El día que tuve que hackear una aspiradora robot para arreglar la VPN
¿Alguna vez pensaste que tu chamba de soporte técnico te llevaría a pelearte con una aspiradora robot? Yo tampoco, hasta que, en plena pandemia, me tocó meterme hasta la cocina —literal y figuradamente— para resolver un problema de VPN que nadie se imaginaba. En serio, si creen que el trabajo remoto es puro café y videollamadas, prepárense porque esta historia tiene más vueltas que telenovela venezolana.
Hoy les cuento cómo terminé accediendo por SSH a una aspiradora robot (sí, como lo leen) para que un usuario pudiera conectarse a la VPN de la oficina. Una historia que demuestra que en el mundo de IT nada es tan sencillo como parece… y que los dispositivos inteligentes pueden ser más traviesos que el “Chavo del 8” en Acapulco.
Cuando la red de la casa se parece demasiado a la de la oficina
Todo comenzó en aquellos días de encierro por el COVID-19, cuando todos trabajábamos desde casa y hasta el gato tenía su puesto en el Zoom. Un usuario reportó que la VPN de la empresa no se conectaba. El soporte de primer nivel ya había hecho de todo: reinstalar el cliente, probar otros usuarios, hasta reiniciar el módem (el clásico “¿ya lo apagó y lo prendió?”). Pero nada, la VPN se conectaba y en segundos ¡pum!, se caía.
Como buen técnico desconfiado, decidí revisar todo yo mismo. A veces, el “ya lo chequé” es como el “te pago mañana”: hay que tomarlo con reservas.
Un detalle importante: la oficina de este cliente era una casa adaptada. Cuando la empresa de soporte llegó, nunca cambiaron la configuración original y toda la red seguía en 192.168.1.x, igualita a la de la casa del usuario. ¡Grave error! Como diría la abuela: “No se pueden tener dos gallos en el mismo corral”.
El misterio del 192.168.1.254: ¿Firewall o Roomba?
Aquí es donde se pone bueno. Hice un escaneo de IPs y noté que en 192.168.1.254 —la misma dirección que el firewall de la oficina— había un dispositivo misterioso. Pero este no tenía interfaz web y, al hacer una búsqueda por MAC, solo salía una marca genérica. Sin embargo, sí respondía por Telnet y SSH. ¡Ajá!
Después de interrogar (con cariño) al usuario, descubrimos que ese aparato era… ¡la aspiradora robot que el esposo había instalado! Resulta que el admin de la casa, en su sabiduría, le asignó la misma IP que el firewall del trabajo. No, no era precisamente una Roomba, pero para efectos del chisme, todos le decimos así.
Un usuario en Reddit lo resumió con humor: “Imagínate ser esa pobre aspiradora, lista para limpiar la sala, y de repente te llegan gigas y gigas de paquetes de datos”. No hay máquina que aguante eso.
Soluciones creativas y debate de café: ¿Cambiar la IP del firewall o de la aspiradora?
Aquí es donde entran los comentarios expertos y los “todólogos” de internet (y sí, en Latinoamérica nunca faltan los tíos que lo saben todo). Algunos decían: “¿Por qué no cambiaste la IP del firewall?”. Fácil de decir, pero en pleno horario laboral, moverle a la red de la oficina por un conflicto con una aspiradora sería como cambiarle el motor al coche… ¡pero mientras vas en la autopista!
Otros, más pragmáticos, sugirieron: “Solo apaga la aspiradora cuando uses la VPN”. Chiste fácil, pero poco práctico. La verdadera solución fue buscar las credenciales por defecto del robot, entrar por SSH (¡gracias, foros de internet!) y cambiarle la IP. Así, la VPN volvió a funcionar y la aspiradora pudo seguir su vida limpiando migajas sin meterse en el tráfico de la oficina.
Uno de los comentarios más atinados decía: “El soporte técnico es como la plomería: todos creen saber la mejor manera, pero cada casa es un mundo”. Y qué razón tiene. En IT, como en la vida, todos tienen una opinión, pero al final, el que resuelve es el que se ensucia las manos.
Lecciones aprendidas: No subestimes el poder de los detalles (ni de los robots)
La moraleja aquí no es solo técnica, sino universal: cuando tomes un cliente nuevo, insiste (sí, aunque te vean feo) en que cambien la red de la oficina a una que no sea la típica 192.168.1.x. No por ser la opción fácil es la mejor. Un pequeño cambio puede evitar que un día tengas que hackear la licuadora o la cafetera para que la VPN funcione.
Y como bien decían algunos usuarios: “Nunca, pero nunca, pongas la red de tu empresa igual que la de tu casa”. No solo por la VPN, sino porque uno nunca sabe qué aparato doméstico terminará compitiendo por la IP.
Por último, si alguna vez creíste que tu día en IT sería aburrido, recuerda esta historia. Hoy fue una aspiradora, mañana puede ser el microondas, la tostadora, o hasta el refri inteligente.
¿Y tú qué harías en mi lugar?
Cuéntame en los comentarios: ¿te ha pasado algo parecido con algún aparato inteligente? ¿Cuál es el dispositivo más raro que te ha dado guerra en la red? ¿Eres del team “cambia la red” o “que se aguante la aspiradora”? ¡Comparte tu experiencia y hagamos catarsis juntos!
Porque en Latinoamérica, si algo nos sobra es creatividad… y anécdotas para compartir.
¿Te animas a contar la tuya?
Publicación Original en Reddit: That time I had to SSH into a Roomba to fix a VPN issue