El ex empleado, el portátil y la amenaza legal que terminó en vergüenza ajena
¿Te imaginas que tu último día de trabajo sea hace dos semanas, llevas sin entregar el portátil de la empresa, y cuando por fin te animas a devolverlo… resulta que ya no puedes acceder ni a un solo archivo? Pues así empieza la historia que hoy te traigo, una mezcla de drama, comedia y lecciones de vida digna de cualquier oficina latinoamericana.
¿Quién no ha tenido ese compañero que cree que la computadora del trabajo es una extensión de su vida personal? En esta anécdota, un ex empleado pensó que podía jugarle vivo al departamento de TI (Tecnologías de la Información), pero la jugada le salió al revés y acabó protagonizando una escena digna de telenovela.
El portátil de la discordia: “¡Devuelvan mis archivos o no entrego nada!”
Todo comenzó en una oficina (piensa en cualquier edificio de corporativo en Ciudad de México, Bogotá o Buenos Aires) donde la seguridad informática no es cualquier cosa, sino una cuestión casi sagrada. El ex empleado llega, después de dos semanas de haber sido despedido, y deja caer el portátil sobre el escritorio del técnico de TI con cara de pocos amigos:
—Oye, ya no puedo entrar al portátil —dice, casi reclamando.
El encargado, con la paciencia de quien ya ha visto de todo, le responde con una sonrisa de “ya ni modo”:
—Sí, tu último día fue hace más de una semana, y el protocolo es bloquear las cuentas y accesos de ex empleados.
Pero el drama no termina ahí. El ex empleado empieza a exigir sus recibos de nómina y “documentos personales” que guardó en el portátil. El técnico, cumpliendo con el guion de la política de seguridad, le explica que debe contactar a Recursos Humanos para los papeles y que, por seguridad, no puede permitirle el acceso a la computadora ni a los archivos.
La respuesta es un clásico latino: “Pues no te regreso el portátil hasta que me des mis archivos”.
Aquí, el técnico saca el as bajo la manga: le recuerda el contrato firmado, donde dice clarito que, al salir, hay que regresar todo el equipo. Y además, que está prohibido guardar cosas personales en dispositivos de la empresa. El ex empleado sale indignado, lanzando la amenaza más vieja del libro: “¡Van a escuchar de mi abogado!”
Cuando la amenaza legal termina en papelón
A los que hemos trabajado en oficinas de América Latina, nos suena el cuento: apenas alguien menciona “abogado”, el ambiente se pone tenso… por cinco minutos. Como decía un usuario en los comentarios, probablemente el ex empleado sí habló con un abogado y recibió la mejor asesoría posible: “¡Devuelve ese portátil o puedes terminar en la cárcel por robo!”
La historia toma un giro digno de un episodio de “La Rosa de Guadalupe” cuando, más tarde ese mismo día, el ex empleado regresa —esta vez escoltado por seguridad—, deja el portátil en el escritorio y sale con la cabeza agachada. Se acabó el berrinche.
Varios en la comunidad de Reddit apostaron a que este personaje ya tenía fama de problemático (“conocido por hacer líos”, como decimos aquí) o, peor aún, que intentaba llevarse información de la empresa. No sería nada raro: en empresas donde se manejan datos médicos o información sensible, no se puede andar con medias tintas.
Lecciones para la oficina: ¡No guardes tu vida personal en el portátil del trabajo!
Lo más curioso es la cantidad de gente que, como este ex empleado, usa la laptop del trabajo para todo: guardar fotos personales, documentos de impuestos, hasta la tesis de maestría. Un comentarista lo resumió perfecto: “Me sorprende la cantidad de personas que no tienen dispositivos personales y usan los del trabajo para toda su vida”.
En América Latina, donde a veces la empresa te da uno de los pocos equipos modernos que tendrás acceso, muchos piensan que el portátil es como un aguinaldo adelantado. Pero ojo, como bien advierten los de TI: nunca guardes nada personal que no estés dispuesto a perder de un día para otro. Las políticas de seguridad existen por una razón, y cuando te vas, el acceso se acaba —sin llorar.
Además, como bien recordaban otros usuarios, si la empresa detecta que te llevaste información confidencial, las multas y sanciones pueden ser altísimas. Es mejor no tentar al diablo.
Un poco de humor y reflexión: ¿Quién no tiene un compañero así?
Al final, la oficina no es tan diferente de un club social: siempre hay quien cree que puede saltarse las reglas, el que guarda el “backup” de toda su vida en el escritorio de Windows (literalmente, el escritorio), y el que termina aprendiendo la lección por las malas.
Esta historia nos deja una enseñanza muy latina: “No hagas cosas buenas que parezcan malas, y no hagas cosas malas… porque te agarran”. Mejor mantén tu vida personal separada de la laboral, respeta los protocolos y, si te despiden, entrega el portátil como quien entrega el uniforme después de un partido: con dignidad y sin dramas.
¿Te ha pasado algo parecido en tu trabajo? ¿Conoces al típico compañero que cree que el equipo de la empresa es suyo? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y sigamos aprendiendo (¡y riéndonos juntos!) de las aventuras y desventuras en la oficina.
Publicación Original en Reddit: Legal Threat that backfires