El eterno “malo” de la recepción: historias de puntos, berrinches y reglas en los hoteles
¿Alguna vez te has sentido como el villano de una telenovela… pero trabajando en la recepción de un hotel? Si creías que lo más complicado era recordar la contraseña del wifi, déjame contarte la historia de quienes viven a diario el “drama” hotelero: los recepcionistas. Entre políticas que parecen escritas por el mismísimo diablo y huéspedes que harían lo que sea por unos puntos de recompensa, la vida tras el mostrador no es tan sencilla como parece.
Y, aunque no lo creas, a veces ser el “malo” no es cuestión de actitud, sino de sobrevivencia profesional. Aquí va una historia que muchos en Latinoamérica podrán entender, sobre todo si alguna vez les tocó lidiar con clientes necios, jefes invisibles o reglas que parecen hechas para complicarnos la vida.
Entre puntos, recompensas… y jefes que pagan
Imagina esto: llevas tres años trabajando en el mismo hotel y, como diría cualquier tía mexicana, “ya te sabes todos los trucos”. Pero hay un truco que nunca falla: el huésped que quiere que le cambies la cuenta de recompensas porque, aunque su jefe paga la habitación, él quiere llevarse los puntos. Aquí en Latinoamérica, ¿quién no ha visto a alguien queriendo “sacarle jugo” a lo ajeno? Pero las reglas del hotel son claritas: quien paga, recibe las recompensas.
El protagonista de esta historia, después de explicarle por enésima vez a un huésped que no podía cambiar los puntos de la cuenta porque la habitación la pagaba su jefe, presenció el berrinche del siglo. El cliente, furioso, llamó a la central corporativa para intentar ganar puntos “por la mala”. Y claro, salió de la recepción echando chispas, como si el recepcionista fuera el villano de la película.
¿Te suena conocido? Seguro sí, si alguna vez trabajaste de cara al público. Como bien comentaba un usuario en la comunidad de Reddit, “la gente no te grita a ti, le gritan al uniforme, tú solo estás en medio”. Y claro, no falta quien crea que con insistir o hacer escándalo, todo se soluciona. Pero no, aquí no aplica el “el que no llora no mama”.
La vida de villano: ¿Realmente somos los malos?
Uno pensaría que aguantar caras largas y reclamos es parte del trabajo, pero llega un momento en que cansa. En palabras de otro trabajador de hotelería: “A veces hasta disfruto ser el malo, sobre todo cuando el cliente es grosero. Me da gusto molestarlos, porque así sienten un poco del karma que reparten”. Es como el clásico dicho: “al mal tiempo, buena cara”, o al menos una sonrisa sarcástica.
Sin embargo, no todos se lo toman tan a la ligera. El propio protagonista de la historia confiesa que “esta semana, cada día alguien se ha enojado conmigo solo por seguir las reglas”. Y vaya que en Latinoamérica, donde el “favorcillo” y el “hazme el paro” son moneda corriente, resistirse a romper las reglas es casi un acto heróico.
Otro usuario aportó una filosofía interesante: “Reenfócalo. No eres el malo, eres el muro que impide que el cliente se salga con la suya rompiendo las reglas. Piensa que, en vez de ser el villano, eres el guardián de la justicia hotelera”. Nada mal, ¿no? Porque si no, te vuelves loco.
Entre risas, frustraciones y tips de sobrevivencia
Algunos usuarios comparten técnicas para sobrellevar el mal rato, como darle la tarjeta del gerente (aunque tenga el mismo número de la recepción, solo para que el cliente se sienta atendido) o, en casos extremos, inventar una historia triste para que el huésped deje de insistir. “Dile que ya te regañaron por hacer favores, que necesitas el trabajo para el seguro de tu hijo diabético…”, sugieren algunos con humor negro, muy a lo latinoamericano.
Y claro, no faltan las metidas de pata graciosas, como el usuario que por error escribió “el que reza recibe los puntos” en vez de “el que paga recibe los puntos”. Porque en el fondo, todos buscamos un poco de alivio y humor ante la locura diaria de la recepción.
¿Y la gerencia? Bien, gracias…
Si algo molesta a quienes trabajan en recepción es que, a veces, la gerencia termina cediendo ante la presión del cliente. Como dice un usuario: “No me molesta ser el malo, mientras los jefes no se doblen y les den todo lo que piden. Eso sí que me saca de quicio”. Porque, ¿de qué sirve estar firme si al final el jefe termina diciendo que sí a todo? En muchos hoteles de Latinoamérica, esto es pan de cada día.
Y, como remate final, hay quienes prefieren simplemente decir al cliente que lo harán… y después no hacerlo. Porque aquí, como en cualquier barrio, “el que no cae, resbala”.
Conclusión: ¿Quién quiere ser el villano?
La próxima vez que te toque estar del otro lado del mostrador, recuerda que el recepcionista solo cumple las reglas, aunque a veces toque ser el “malo” de la historia. Al final, todos estamos batallando con clientes, jefes y políticas absurdas. Así que, si eres de los que trabajan en recepción, no te preocupes: no eres el villano, eres el héroe anónimo que mantiene el orden en el caos hotelero.
¿Te ha tocado ser el “malo” en tu trabajo? ¿Qué historias tienes desde la trinchera de la atención al cliente? ¡Cuéntanos en los comentarios y armemos terapia grupal al estilo latino!
Publicación Original en Reddit: bad guy