El extraño caso del “siempre me han dado early check-in”: historias de la recepción hotelera
¿A poco no todos tenemos un amigo o tía que, apenas llega a un hotel, exige su habitación antes de tiempo como si fuera su derecho constitucional? Pues déjame decirte que, al menos en la hotelería, esas “costumbres” están sacando canas verdes a los recepcionistas… y no sólo en Estados Unidos. Esta historia, sacada de un foro gringo pero que podría pasar perfectamente en cualquier hotel de Latinoamérica, nos demuestra que la paciencia de quienes atienden la recepción se está poniendo a prueba como nunca antes.
En un sábado cualquiera, con el hotel casi a reventar del día anterior, llegaron dos tipos de huéspedes con demandas dignas de novela: uno pagó tarifa de “amigo de amigo” (más barata imposible) y quería upgrade gratis y early check-in; el otro, una pareja mayor, casi casi reclamando que el mundo gira a su alrededor porque “jamás en la vida” les han negado entrar antes. ¿Te suena familiar? ¡Sigue leyendo porque esto se pone bueno!
La cultura del “yo merezco”: ¿Cuándo se desató la locura del early check-in?
En Latinoamérica, el “favorcito” es parte de la vida. Pero hay de favores a favores, y en la hotelería, la línea entre cortesía y abuso se ha ido borrando. Como comenta el autor original, antes hacer un upgrade o permitir early check-in era un gesto bonito, una cortesía para sorprender al huésped. Pero ahora, como bien dijo un forista: “Haces una vez el favor y ya lo esperan siempre”.
Un usuario del foro lo resumió con humor negro: “Algunos ya ni piden, exigen. Si no les cumples, la reseña venenosa te la dejan en TripAdvisor”. Y es que, en palabras del mismo autor, ya ni siquiera los clientes frecuentes (los verdaderos, no los que se creen dueños del hotel por ir dos veces al año) se ponen así. El problema, según muchos en la comunidad hotelera, es que el trato especial fue malinterpretado: lo que era un premio por ser buen cliente terminó siendo una expectativa para todos… ¡hasta para los que pagan la tarifa más baja!
Entre upgrades, descuentos y la ley del mínimo esfuerzo
¿Quién no ha conocido a ese tío que, porque “conoce a alguien en el hotel”, exige trato VIP? En el foro se quejan especialmente de los huéspedes de tarifa “Friends & Family” (amigos y familiares de empleados), que además de tarifa regalada, exigen early check-in, upgrade y que les hagan reverencia. Un comentario lo dice todo: “Si ya tienes 50% de descuento, ¿todavía quieres suite y entrada anticipada? ¡No inventes!”
Y los ejemplos no faltan. Uno de los recepcionistas cuenta que una vez, por sobreventa, le dieron la suite más cara a un cliente “super shiny” (el equivalente a cliente platino, diríamos aquí). ¿El resultado? El tipo quería esa suite cada vez que volvía, sin importar si estaba ocupada. Por el contrario, cuando le dieron el upgrade a una familia numerosa que ni lo pidió, todos quedaron felices y agradecidos. “Esos sí son clientes que valen la pena”, concluyó.
En Latinoamérica, esta actitud de “dar la mano y agarrar el brazo” también se vive día a día. Basta con ver cómo, en temporada alta, hay quienes llegan horas antes y, si no se les entrega la habitación, ponen cara de tragedia como si se les hubiera acabado el mundo. Y si el recepcionista no cede, a veces hasta llaman al gerente, arman escenitas dignas de telenovela y exigen compensaciones absurdas.
¿Empatía o egoísmo? El arte de pedir (y recibir) en la hospitalidad
No todo está perdido. También existen huéspedes que entienden la situación y saben pedir con gracia. Como relató un usuario: “Hola, sé que el check-in es a las 3, pero ¿habrá chance de entrar antes?” Y si la respuesta era no, simplemente daban las gracias y buscaban qué hacer mientras. “¿Por qué esperar trato especial? Si está listo, ¡genial! Si no, pues ni modo”, dice el comentario más sensato del hilo.
Algunos recepcionistas, incluso, reconocen que si el huésped es amable y paciente, hasta les dejan un detalle en la habitación (¿quién le dice que no a una copita de vino o unos chocolates?). Pero cuando el huésped llega con aires de superioridad, exige y se pone difícil, lo único que logra es que el personal siga la política al pie de la letra. Como dice un dicho mexicano: “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente; pero el que exige de más, se queda sin nada”.
Reflexión final: ¿Vale la pena ser el cliente “buena onda”?
El mundo de la hospitalidad ha cambiado, y no siempre para bien. Como concluyen varios expertos en el foro, cada vez que haces algo “extra” por alguien que no lo aprecia, sólo logras que la siguiente vez lo exija como derecho. Pero cuando el cliente es agradecido, cortés y entiende que el personal sólo hace su trabajo, la experiencia mejora para todos.
Así que la próxima vez que viajes y llegues antes de la hora de entrada, recuerda: ni el recepcionista ni el personal de limpieza son magos. Si tienes suerte y te pueden ayudar, ¡agradece! Y si no, disfruta el lobby, sal a conocer el barrio, o tómate un cafecito. Porque como bien dicen en los foros: “La paciencia es la madre de todas las virtudes… y la amabilidad, la llave para abrir muchas puertas”.
¿Y tú, has tenido alguna experiencia curiosa o divertida pidiendo early check-in en un hotel? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este blog con ese amigo que siempre quiere llegar antes de tiempo. ¡Nos leemos en la próxima anécdota hotelera!
Publicación Original en Reddit: “In all my years I’ve never NOT gotten early check in”