El desastre del folleto: cuando el marketing hotelero se volvió novela de enredos
Si crees que tu compañero de trabajo es despistado, espera a leer esta historia. Hoy traigo una joya de esas que solo pueden pasar en los hoteles, donde el estrés, la improvisación y los personajes memorables se juntan como en una telenovela de las buenas. Porque cuando el marketing y la administración chocan de frente, el resultado puede ser tan entretenido como un clásico chisme de oficina.
¿Alguna vez has visto a alguien gastar casi todo el presupuesto anual en un solo golpe y, para rematar, dejar el número equivocado en la publicidad? Así comenzó una de las leyendas más contadas entre los recepcionistas y gerentes de hotel, una historia que, aunque pasó hace años, sigue sacando carcajadas (y suspiros de alivio por no haber sido uno mismo el protagonista).
Cuando la creatividad se va de vacaciones (y el presupuesto también)
En la historia original, compartida por u/basilfawltywasright en el foro de Reddit TalesFromTheFrontDesk, la protagonista es una Directora de Ventas (DoS) con mucha iniciativa, pero poca paciencia para el trabajo en equipo. Imagínate que es tu primer año en el puesto y ya tienes dos grandes problemas: las ideas no faltan, pero la ejecución... bueno, ahí sí hay mucho que desear.
La DoS tenía una idea brillante: enviar un solo folleto gigante a todos los clientes y prospectos con TODAS las tarifas y paquetes del año. Así, no solo respondía a las preguntas frecuentes, sino que de paso sembraba la semilla para futuras reservas. Hasta aquí, suena lógico. Pero, como decimos en Latinoamérica, "del dicho al hecho hay mucho trecho".
En vez de esperar retroalimentación o sugerencias de sus compañeros (¡ni siquiera para corregir detalles menores!), la DoS imprimió y envió cientos de folletos, gastando el 95% del presupuesto anual de publicidad. Sin revisión, sin plan B, y con todas las ofertas y tarifas de la temporada, algunas incluso solapándose y otras contradiciéndose. Una movida digna de una película de Cantinflas.
El error que todos temen: el número equivocado
Pero la verdadera joya de la corona llegó cuando la Gerente de Recepción (FOM), después de horas de revisar y corregir el folleto, pide ayuda para una última revisión. Y ahí, como quien encuentra un billete olvidado en el pantalón, el narrador descubre el gran error: el número de teléfono para reservar… ¡era el equivocado!
¿Te imaginas a la pobre persona que iba a recibir cientos de llamadas preguntando por paquetes románticos y promociones de fin de semana? La reacción de la FOM al ver el error fue de alivio puro, como cuando te das cuenta que el examen difícil se canceló. De pronto, toda la pesadilla de correcciones y capacitaciones se desinfló: el folleto ya estaba perdido, pero al menos el desastre quedaba en el olvido, porque nadie podría reservar ni preguntar nada… ¡por teléfono!
Un comentario destacado de la comunidad decía: "¿Por qué esa persona sigue trabajando ahí? ¿Cómo se gasta el 95% del presupuesto en folletos?" Y es que, en serio, en cualquier oficina de Latinoamérica, después de un error así, el café de la mañana tendría sabor a chisme y risas nerviosas por semanas.
Repetir el error es de humanos… ¿o de telenovela?
Uno pensaría que después de semejante metida de pata, la historia cambiaría. Pero no. Al año siguiente, la DoS repitió la jugada: nuevo folleto, nuevos paquetes, nuevas correcciones… y el mismo número equivocado. Como diría cualquier abuelita mexicana: "Tropezar dos veces con la misma piedra ya es vicio".
La FOM, resignada, entrega el folleto para revisión y solo atina a decir: "Al menos las fechas y las tarifas están bien esta vez". Pero la historia termina igual: el número equivocado en grande, listo para que nadie pudiera reservar.
Entre los comentarios, alguien recordó su experiencia en las Páginas Amarillas de los años 80, donde poner el número equivocado era el peor pecado. Imaginen ese error multiplicado por cientos de folletos y toda la inversión anual. El consuelo: nadie podría reclamar por las tarifas, porque nadie podría llamar.
¿Por qué siguen pasando estas cosas?
Muchos en la comunidad compartieron teorías sobre por qué los jefes permiten que esto pase. Desde la clásica idea de que la alta gerencia prefiere tener a alguien "menos competente" para poder lucirse corrigiendo errores, hasta el simple hecho de que, a veces, los propietarios no saben decir "no" cuando la persona en ventas es demasiado persuasiva.
En Latinoamérica, todos hemos visto cómo los errores de comunicación y la falta de revisión pueden causar desastres. Desde menús de restaurantes con faltas de ortografía épicas hasta anuncios con direcciones imposibles. Pero lo importante es reírse, aprender y compartir la anécdota, porque aquí el humor nunca falta, ni siquiera en las tragedias laborales.
Conclusión: Ríe, aprende… y siempre revisa el número
Esta historia es una oda a los errores humanos, la importancia del trabajo en equipo y, sobre todo, a la necesidad de revisar hasta el último detalle. Porque, como dice el dicho, "el diablo está en los detalles". Así que, la próxima vez que te llegue un folleto extraño, revisa el número… ¡capaz que terminas llamando a un desconocido!
¿Y tú? ¿Has vivido un desastre de oficina así? Cuéntanos en los comentarios tu peor (o mejor) anécdota de errores en el trabajo. Aquí nos reímos juntos y aprendemos para la próxima.
Publicación Original en Reddit: Great Moments in Marketing History - #3