El desayuno más caro de Dan: una dulce venganza en la Marina
¿Alguna vez has sentido que ese compañero de trabajo que siempre se las da de importante merece una pequeña lección? Pues hoy te traigo una historia digna de contarse en cualquier reunión de amigos: la vez que un “sabelotodo” en la Marina terminó pagando el desayuno… ¡de toda la unidad! Porque en Latinoamérica, si hay algo que nos une, es el placer de una buena broma entre colegas, especialmente cuando alguien se pasa de listo.
Imagina la escena: es temprano, casi de madrugada, y un grupo de marinos cansados hace fila para desayunar en una base de la Fuerza Aérea. Pero siempre hay alguien que se cree más indispensable que los demás, ¿verdad? Pues prepárate para reírte con lo que le pasó a “Dan” y su desayuno memorable.
El típico “compañero estrella” y la fila del desayuno
Todos tenemos ese colega que se siente el eje del universo laboral. En este caso, “Dan” era el típico “echado pa’lante”, bueno en su chamba pero con el ego por las nubes. Según cuenta el autor de la historia en Reddit, estaban de regreso de una comisión y aprovecharon para desayunar en la cafetería de una base aérea. Pero, como buen protagonista de oficina, “Dan” se inventó que tenía que comer rápido para “atender asuntos urgentes” con los aviones, y se coló descaradamente al frente de la fila.
Lo chistoso es que todos sabían que era puro cuento, porque si realmente hubiera habido una emergencia, todos ya estarían enterados. Pero “Dan”, sintiéndose el centro de atención, firmó su desayuno con todos sus datos militares, como si fuera a salvar el mundo con cada bocado.
Una broma colectiva: el poder del compañerismo
Aquí es donde la historia se pone buena. Otro compañero, “Lee”, que trabajaba justo en el mismo equipo que “Dan”, se dio cuenta de la jugada y, con una sonrisa de travieso, decidió firmar su desayuno usando exactamente los mismos datos de “Dan”. El narrador, que estaba justo detrás, siguió el juego… ¡y así lo hicieron casi todos en la unidad!
Como buen ambiente militar latinoamericano, donde la picardía y el compañerismo van de la mano, la broma no podía faltar. Es como cuando en la oficina todos se ponen de acuerdo para cambiarle el fondo de pantalla al jefe o dejarle una nota graciosa en la mesa del “sabelotodo” del equipo.
El karma llega en forma de recibo (y risas)
Pasaron un par de semanas y, de repente, en la formación matutina, el comandante dio una noticia inesperada: ¡alguien había pagado 67 desayunos! Como ya te imaginas, “Dan” fue el afortunado. El sistema de la base, al ver la misma firma una y otra vez, simplemente sumó los desayunos y los cargó todos a su cuenta.
La reacción fue la mejor parte: todo el grupo soltó la carcajada. El comandante, lejos de enojarse, solo les pidió que le devolvieran el dinero a “Dan” (unos 235 dólares, que en esa época era una buena lana). Por supuesto, todos cooperaron, pero durante unas semanas “Dan” se convirtió en leyenda por tener el desayuno más caro de la Marina.
Un usuario de Reddit lo resumió perfecto: “Esto debería salir en Reader’s Digest, tiene de todo: humor, intriga, horror, venganza, comida y hasta final feliz”. Y es que, como decimos en Latinoamérica, “el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”.
Comentarios que valen oro: la comunidad se une
La historia no solo sacó risas, sino también una ola de comentarios. Uno de los favoritos fue: “Seguro todos ustedes eran ‘petty officers’, pero de los más ‘petty’”, haciendo un juego de palabras intraducible, pero que se podría traducir como “eran oficiales de segunda… ¡y bien vengativos!”. Otro comentó: “Si no empiezas nada, no pasa nada”, muy al estilo de “el que busca, encuentra”.
Pero lo más bonito fue el cierre de la historia: el autor aclaró que “Dan” no era mala persona, solo necesitaba que lo bajaran tantito de su nube de vez en cuando. En el fondo, todos se apoyaban y la broma solo fortaleció la amistad del grupo. Como decimos por acá, “entre broma y broma, la confianza se asoma”.
¿Quién no ha vivido una venganza así?
En cualquier rincón de Latinoamérica, estas historias son pan de cada día. Ya sea en el trabajo, la escuela o la familia, siempre hay alguien que se la quiere llevar de listo… y un grupo de amigos listos para darle una cucharada de su propio chocolate. En el fondo, estas pequeñas venganzas no son más que una forma de decir “aquí nadie es más que nadie, y todos valemos igual”.
¿Tú qué opinas? ¿Te ha tocado vivir algo parecido en tu trabajo o en la escuela? ¡Cuéntanos tu mejor anécdota de “venganza dulce” en los comentarios! Porque, al final, lo que más se recuerda no son los problemas, sino las risas que se comparten en el camino.
Y recuerda: en la vida, como en la Marina, nadie se salva de pagar el desayuno… ¡especialmente si te crees el más importante del grupo!
Publicación Original en Reddit: Enjoy your breakfast.