y no faltó el que, con ese humor negro que tanto nos caracteriza, soltó: “¿Y por qué no intentas disfrutar los tiroteos y las peleas? (es broma, obvio)”.
Cuando el trabajo afecta la salud... ¡es hora de correr!
Pero la cosa no quedó en anécdota. La presión fue tanta que un día Juan se desmayó en la recepción y terminó en el hospital. Imagínate el nivel de estrés para que tu cuerpo te diga: “¿Sabes qué? Mejor me apago”. Y aquí va la verdadera lección: ningún trabajo vale tu salud física o mental, ni aunque te prometan el aguinaldo más gordo.
Como bien comentó otro usuario: “Estos lugares nunca mejoran, pero tú sí mereces un mejor ambiente laboral”. ¿Quién no ha tenido ese compañero (o uno mismo) que sueña con que su trabajo cierre de la noche a la mañana y así ya no tener que renunciar?
Reflexión final: ¿Vale la pena quedarse en el infierno?
La historia de Juan es, tristemente, más común de lo que creemos en muchos países de Latinoamérica. Lugares donde la “chamba es chamba” y parece que hay que soportar de todo por un salario mínimo. Pero al final, la vida no es una telenovela y nadie debería aguantar un ambiente tan tóxico.
Así que si te identificas con esta historia, recuerda: siempre hay opciones mejores y, como dicen por ahí, “el que persevera alcanza… ¡pero no te quedes donde no te quieren ni te cuidan!”. Y tú, ¿alguna vez trabajaste en un lugar así de caótico? ¿Qué harías si te lanzan las llaves a la cara? Cuéntanos tu historia y comparte este relato con ese amigo que odia su trabajo… seguro se sentirá identificado (o aliviado de que no le toque tan feo).
¿Te atreverías a pasar una noche en el hotel de las pesadillas? O mejor aún, ¿ya quieres reservar para nunca ir?
Publicación Original en Reddit: I have had the worst two weeks of my work in my life.