El día que el “éter” casi deja sin red a toda una oficina: anécdotas del Ethernet delgado
¿Alguna vez te has preguntado por qué en la oficina de tu escuela o trabajo nadie te deja tocar “esos cables raros” que salen de las computadoras? Si eres de los que crecieron con Wi-Fi y fibra óptica, prepárate para reírte (y aprender) con una historia de la vieja escuela, cuando conectar computadoras era casi un acto de fe y el sentido común brillaba por su ausencia.
Hoy te traigo una joya de los años ochenta: una anécdota real de la era dorada del “Ethernet delgado”, donde un pequeño error podía dejar a toda la oficina sin internet… y una pizca de picardía resolvía más que cualquier manual de usuario.
Cuando la tecnología era “mágica” y Radio Shack salvaba el día
En 1988, en un pequeño distrito escolar (imagínate una típica oficina pública de América Latina, con escritorios viejos y computadoras que pesaban más que un niño bien alimentado), un técnico instaló una red de computadoras Mac SE usando cables de “thin Ethernet”. Este tipo de red era como la “carretera” que conectaba todas las computadoras, pero tenía una trampa: si alguien quitaba un pequeño accesorio llamado terminador, la red completa se caía. Así de frágil era la cosa.
Pasaron unas semanas y… ¡boom! Llamada de emergencia: “¡La red no sirve! ¡Ven ya!”. Cuatro horas de carretera después (como buen técnico a la antigua, sin Waze ni Spotify), nuestro héroe revisa todo y encuentra el problema: una de las Macs no tenía terminador. ¿La razón? La usuaria, viendo que esa “cosita” no tenía cable, la quitó y la tiró a la basura.
Así, como quien tira la cáscara de una mandarina.
Sin repuestos a mano, el técnico se lanza a Radio Shack (el Oxxo de los electrónicos de esa época) y, con ingenio latino, arma un terminador casero con lo que encontró. Problema resuelto… por ahora.
De terminadores y supersticiones: el poder de la imaginación
Una semana después, nueva llamada de emergencia. ¿Adivinas quién volvió a quitar el terminador? Exacto: la misma señora. Esta vez, el técnico llegó armado con repuestos de sobra y una estrategia digna de telenovela mexicana.
Mientras reemplazaba el terminador, le pregunta con cara seria: “¿Se siente bien? ¿No está mareada ni nada raro?”. La señora, confundida, responde que está perfectamente.
Y ahí viene el golpe maestro: “Es que esto se llama Ethernet, y usan éter para aislar los cables. No quiero que inhale demasiado y se desmaye”.
La leyenda cuenta que, después de eso, jamás volvió a tocar el terminador. ¡Ni con guantes!
Como bien comentó un usuario en el foro, a veces hay que “usar la estupidez como arma”, aunque otro advertía: “eso puede salir mal si cunde el pánico y empiezan a tirar todos los adaptadores ‘peligrosos’ por toda la escuela”. Imagina el escándalo en una primaria de cualquier país latino… ¡sería noticia en el noticiero de la noche!
Nostalgia tecnológica: de terminadores a memes y LAN parties
Este tipo de historias nos recuerdan que antes de la era del Google y los tutoriales en YouTube, la gente creía en lo que el “chico de sistemas” decía. Hoy, como bien mencionan varios usuarios, basta con buscar en el celular para descubrir que el “éter” en Ethernet es solo una coincidencia de nombres y no tiene nada que ver con gases misteriosos.
Sin embargo, como apunta otro internauta, “la habilidad de buscar información no significa que la gente lo haga”. Y, siendo sinceros, en muchas oficinas de Latinoamérica, aún hay quienes prefieren escuchar el chisme o el rumor antes que buscar la verdad. Si eso de que “los cables Ethernet son peligrosos” se hiciera viral en TikTok, seguro más de uno saldría a desconectar todo por miedo al “gas”.
Y no solo eso, esta anécdota desató una ola de nostalgia entre los más veteranos del foro: desde los que recordaron las fiestas LAN (¡esas reuniones donde todos llevaban su PC para jugar Doom o Counter-Strike y comer papitas!), hasta los que confesaron haber pegado terminadores con pegamento para que nadie los quitara. Otros contaron cómo las sillas de oficina rodaban sobre los cables, rompiéndolos y dejando sin red a medio edificio, o cómo los técnicos improvisaban repuestos con lo que encontraban en la ferretería del barrio.
Hasta hubo quien dijo que abrir su tienda de computadoras fue culpa de un terminador oxidado que le quisieron vender carísimo. Eso sí que es convertir un problema en una oportunidad, como buen emprendedor latino.
Las lecciones (y carcajadas) que nos deja el pasado
Esta historia nos enseña varias cosas: primero, que la tecnología no es magia, pero a veces hay que ponerle algo de “cuento” para que la gente respete los cables. Segundo, que la creatividad y el ingenio siempre han sido parte del ADN latinoamericano, desde armar soluciones con lo que hay hasta inventar historias para evitar que la gente meta la pata.
Y, sobre todo, nos recuerda que, aunque los tiempos cambian, los problemas (y las soluciones) en la oficina siguen siendo muy parecidos: siempre habrá alguien que “solo quería ayudar”, otro que no entiende por qué todo explota cuando mueve un cable, y un técnico listo para salvar el día… y contar la anécdota después.
¿Tú tienes alguna historia de oficina, tecnología o despistes que hayan causado un caos memorable? ¡Cuéntanos en los comentarios y hagamos juntos este museo de la nostalgia tecnológica!
Publicación Original en Reddit: Thin Ethernet