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El arte de ser recepcionista: anécdotas de huéspedes, upgrades y reseñas imposibles

Ilustración de anime de huéspedes discutiendo sus reseñas y la respuesta de la administración a problemas de reservaciones.
Esta vibrante escena de anime captura la esencia de las experiencias de los huéspedes y la importancia de las reseñas. ¡Conoce nuestras últimas actualizaciones sobre reservaciones de terceros y cómo la administración responde a los comentarios de los huéspedes!

La recepción de un hotel es como el mostrador de una telenovela: nunca sabes si te tocará el huésped simpático que te alegra la noche, o el dramático que podría protagonizar su propio reality show. Hoy les traigo dos historias que son la vida diaria de quienes trabajan tras ese mostrador brillante, donde las sonrisas nunca faltan (aunque a veces sean forzadas), y las reseñas en internet pueden volverse una montaña rusa emocional.

Porque, en serio, ¿quién no se ha enfrentado a ese cliente que cree que la culpa de su mal día es de uno, del hotel, del clima, o hasta del pobre botones que solo pasaba por ahí? ¡Acompáñenme a descubrir cómo un simple upgrade puede salvar el día, y cómo una reseña puede hacer reír hasta al gerente más serio!

Cuando ser amable te abre puertas… ¡y suites!

Todo comenzó con una familia que reservó a través de una página de terceros, esas que prometen el cielo y la luna, pero a veces ni el colchón ofrecen. Llegaron al hotel y, ¡oh sorpresa!, la reserva no tenía suficientes camas para todos. Aquí, cualquiera pensaría que armarían un escándalo digno de programa matutino, pero no: la familia fue educada, comprendió el error y no culpó ni al recepcionista ni al hotel.

Como recompensa por su buena actitud, el recepcionista (el héroe de nuestra historia) decidió darles un upgrade gratuito: de una habitación estándar con cama king, pasaron a una suite de dos habitaciones. Los gerentes general y operativo aplaudieron la decisión, porque saben que la amabilidad se paga con amabilidad. Sin embargo, la jefa de recepción casi cobra el upgrade por error, porque no leyó las notas en la reserva (sí, eso pasa en todos lados: el clásico “yo sé todo”, hasta que se dan cuenta de que no sabían nada).

Al final, la familia dejó una reseña tan bonita que al recepcionista, que trabaja de noche y no suele recibir elogios (porque, seamos honestos, la mayoría solo recuerda al personal de día), le alegró la semana. Como bien dice un usuario del foro: “A veces, ser buena onda sí paga”.

El otro lado de la moneda: cuando la culpa siempre es ajena

Ahora, pasemos a la historia que todos los que han trabajado en atención al cliente han vivido (y si no, ¡espérala!). Una señora reservó por una página de terceros, pero no se fijó en la fecha. Al darse cuenta, canceló y quiso reservar en el momento, pero el precio ya no era el mismo. ¿La reacción? Echarle la culpa a la recepción, exigir que le arreglaran el problema y, cuando no pudo salirse con la suya, dejó una reseña digna de “La Rosa de Guadalupe”.

La reseña decía que el recepcionista fue grosero, poco servicial, y –agárrense– ¡que le dijo que era demasiado pobre para hospedarse ahí! Además, se quejó de que le pidieron que su hija no saltara en el carrito de equipaje, como si fuera un juego mecánico del parque. El recepcionista, preocupado por la seguridad, solo pidió amablemente que la niña bajara, pero ya sabemos que hay papás que creen que sus hijos son ángeles intocables.

El gerente, antes de responder la reseña, escuchó la versión del recepcionista. Su respuesta fue firme y educada: “Lamentamos que no haya recibido el servicio esperado, pero los problemas con páginas de terceros no son responsabilidad del hotel. Y sobre el carrito, apoyamos la decisión de proteger la seguridad de todos”. Para muchos en el foro, este tipo de huéspedes son los “Karens” del mundo latino: nunca aceptan sus errores y buscan culpables hasta debajo de las piedras.

Reseñas imposibles y el poder de reírse

En los comentarios del foro, varios trabajadores de hotelería compartieron sus propias historias: uno contó cómo le dejaron una estrella porque “no había suficiente tráfico de barcos” frente al hotel (¡como si tuvieran control remoto para eso!). Otro recibió una queja porque alguien vio un alacrán en el estacionamiento… ¡en pleno desierto! Y claro, no faltó la anécdota de la huésped que se quejó de la limpieza de las sábanas, pero prefirió dormir con ellas antes que avisar para que las cambiaran.

Como bien resumió un usuario: “Las únicas personas que se creen esas reseñas exageradas, son las que no quieres como huéspedes”. Y otro añadió, con un humor muy mexicano: “Por $150 dólares al día y gasolina, paso todo el día navegando frente al hotel… aunque sea en kayak”.

Lo que aprendimos (y cómo sobrevivir a las reseñas)

Estas historias nos dejan varias lecciones: ser amables abre puertas (¡y suites!), pero también es importante comunicar bien los cambios al equipo. Y, sobre todo, entender que nunca faltarán los clientes imposibles que culpan a todos menos a sí mismos. En Latinoamérica, donde la picardía y la paciencia son parte del día a día, hay que aprender a reírse, a poner límites (¡nada de niños saltando en carritos!), y a valorar cuando un huésped reconoce tu esfuerzo.

Así que la próxima vez que lean una reseña negativa exagerada, recuerden: a veces, solo es el reflejo de alguien que no sabe asumir sus errores. Y si eres de los que trabajan en hotelería, ¡ánimo! Detrás de cada “Karen” hay una familia agradecida que te hará sonreír.

¿Tienes una anécdota parecida? Cuéntanos en los comentarios, y celebremos juntos el arte de sobrevivir a la recepción… ¡y a las reseñas imposibles!


Publicación Original en Reddit: Update: Third Party Guests and Their Reviews