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El drama del almuerzo robado: Cuando tu compañero se come tu comida en el trabajo

Ilustración de anime de un trabajador de oficina sorprendido al descubrir que un colega le ha robado su almuerzo.
En esta vibrante escena de anime, nuestro protagonista enfrenta el impactante momento en que su almuerzo desaparece, resaltando los desafíos inesperados de la vida en la oficina. ¿Logrará recuperar su comida o aprenderá a cuidar mejor su almuerzo?

¿A quién no le han “desaparecido” la comida en el trabajo? Todos conocemos a alguien que cuida su tupper como si fuera oro, y a otro que cree que el refri de la oficina es buffet libre. Pero lo que le pasó a un auditor nocturno en un hotel de Estados Unidos supera cualquier anécdota de oficina mexicana, argentina o colombiana. Hoy te traigo la historia de cómo un simple pedido de comida terminó en un verdadero “culebrón” laboral, con moraleja incluida y debate encendido en redes.

¿Quieres saber qué sucede cuando mezclas hambre, cansancio, medicina para el resfriado y compañeros poco éticos? Prepárate para reír, indignarte y reflexionar sobre la confianza (o la falta de ella) en el trabajo.

El pedido equivocado: Una noche de Nyquil y hambre

Todo comenzó como cualquier noche para nuestro protagonista, quien trabaja de auditor nocturno en un hotel (sí, ese turno donde desayunas tacos a las 8pm y la vida va al revés). Si alguna vez has trabajado de noche, sabes que encontrar comida a esas horas es tan complicado como encontrar pan dulce fresco después de las 10 de la mañana.

Ese día, el cansancio y la gripe hicieron de las suyas. Con apenas fuerzas, pidió una cena por DoorDash —Chipotle y hot dogs, porque el antojo no perdona— pero olvidó revisar la dirección de entrega. Resultado: la comida llegó al hotel, no a su casa. Para colmo, se tomó un Nyquil y cayó rendido, sin enterarse de nada hasta el siguiente turno.

Al despertar y revisar la app, el golpe de realidad: su comida había sido entregada horas antes… en el trabajo.

Cuando el refri de la oficina se convierte en zona de guerra

Al llegar al hotel, lo recibe su supervisora con una frase lapidaria: “Al dice que te debe un almuerzo”. ¿Cómo que me debe un almuerzo? Entre mensajes que no leyó y caras largas, descubre que su pedido fue “tomado prestado” por un supervisor de limpieza… ¡que ni siquiera conocía!

Aquí es cuando la historia se pone buena, porque en casi cualquier oficina latinoamericana hay reglas no escritas sobre la comida ajena: “Lo que está en el refri, pero con nombre, NO SE TOCA”. Pero parece que en este hotel, el supervisor pensó diferente.

Algunos compañeros siempre guardaban la comida del protagonista, la etiquetaban y hasta le avisaban. Pero esta vez, el supervisor vio el pedido abandonado, preguntó (por mensaje) si podía comérselo (“jajaja, es broma”), no recibió respuesta (porque el dueño dormía con Nyquil en las venas) y… ¡se lo tragó!

El debate digital: ¿Robo descarado o malentendido de oficina?

Cuando el protagonista compartió su historia en Reddit, las opiniones volaron como tortillas en fonda de barrio. Muchos se indignaron: “¡Eso es robo, punto!” —decía un usuario— “En mi trabajo, a quien roba comida se le pone apodo y se le exhibe en el grupo de WhatsApp”.

Otros, más conciliadores, pensaron que fue un error comprensible. “Al menos el supervisor dijo que te lo paga, no lo ocultó. Aprovecha y que te invite unas tortas”, comentaba alguien, adaptando el clásico “haz de tripas, corazón”.

Eso sí, la mayoría coincidió en algo: si encuentras comida ajena, la guardas, nunca la comes sin permiso. Como diría cualquier mamá latina: “Eso no se hace, mijito”.

Lecciones para sobrevivir al refri de la oficina (con humor y realismo latino)

Esta historia deja varias enseñanzas dignas de cualquier sobremesa:

  • Revisa siempre la dirección de entrega. El protagonista mismo reconoció su error: “La regué, pero tampoco esperaba que alguien se sintiera con derecho de comerse lo que no es suyo”.
  • No porque estés cansado o enfermo, el mundo se detiene. Hay quien argumentó: “¿Y si la comida se echaba a perder? Mejor que la guarden, pero pedir permiso es lo mínimo”.
  • En la oficina, la comida ajena es sagrada. Como en muchos trabajos en Latinoamérica, “el refri es territorio neutral, pero lo que tiene nombre es intocable”.
  • La comunicación lo es todo. Algunos defendieron al supervisor: “Mandó mensajes, preguntó, no recibió respuesta, pensó que nadie la quería y la comió. Al menos fue honesto y ofreció reponerla”.
  • No hagas de esto un circo. Hubo quien advirtió: “Si armas escándalo, la empresa puede prohibir pedidos, y peor para todos. Mejor habla, acuerda y ya”.

Y por supuesto, nunca falta el amigo bromista: “Pues si te tocaba ayuno, ¡ni modo! Ahora que te invite unos tacos de pastor para reponer”.

Conclusión: ¿Tú qué harías si te roban la comida en el trabajo?

La próxima vez que veas una bolsa de comida en el refri de la oficina, recuerda esta historia. En el fondo, todos hemos sentido ese coraje de llegar con hambre y descubrir que tu lonche “desapareció”. Pero también, todos podemos meter la pata y cometer errores.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿El refri de tu oficina es tierra de nadie o hay leyes sagradas? ¿Y tú, eres de los que guarda la comida ajena o te haces loco? ¡Cuéntanos tu anécdota y comparte este post con tu compañer@ de trabajo que siempre llega con hambre!

Porque, al final, todos sabemos que en la oficina… ¡el verdadero jefe es el refri!


Publicación Original en Reddit: My Lunch Was Taken by my Day Time Colleague