El drama del “Lost & Found”: Cuando los huéspedes olvidan hasta el sentido común
¿Alguna vez has salido de viaje y al volver a casa te das cuenta de que olvidaste algo en el hotel? Un cargador, una chamarra, o incluso algo que según tú, era “irremplazable”. Ahora, imagina ser la persona que tiene que lidiar con todos esos olvidos... y con los dramas que vienen incluidos.
Hoy te traigo el detrás de cámaras de un encargado de objetos perdidos en una zona turística, donde parece que lo único que no se extravía es la paciencia… ¡Porque esa ya la perdió hace rato!
Cuando el huésped pierde algo… pero la culpa nunca es suya
En el mundo de la hospitalidad, la frase “el cliente siempre tiene la razón” a veces se convierte en “el cliente siempre tiene la razón… hasta que se le olvida su iPad y quiere demandar”. Nuestro protagonista no trabaja en un hotel tradicional, sino en varias propiedades vacacionales. Y sí, le toca ser el Sherlock Holmes de los objetos olvidados.
En las últimas semanas, ha tenido que enfrentarse a tres casos dignos de telenovela: un iPad perdido, una gorra de diseñador de 400 dólares (¡¿en serio?!), y dos chamarras familiares con más historia que la abuela. El iPad, según el huésped, estaba “claramente” en la casa, porque así lo decía el rastreador de Apple… aunque el GPS marcaba dos puertas más allá. Le explicaron al huésped que no podían entrar a la casa de un vecino a buscarlo (¡imagínate el chisme!), que mejor llamara a la policía. Pero el huésped prefirió amedrentar con amenazas de demanda.
Como bien comentó un usuario del foro: “¡En serio, la gente lleva cosas carísimas de vacaciones y ni siquiera se preocupa por cuidarlas! Yo ni mi termo saldría de mi casa.” Y es que, en Latinoamérica, ¿quién no ha escuchado el clásico “si lo cuidas, nadie te lo cuida”? Pues parece que muchos viajeros no lo aplican.
El caso de la gorra de oro… y el cliente de cristal
La gorra de diseñador fue un caso de éxito a medias. El equipo de mantenimiento la recuperó, la empacó y se la enviaron al dueño en una semana. ¿Final feliz? ¡Para nada! El huésped dejó una reseña negativa porque tardaron “demasiado” en devolvérsela. ¿Una semana? ¡Por favor! Ni que esto fuera Amazon Prime, como dijo el encargado.
En nuestros países, donde pedir algo por internet a veces tarda más que ver crecer una ceiba, esperar una semana parece razonable. Pero para algunos, la paciencia se quedó olvidada junto con sus pertenencias. Una usuaria del foro lo expresó perfecto: “¡El dueño de la gorra debería haberte dado cinco estrellas y una recompensa! Es su error por dejarla, y encima se queja porque la recuperó en una semana. ¡Absurdo!”
Y ojo, como aclaró el encargado, devolver estos objetos implica viajes de hasta una hora, buscar cajas, empacar y hacer fila en el correo, todo esto mientras hace su trabajo normal. Por eso cobran una tarifa de manejo. Así evitan que la gente pida buscar hasta el cargador más barato. ¡Qué no se diga que no es un negocio redondo!
Las chamarras familiares: entre la nostalgia y la novela policiaca
¿Quién no tiene en casa una prenda heredada, llena de recuerdos y con valor sentimental? Ahora imagina perder no una, sino dos chamarras “de herencia familiar” en un viaje. El huésped mayor juraba que las dejó en el clóset. El encargado y todo su equipo buscaron hasta en el refrigerador (literal), pero nada.
Aquí es donde la historia se pone intensa: el dueño empezó a llamar y escribir dos veces por semana, acusando al personal de robo y ofreciendo una recompensa de 150 dólares para quien regresara las chamarras. La comunidad del foro empatizó con el encargado: “No es justo que te echen la culpa por cosas que ellos mismos olvidaron”, comentó una usuaria. Otro agregó, “demostrar que el hotel es responsable es dificilísimo; ni el mejor abogado gana ese caso”.
Y es que en Latinoamérica, todos conocemos a la tía que pierde hasta el pasaporte y luego culpa a medio mundo. Pero, como dijo el encargado, “ya agoté todas las posibilidades, y el señor no acepta la pérdida”. A veces, hay que saber soltar.
¿De quién es la responsabilidad? Reflexión y risas para no perder la cabeza
¿Hasta dónde llega la responsabilidad de quien administra un hospedaje? ¿Debe convertirse en niñera de recuerdos ajenos? “No es mi deber cuidar tus cosas”, dice el encargado, y no le falta razón.
En el foro, muchos comentaron que la amenaza de demanda es puro show, porque ni siquiera sale rentable pagar un abogado por cosas así. En palabras de otro usuario: “En cuanto consultan a un abogado, se les quitan las ganas de demandar. Sale más caro el caldo que las albóndigas”.
Y así es este trabajo: uno que combina detective, terapeuta y, a veces, saco de boxeo emocional. Pero también hay huéspedes agradecidos, como el que olvidó un termo y ofreció pagar el envío, o el que dejó hasta el reloj y el pasaporte y lo recibió de vuelta por correo. Porque, aunque el drama abunda, aún existen los buenos modales.
Al final, este encargado ha aprendido que, aunque la gente olvida cosas, lo más importante es no perder el buen humor. Así que la próxima vez que viajes, antes de cerrar la puerta, acuérdate de ese dicho latino: “El que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame”. O en este caso, “el que no cuida sus cosas, que no reclame después”.
¿Y tú? ¿Alguna vez olvidaste algo en un viaje y armaste un drama? Cuéntanos tu experiencia, que aquí las historias nunca sobran.
Publicación Original en Reddit: Lost and found drama