El caso de la 'Karen del Mármol Blanco': Cuando la justicia vecinal llega alfombrada
¿Alguna vez has tenido ese vecino que parece vivir para quejarse? Ya sabes, esa persona que, aunque no le afecte nada, siempre encuentra algún motivo para armar pleito. Pues hoy te traigo la historia perfecta para los amantes del chisme de condominio: la odisea de la “Karen del Mármol Blanco”, una vecina en Queens, Nueva York, que terminó aprendiendo por las malas que las reglas son para todos… incluso para los que creen flotar sobre el resto.
Porque, ¿quién no ha tenido un vecino que se cree dueño del edificio? En América Latina, eso es casi deporte nacional. Pero lo que pasó en este edificio neoyorquino tiene todos los ingredientes de una telenovela: pisos de mármol, alfombras, multas y, por supuesto, la infaltable dosis de karma.
La reina del mármol y su reinado sin alfombras
Resulta que en este condominio había una regla muy clara: el 80% del piso de cada departamento debía estar cubierto con alfombras o tapetes. ¿Por qué? Pues por el ruido, obviamente. En edificios viejos, hasta el paso de una cucaracha se escucha como si fuera un desfile. Sin embargo, mientras la vecina de abajo de “M” era una señora mayor, tranquila y silenciosa, nadie se quejaba y la administración nunca hizo cumplir la regla. Así que “M” —apodada por la comunidad como la “Karen del Mármol Blanco”— vivió años con sus pisos relucientes y sin una sola alfombra. Puro glamour.
Pero como en toda buena historia, la suerte cambia. La abuelita fallece y, en su lugar, se muda una pareja joven. Apenas llevaban una semana y ni siquiera habían terminado de desempacar, cuando “M” ya estaba presentando quejas por “ruidos insoportables”. Lo curioso es que, según el encargado del edificio, algunas de esas quejas llegaron cuando la pareja ¡ni siquiera estaba en casa! Es como cuando tu tía exagera en las reuniones familiares para que le hagan caso, ¿no?
De víctimas a estrategas: La pareja juega sus cartas
La pareja, con toda la paciencia del mundo, pidió sus alfombras y hasta invitó a la mismísima “Karen” a que subiera a verlas, intentando calmar las aguas. Pero ya sabemos cómo es la gente necia: “M” exigía alfombra de pared a pared, aunque eso ni lo pedía el reglamento. Como diría cualquier latino, “no le daban gusto ni aunque le pusieran alfombra roja”.
Aquí es donde entra la verdadera picardía latina: el administrador les recordó a los chicos que la regla aplicaba para todos. Si el ruido de “M” los molestaba, pues también podían quejarse. Así lo hicieron, y después de 30 días sin cambios, la administración comenzó a multar a la “Karen” con $500 dólares mensuales, como lo dictan los estatutos del edificio.
Como buen personaje testarudo, “M” aguantó lo más que pudo. Pero al final, la cuenta subió a $1,500 dólares en multas… y no le quedó otra que tapar su sagrado mármol con alfombra.
La sabiduría popular y el saborcito de la justicia vecinal
Esta historia se volvió viral en Reddit porque muchos se sintieron identificados. Un usuario comentó algo que aquí decimos mucho: “Si no buscas pleito, no encontrarás pleito.” Otro fue más directo (y sabroso) y citó a un miembro de la junta del edificio: “Si no fueras tan odiosa, no estarías en este lío.” Hay refranes mexicanos que resumen esto mejor que nada: “El que busca, encuentra” o “No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcan buenas”.
Otros se burlaron del destino de “M”: “Al menos ahora su mármol está bien cubierto, debería agradecer que no fue con periódico viejo”. Y no faltó el que dijo que, si no soportas tener vecinos arriba, mejor vete a vivir a una casa sola —algo muy de aquí, donde más de uno sueña con tener su terrenito lejos del bullicio.
Incluso surgieron comentarios filosóficos, reflexionando sobre cómo estas historias humanas se repiten en todos lados: “A fin de cuentas, todos somos humanos y los mismos cuentos se repiten en todo el mundo.” Hasta trajeron a colación grafitis antiguos de Roma, demostrando que desde hace miles de años, la gente se queja de sus vecinos igualito.
¿Mármol o alfombra? Lo que nos deja esta historia
Más allá del chisme, esta anécdota tiene su enseñanza: las reglas están para todos, incluso para los que se creen excepción. Y si vas a vivir en comunidad, tarde o temprano te toca poner de tu parte. Como decimos por acá, “el karma no falla” y, si eres de los que busca imponer el orden solo cuando te conviene, tarde o temprano te caerá la voladora.
Así que la próxima vez que te moleste el ruido del vecino, piénsalo dos veces antes de andar de “Karen”... no vaya a ser que termines pagando más por tu terquedad que por tus alfombras.
¿Tienes alguna historia parecida con un vecino? ¿Te ha tocado ser el “Karen” o sufrir a uno? Cuéntame en los comentarios, ¡que aquí el chisme se disfruta más cuando es compartido!
Publicación Original en Reddit: White Marble Karen