El día que fingí una telenovela para salvarme del cinto de mi papá
¿Quién no recuerda esas peleas legendarias con los hermanos, las metidas de pata que casi acaban en tragedia y, claro, aquellas estrategias para esquivar el “chanclazo” o el cinto? Crecer en Latinoamérica —o en cualquier familia con mano dura— es tener un doctorado en sobrevivir regaños y castigos creativamente. Pero hay historias que superan cualquier libreto de telenovela, y hoy les traigo una joyita sacada de Reddit, donde un usuario de la generación X narra cómo, desde niño, ya era un genio de la venganza chiquita, de esas que dejan huella y una buena anécdota para contar en la sobremesa.
Cuando el miedo al cinto inspira creatividad
Imagínense: años ochenta, bicicletas por todos lados, niños corriendo de sol a sol (sin celulares, solo miedo a la chancla voladora). Nuestro protagonista, u/Starchild1968, ya era experto en tretas para evitar ser el blanco de los castigos de su papá, un veterano de Vietnam con mano pesada y poca paciencia, que además tenía ese aire de “yo mando aquí” típico de muchos papás latinos de la época.
Un día como cualquier otro, regresando de sus aventuras en bici y con la urgencia de ver un capítulo de “La Isla de Gilligan” (imagínense eso en versión “Chespirito”), el niño deja su bicicleta tirada en el patio, justo en la entrada del coche. Grave error. Su papá llega del trabajo, no ve la bici, la atropella y, furioso, entra a la casa con ganas de aplicar el famoso “correctivo”.
Pero aquí viene la genialidad: justo ese día, el papá llega acompañado de un colega de trabajo. Y nuestro protagonista, viendo la oportunidad, decide montar una actuación digna de cualquier premio Ariel (o, bueno, un Oscar, si nos ponemos internacionales).
La actuación del siglo: lágrimas, gritos y hasta “accidente”
En pleno suspenso, el niño empieza a llorar desconsoladamente: “¡Por favor, papá, no me pegues otra vez!” Y no solo eso, sino que, para rematar la escena, se esconde detrás de una silla cerca del colega y hasta se hace pipí encima. ¡Nivel telenovela total! El papá, que venía con toda la furia, se queda pálido, sabiendo que, si el compañero de trabajo chismea lo que vio, su reputación (y quién sabe si su empleo) podría irse por el caño.
De repente, el macho alfa cambia de papel y empieza a justificarse: “¡Yo no te pego!” Y el pobre colega, incómodo, se despide rápido, dejando al papá con cara de “¿y ahora qué hago?”. Al final, el niño se salva del castigo, y aunque la próxima bicicleta que le compraron era una verdadera chatarra, la satisfacción de la venganza quedó para la posteridad.
Los hermanos, el “hijo dorado” y las injusticias familiares
Como buen mexicano (o latino en general), en toda familia nunca falta el “hijo dorado”, ese hermano que nunca hace nada mal y siempre sale bien librado. En la historia, el hermano menor es ese niño, y aunque en este capítulo no fue el culpable, el resentimiento quedó tan grabado que hasta en los comentarios de Reddit se nota. Como dijo un usuario con humor: “Creo que todavía le duele que su hermano fuera el preferido, ¡jajaja!”
Aquí muchos nos podemos identificar. ¿Quién no ha sentido que la balanza nunca está de nuestro lado? Es el clásico: “¿Y por qué a él no le dices nada, mamá?” Pero, como bien señala la historia, a veces la creatividad y el ingenio pueden más que el favoritismo. Y si no te toca el cinturón, aunque sea por un día, ya ganaste.
Los comentarios: nostalgia, humor y reflexiones sobre la crianza
La comunidad de Reddit no se quedó atrás con sus reacciones. Algunos, entre risas, compartieron recuerdos propios: “Mi mamá nos daba nalgadas en plena tienda si creía que nadie miraba”, comentó una usuaria, recordando esas escenas dignas de Plaza Sésamo pero con moraleja dura. Otros aplaudieron la astucia del protagonista: “¡Eso fue mente de estratega! Le diste una lección de vida a tu papá que ni se esperaba”.
También hubo quien reflexionó sobre cómo han cambiado los tiempos. Hoy, la idea de que un adulto pegue a un niño suena a historia de terror, y muchos padres jóvenes ya no repiten esos patrones. Pero, como bien lo dice uno de los comentarios más votados, “si algún día tengo hijos, seguro no los voy a golpear… ¡y menos tratar de hacerlo mientras manejo!”
Eso sí, también hubo quien cuestionó si de verdad fue venganza o solo una travesura más, pero la mayoría coincidió: la astucia infantil no tiene límites, y todos alguna vez soñamos con hacerle una jugada así a un adulto.
Reflexión final: el arte de la venganza pequeña (y la importancia de las historias)
Más allá de la anécdota divertida, esta historia nos recuerda cómo la infancia está llena de momentos en los que el ingenio y la picardía son nuestras mejores armas para sobrevivir a la autoridad. Y aunque hoy nos reímos, también es bueno reflexionar sobre cómo han cambiado las formas de educar y por qué vale la pena romper ciclos de violencia.
Al final, todos tenemos una historia similar: una travesura que se salió de control, una mentira piadosa para evitar el castigo, o una actuación digna de cualquier programa de “La Rosa de Guadalupe”. ¿Y tú? ¿Cuál fue tu venganza pequeña más memorable? ¡Cuéntanos en los comentarios y sigamos celebrando el ingenio latino!
Publicación Original en Reddit: I've been petty since I was in elementary school.