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El fax está embrujado: Crónicas de una tecnología que se niega a morir

Cliente frustrado lidiando con problemas de fax a larga distancia, mostrando una escena cinematográfica de frustración.
En esta representación cinematográfica, exploramos el frustrante mundo del fax, donde los problemas técnicos pueden dejar a los clientes sintiéndose impotentes. Acompáñanos mientras un cliente enfrenta el caos de los fallos en el fax a larga distancia y el juego de culpas que se desata.

¿Quién hubiera pensado que en pleno 2024 todavía tendríamos que hablar del fax? Sí, ese aparato que muchos daban por extinto, pero que en muchas oficinas de Latinoamérica sigue resistiendo como los calcetines viejos que nunca se tiran. Hoy vamos a sumergirnos en una historia real de terror tecnológico, donde la paciencia, las excusas y la nostalgia se mezclan en una danza tan absurda como entrañable.

Imagina esto: te llaman porque el fax “no sirve”. Que no manda ni recibe a larga distancia. Ya el cliente habló con el proveedor del fax, que como buen mexicano le dijo “eso es culpa de la compañía telefónica”. ¿Y ahora? Todos los dedos apuntan a tu servicio, y toca investigar el misterio del fax maldito. ¿Estás listo para reír, enojarte y quizás hasta sentir un poco de ternura por esa reliquia de oficina?

Entre mitos y realidades: ¿Quién usa fax en pleno 2024?

No falla: en toda oficina hay dos tipos de personas. Los que no han visto un fax en años y se les olvida que existen, y los que juran que su vida laboral depende de ese aparato, como si fuera la máquina de hacer tortillas en la tiendita de la esquina. No hay punto medio.

Una anécdota que salió en los comentarios lo resume perfecto: “Mi cliente recibía facturas por correo electrónico, las metía en una app para faxearlas de vuelta a la MISMA central de fax y luego procesarlas en el sistema de gestión. Cuando se saturaban las líneas de fax… ¿qué hacían? Imprimían las facturas, las escaneaban otra vez y las subían al sistema. El círculo de la vida... pero versión absurda”.

Esta dinámica no es ajena a nuestras oficinas. Todos conocemos a ese departamento que imprime correos, los escanea, los guarda en un archivo físico y además pide más espacio para archiveros. Cuando el jefe se entera de lo que pasa, ¡hasta le explota la cabeza por la ineficiencia!

El misterio del fax maldito: Investigando lo imposible

Regresando a nuestra historia, el técnico se puso a prueba todas las variantes: fax local, fax internacional, llamadas a la compañía, cambio de proveedor… Nada parecía funcionar. Pero el verdadero drama estaba en la información que le daban: un día no se podía enviar ni recibir, al rato ya sí se podía enviar, luego que tal vez sí estaban recibiendo. ¡La confusión es internacional!

Después de tres horas de vueltas y vueltas, sale a la luz el verdadero problema: sí estaban recibiendo faxes, pero la segunda hoja se imprimía una y otra vez, o salían páginas a la mitad. Y aquí fue cuando todo hizo “clic”: era un problema del modo ECM (Error Correction Mode) en el fax, que entra en un bucle intentando corregir errores en la transmisión. Se desactiva el ECM y… ¡magia! Todo funciona perfecto.

¿El resultado? Fax funcionando, ni un “gracias”, ni una disculpa. Y para rematar, el proveedor de fax aprovechando para tirar indirectas: “hemos escuchado muchas quejas de tu servicio telefónico”. Como decimos aquí, “el que no corre, vuela”.

El fax: ¿Reliquia o maldición latinoamericana?

Uno pensaría que solo en oficinas públicas o consultorios médicos sobreviven los faxes, pero la verdad es que hay sectores enteros –bancos, aseguradoras, hasta dependencias gubernamentales– donde el fax es casi tan sagrado como el café de la mañana. Y así como hay gente que todavía guarda la credencial del IFE vieja “por si acaso”, hay quienes defienden el fax aunque no sepan para qué lo usan.

Un comentarista contaba que, durante una mudanza de sistemas telefónicos, se desconectaron las líneas de fax y nadie lo notó por seis meses. Otro relató que en su oficina recibieron una queja porque el fax no servía, pero al revisar el registro descubrieron que nadie lo había usado en tres meses. Fue la excusa perfecta para darle cuello al servicio.

Y es que el fax tiene esa dualidad mágica: o es indispensable, o es invisible. Muchos le tienen cariño porque “así siempre se ha hecho”, otros porque sienten que es más seguro (aunque en realidad el correo electrónico sin cifrar es igual de inseguro). Pero lo cierto es que, mientras existan trámites que lo pidan, el fax seguirá siendo ese familiar incómodo que nunca se va de la casa.

Reflexiones finales: El karma del soporte técnico y el fax inmortal

Queda claro que trabajar en soporte técnico es como ser médico de pueblo: recibes información contradictoria, a veces los pacientes (usuarios) no te dicen toda la verdad, y cuando resuelves el problema, el agradecimiento brilla por su ausencia. Como bien dijo un comentarista, “arreglaste el problema, entonces OBVIAMENTE tú eras el problema”. El colmo.

Y mientras tanto, los técnicos siguen peleando con configuraciones, menús ocultos, y modos ECM que parecen sacados de una novela de realismo mágico. Porque en Latinoamérica, el fax no solo es una tecnología, es casi un personaje de telenovela: dramático, impredecible y, por alguna razón, imposible de eliminar.

¿Tienes alguna historia de terror con el fax? ¿En tu trabajo todavía lo usan o ya lo mandaron “a dormir el sueño eterno”? Cuéntanos en los comentarios y, si eres de los que aún defienden el fax, ¡confiesa para qué lo necesitas! Aquí nadie juzga… bueno, solo un poquito.


Publicación Original en Reddit: Fax is cursed.