El día que descubrí que el verdadero error era yo: confesiones desde soporte técnico
¿Quién no se ha sentido alguna vez el Sherlock Holmes de la tecnología, solo para terminar con cara de “ups”? Si alguna vez has llamado a soporte técnico porque tu computadora no prende, tu WiFi se fue de vacaciones o tu impresora parece tener vida propia, este blog es para ti. Hoy te traigo una historia que, aunque parezca sacada de una comedia, es real y nos recuerda que en el mundo tech, nadie está exento de meter la pata, ¡ni siquiera los expertos!
Cuando el soporte técnico también se equivoca
Déjame contarte la anécdota de un usuario de Reddit que, con mucha honestidad (y algo de vergüenza divertida), confesó su mejor historia en soporte técnico. Todo comenzó con una llamada desesperada de un usuario: “¡Mi estación de acoplamiento nueva, carísima, no funciona! No hay video, no reconoce ningún USB, nada de nada”.
Como todos los que hemos estado en soporte técnico alguna vez —ya sea ayudando a los abuelos a programar el WhatsApp o resolviendo dramas en la oficina— nuestro protagonista siguió el manual: actualizaciones de drivers, reinicios, cables de aquí para allá… Una hora después, el dock seguía igual de muerto que el WiFi en la sala de espera del IMSS.
Antes de rendirse y pedir el reemplazo del equipo, al técnico se le ocurrió preguntar: “¿Puedes leerme el modelo que dice en la parte de abajo?”. La respuesta fue oro puro: “Dice ‘AC/DC Adapter’”.
¡Chan chan chan! Resulta que el usuario había conectado el cargador de la laptop en el puerto USB-C del dock, y la fuente de poder real del dock seguía guardadita, nueva, en la caja. O sea, estaban intentando revivir un aparato que ni siquiera estaba enchufado. El silencio después de darse cuenta fue tan profundo que seguro hasta los grillos se escondieron de la vergüenza.
No eres tú, es… ¿el cable?
Este tipo de metidas de pata no son exclusivas del protagonista. En los comentarios, la comunidad compartió sus propios momentos de “fallo épico”. Uno de los más votados resumió la experiencia con total honestidad: “Llamé a la compañía de cable porque mi router no funcionaba, y después de mucho, me preguntaron si el cable estaba bien conectado. Me disculpé por no haberlo revisado antes”.
Y es que, a veces, el error más obvio es el que menos vemos. Otro usuario contó que, tras mucho probar, el técnico le pidió presionar un gran botón en su router. ¡Y santo remedio! Resulta que ese modelo tenía un botón para apagar el WiFi y, probablemente, el gato de la casa decidió ponerlo a prueba. Ya lo dice el dicho: “¿Tiene gato?” debería ser la primera pregunta en cualquier soporte técnico.
¿A quién no le ha pasado que llega a casa y la TV está encendida en modo “fiesta patronal” porque el control quedó aplastado bajo algo? Una usuaria relató que su gato XXL se sentaba sobre la caja del control remoto y prendía la tele sin querer. Al final, ni fantasmas ni hackers: solo un gato con sobrepeso y ganas de siesta.
La humildad del error: la tecnología también nos pone de rodillas
Lo interesante de estas historias es que, aunque nos den risa, también nos enseñan humildad. Como dice otro comentario: “La mayoría hemos tenido esos momentos. O al menos espero que sí, porque si no, me sentiría el más tonto del mundo”.
La moraleja es clara: hasta los más “picudos” en tecnología pueden caer en lo más básico. Un usuario recordó que, en la vieja escuela, las computadoras tenían llave física para desactivar el teclado. Después de horas de buscar el problema, resultó que la llave estaba en “off”. Y, como en las mejores historias, a veces la solución está justo en nuestras narices, pero la pasamos por alto.
Incluso el propio autor del post original admitió que, antes de ser gurú tecnológico, también empezó ayudando a sus abuelos con cosas tan simples como cambiar el canal de la tele. Porque nadie nace sabiendo, y todos hemos tenido ese momento de “¿por qué no revisé primero si estaba enchufado?”.
El ritual sagrado del “¿ya lo enchufaste?”
En Latinoamérica, las oficinas y casas están llenas de leyendas urbanas sobre la tecnología. El “apaga y prende” es casi un ritual sagrado, tan efectivo como el agua de ruda para las malas vibras. Y es que, como dice un comentarista, “A veces la solución es tan simple que duele admitirla”.
No falta quien, después de media hora peleando con la impresora, confiesa que estaba apagada. O el que, en plena tormenta, llama a soporte porque la caja registradora no prende, solo para darse cuenta que ¡no hay luz en toda la colonia! ¿Quién no ha escuchado el mítico “¿Está conectado a la corriente?”? En serio… vayan a revisar, porque a veces el diablito se desconecta solo.
¿Y tú? ¿Cuál es tu mayor “oso” tecnológico?
Lo valioso de compartir estas historias es que nos hacen sentir menos solos. Todos, desde el más novato hasta el ingeniero más experimentado, hemos pasado por el ridículo de no revisar lo básico. Y como sociedad, aprendemos a reírnos y a ser pacientes, porque la tecnología, igual que la vida, nos pone pruebas para bajarnos los humos.
¿Tienes alguna anécdota parecida? ¿Tu gato también es hacker? ¿Alguna vez juraste que algo estaba roto solo para descubrir que era cosa de enchufar el cable? Cuéntanos tu historia en los comentarios. Aquí nadie te va a juzgar… ¡al contrario, nos vamos a reír contigo!
La próxima vez que la tecnología te juegue una mala pasada, respira hondo y empieza por lo básico: revisa los cables, busca al gato y, sobre todo, no pierdas el sentido del humor. Porque en el fondo, todos somos humanos… y a veces, el verdadero “error de usuario” somos nosotros mismos.
Publicación Original en Reddit: My favorite tech support story is the one where I was the problem