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El día que le di un “shoulder check” a la señora del elevador: una pequeña venganza cotidiana

Mujer apresurada entrando a un ascensor, casi choca con un hombre que sale, capturando un momento cinematográfico en un hotel.
En esta escena cinematográfica, un encuentro inesperado se desarrolla cuando una mujer se apresura a entrar al ascensor justo cuando las puertas se abren, dejando al hombre sorprendido. Este momento ilustra las dinámicas inesperadas de la vida en un hotel: a veces, son las pequeñas interacciones las que dejan la mayor impresión.

¿Alguna vez has sentido la furia silenciosa de intentar salir del elevador y encontrarte con alguien que, en vez de dejarte pasar, se mete como si estuviera jugando “ladrón y policía”? Si tu respuesta es sí, acompáñame en esta historia, porque lo que le pasó a un usuario de Reddit (y a miles más, según los comentarios) es el pan de cada día en cualquier ciudad de Latinoamérica.

No importa si vives en Ciudad de México, Buenos Aires o Bogotá: todos conocemos a esa persona que, en cuanto se abren las puertas del ascensor, no deja salir a nadie y se abalanza como si le fueran a regalar los últimos bolillos de la panadería. Pero… ¿qué pasa cuando alguien decide devolverles la jugada?

La ley no escrita del elevador (que nadie respeta)

En teoría, todos sabemos la regla: primero salen, luego entran. Es sentido común, ¿no? Bueno, parece que el sentido común hoy en día es como encontrar aguacate barato: casi imposible. El protagonista de nuestra historia, hospedado en un hotel por trabajo, tuvo que enfrentarse a una de esas personas que, junto a su pareja, se plantó justo frente a la puerta del elevador, lista para entrar sin mirar siquiera si había alguien saliendo. Mientras el novio –un héroe anónimo– sí esperó, la señora en cuestión casi lo atropella. Y así, día tras día.

Esta escena no es exclusiva de los hoteles; quien haya viajado en metro en la CDMX, subido al TransMilenio en Bogotá o intentado abordar un colectivo en Buenos Aires sabe perfectamente de lo que hablo. Como comentó un usuario en Reddit, “estas personas son las mismas que se ponen pegadas a la banda de equipaje en el aeropuerto y no dejan que recojas tu maleta”. Otro le respondió: “y también los que bloquean la salida del avión apenas aterriza, como si los fueran a dejar primero en la fila de los tacos”. ¡Parece que hay un club internacional de los bloqueadores de puertas!

El arte de la pequeña venganza y el “shoulder check” latino

Pero aquí viene lo bueno. Cansado de esquivar a la señora del elevador, nuestro protagonista decidió que ese día no se dejaría. Cuando se abrieron las puertas, bajó la cabeza, infló el pecho y, con la energía de un defensa central argentino, salió decidido… y le dio un “shoulder check” directo, claro, accidentalmente a la altura del pecho porque él es más bajito. La señora tropezó, le lanzó una mirada asesina y él simplemente le sonrió como diciendo: “Hoy no, señora”.

Más tarde, se la volvió a encontrar en el lobby, y la miró con la misma sonrisa, mientras ella todavía le lanzaba rayos con los ojos. “Venganza servida con hombro”, como diría uno de los usuarios que comentó la historia.

Este tipo de pequeñas venganzas nos hacen sentir que recuperamos un poco de justicia en un mundo donde, según otro comentario adaptado, “la cortesía común ahora debería llamarse cortesía rara porque ya casi no se ve”. Y es que todos hemos tenido ese impulso de hacernos los bulldozers, como contó una argentina: “Cuando la gente no se mueve y necesito pasar, hago un ‘meep meep’ como el Correcaminos y avanzo. ¡A veces hasta muevo carritos en el súper!”

¿Por qué tanta prisa y tan poco respeto?

Hay algo casi universal en este comportamiento. Algunos dicen que es por la prisa, otros por simple falta de educación o empatía. Un usuario lo resumió a la perfección: “No piensan que hay más gente en el mundo, solo quieren entrar primero aunque no haya espacio”. Otro, con sarcasmo bien latino, decía que en Londres hasta anuncian por altavoz: “Por favor, dejen salir antes de entrar”, pero aquí a veces ni con gritos de “¡Déjenme salir, carajo!” logras que te hagan caso.

Y no falta quien, como muchos en la comunidad Reddit, ya perdió la paciencia y ahora sale del elevador como si estuviera abriendo paso en la feria de San Marcos: brazo por delante, cara de pocos amigos y un “permiso, permiso” que en realidad significa “o te quitas o te quito”. Otros más pacientes simplemente se quedan parados, bloqueando la entrada, hasta que los ansiosos entienden que nadie podrá entrar si no dejan salir primero.

Todos somos el protagonista… ¿o el obstáculo?

Al final, esta historia es la de todos. Todos hemos sido el que sufre y, aceptémoslo, tal vez alguna vez también fuimos el que bloqueó la puerta (sin querer, claro). Pero lo que nos une como sociedad es ese deseo de que la convivencia sea más amable, aunque a veces toque tomar justicia por hombro propio.

Así que la próxima vez que estés frente a un elevador, en una fila, o en cualquier puerta, recuerda: un poquito de paciencia y respeto hace la vida más fácil para todos. Y si no, prepárate para el “shoulder check” latino, que aquí sí sabemos defender nuestro espacio.

¿Y tú, ya viviste una experiencia parecida? ¿Eres del team “me hago a un lado” o del team “bulldozer”? Cuéntame en los comentarios, ¡quiero leer tus anécdotas y tips para sobrevivir a los bloqueadores de puertas!


Publicación Original en Reddit: I purposefully walked into a woman who wouldn't let me off the elevator.