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El día que mi ex novio supo lo que se siente: Spoilers, venganza y libros en la secundaria

Estudiante de secundaria leyendo un libro, rodeado de novelas clásicas y una computadora vintage de acceso telefónico.
Sumérgete en el nostálgico mundo de la lectura en la secundaria, donde los spoilers eran un tesoro raro y los libros guardaban misterios por descubrir. Esta imagen fotorrealista captura la esencia de una época en la que la literatura era una puerta a la aventura, mucho antes de que internet lo cambiara todo.

¿Quién no ha tenido ese amigo, primo o incluso pareja que no puede resistirse a arruinarte el final de una historia? Y aunque a veces lo tomen a broma, para los verdaderos amantes de los libros, un spoiler es tan doloroso como pisar un LEGO descalzo. Hoy te traigo una anécdota que, además de divertida, es una lección de oro: nunca juegues con el final de un libro… a menos que estés listo para recibir tu propia cucharada de medicina.

El amor adolescente y el tormento de los spoilers

Imagínate en la secundaria, en aquellos tiempos en que el internet era solo para los que sabían pelearse con el sonido del dial-up y los BBS. No había TikTok, ni memes virales, y si querías enterarte de un libro, tenías que leerlo o, si acaso, buscar los famosos resúmenes "Monografías" o el infaltable Rincón del Vago. Para muchos, los castigos eran quitarte la tele o el teléfono, pero para la autora de esta historia, quitarle los libros era casi como condenarla al exilio.

Así, entre clases y ensayos de banda, siempre tenía un libro en la mano. Pero su novio de ese entonces, muy bromista y con poco interés por la lectura, tenía la costumbre de acercarse y decirle: “Se mueren al final”. Nunca había leído los libros, pero la duda siempre quedaba… y la molestia también. Es como cuando alguien te dice en plena novela de Thalía quién es el verdadero villano, ¡imperdonable!

El giro inesperado: Venganza literaria bien servida

La vida da vueltas, y la venganza a veces llega en forma de karma literario. Un día, la autora vio a su novio leyendo "Las brujas de Salem" (The Crucible) para la clase de inglés. Ella ya se la sabía de memoria, incluso había visto la obra en vivo. Así que, con la mejor cara de inocencia, se acercó y le soltó: “Ah, se mueren al final”. Él y sus amigos soltaron la carcajada, pensando que era solo una broma más.

Sin embargo, dos semanas después… ¡sorpresa! El chico apareció indignado: “¡¿De verdad se mueren?! ¡¿Por qué me dijiste el final?!” La autora solo pudo reírse: le había pagado con la misma moneda, pero esta vez el spoiler era real. Como dicen por aquí, “el que a hierro mata, a hierro muere”.

Uno de los comentarios más celebrados en la discusión lo resume perfecto: “Se lo tenía merecido. Seguro le dolió más porque pensaba que era el más listo”. Y es que hay bromas que se regresan como un boomerang, y vaya que le pegó de lleno.

Lectores empedernidos y castigos que no funcionan

La historia también despertó nostalgia entre los lectores. Muchos confesaron que sus papás intentaban castigarlos quitándoles los libros, pero eso solo los hacía más ingeniosos para encontrarlos. Hubo quien contó que su mamá le escondía los libros en la panera, y hasta debajo de la alfombra de la cama. Otros, que leían de camino a casa, aunque se tropezaran o chocaran con postes, como si fueran zombies pero con novelas.

Una usuaria compartió: “Mi mamá tuvo que poner una regla: no leer mientras caminamos en el estacionamiento”. Y es que en Latinoamérica, más de uno habrá chocado con una pared o poste por andar metido en el libro (o ahora, con el celular). ¡La pasión por la lectura no tiene límites… ni precauciones!

Otro detalle curioso es cómo muchos padres, al ver que el castigo no funcionaba, desistían o se resignaban. Como contó la autora, sus papás no entendían por qué quitarle los libros no era un castigo, hasta que las calificaciones empezaron a bajar. Entonces sí, adiós novelas, solo textos de la escuela. ¿Te suena familiar?

Spoilers, relaciones y aprendizajes que duran toda la vida

Además del desquite, la historia deja una reflexión interesante sobre las relaciones y el respeto. Varios usuarios señalaron que bromas así, cuando el otro ya pidió que paren, dejan de ser chistosas y pueden ser una forma de fastidio o incluso de manipulación. Como bien dijo la autora en los comentarios: “Le pedía que dejara de hacerlo, él solo se reía más. Lo hacía porque le divertía molestarme”.

Al final, la relación terminó (y como bromeó alguien: “la relación también murió al final”), pero la lección quedó: hay cosas que parecen pequeñas, pero demuestran mucho sobre la empatía y el respeto. Y, claro, nunca subestimes a un lector; siempre puede tener en la manga un spoiler real.

¿Y tú, qué harías?

¿Alguna vez te han arruinado el final de un libro, serie o película? ¿Te la desquitaste? Cuéntanos tu historia en los comentarios. Y recuerda lo que dice el dicho: “El que no oye consejos, no llega a viejo”… o al menos no sin spoilers.

¡Hasta la próxima, lectores! Y que nadie les arruine el final… a menos que se lo merezcan.


Publicación Original en Reddit: Constantly pretend to spoil the end of every book I read? I'll do the same, but mine won't be fake.