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El arte de la venganza pasiva: Cuando el repartidor de apps te fulmina con la mirada

Imagen cinematográfica de un frustrado repartidor de comida esperando impacientemente en el mostrador de un restaurante.
En este momento cinematográfico, capturamos la tensión de un repartidor de comida esperando con impaciencia su pedido. Mientras observa, se despliega una historia sobre los desafíos de la entrega de alimentos y las interacciones humanas que surgen en el proceso.

¿Alguna vez has sentido la mirada intensa de alguien mientras trabajas, como si fueras un pollo al spiedo en vitrina? Bueno, imagina empezar tu turno en la madrugada, con el aroma a frutas frescas y motores de licuadora, y de pronto llega un repartidor decidido a vigilar cada movimiento tuyo como si fueras a robarle el alma. Así fue la experiencia de un empleado de Jamba Juice en Estados Unidos, quien compartió su peculiar venganza pasiva en Reddit… ¡y desató la carcajada y el debate de miles de internautas!

Esta historia no solo es entretenida por la reacción del empleado, sino también por la creatividad de la comunidad al ofrecer nuevas formas (algunas muy latinas) de resistir a esos clientes o repartidores que se pasan de intensos. Así que si trabajas en atención al cliente, eres repartidor, o simplemente te gusta el chisme, ¡esta anécdota se va a sentir como agua fresca en pleno calor!

De smoothies y miradas láser: la historia original

Todo comenzó a las 7:15 de la mañana, esa hora en la que solo los valientes desayunan licuados. El protagonista, empleado de Jamba Juice (pongámosle “Juancito” para darle sabor latino), recibe a un repartidor de DoorDash que llega a preguntar por el pedido de “Alex”. Muy educado, Juancito le pide que tome asiento mientras termina otro encargo. Pero el repartidor, en vez de sacar su celular y perderse en sus notificaciones (como haría cualquier mortal), se planta en la barra y lo observa, sin parpadear, como si estuviera en una competencia de miradas.

Juancito lo explica así: “Me quedé incómodo, porque el chico no dijo ni pío, solo respiraba fuerte y me miraba fijo mientras hacía los smoothies. Así que decidí aplicar la venganza pasiva: hacer todo más despacio, sin apuro, tomándome mi tiempo.”

¿Quién no se ha sentido así alguna vez? En Latinoamérica decimos “me miró como si le debiera dinero” o “me tenía más vigilado que suegra en reunión familiar”. Y sí, a veces, la mejor respuesta es el arte de la paciencia… o de la lentitud intencional.

El debate: ¿Mirar o no mirar? Esa es la cuestión

La publicación explotó en Reddit y no faltaron los comentarios ingeniosos. Uno de los favoritos fue el consejo de un usuario: “La próxima vez, mantén el contacto visual todo el tiempo que esté encendida la licuadora”. El propio Juancito respondió que le encantó la idea, y otros sugirieron elevar la apuesta con un “T-pose” (postura de poder, como cuando un futbolista celebra un gol), o incluso tirarle una mirada de “qué estás mirando, compadre”.

Pero también hubo quienes defendieron al repartidor, argumentando que los “dashers” (como se les llama en la app) viven bajo presión porque la aplicación los penaliza si se tardan, y el tiempo es dinero. “Ellos ganan por viaje, tú por hora. Para ellos, cada minuto cuenta”, opinó otro comentarista. Y claro, aquí en Latinoamérica no faltaría el que dijera: “Pues si está apurado, que se tome un café y respire hondo, porque nadie trabaja bien con un búho encima”.

Hubo hasta quien propuso la solución más directa y latina: “¡Normalicemos decir en voz alta: ‘Oye, me estás poniendo incómodo con tanta mirada!’”. Así, sin rodeos y al grano, como nos gusta.

¿Es cultura, ansiedad o manía?

Más allá del chiste, la anécdota sacó a relucir algo que muchos hemos vivido: la incomodidad de que te vigilen mientras trabajas, ya sea en la caja del súper, en una oficina o atendiendo un puesto de tacos. Un usuario comentó: “Nadie disfruta que lo miren fijamente mientras trabaja”, y otro respondió que a veces solo es curiosidad, pero que se nota la diferencia entre una mirada interesada y una mirada de presión.

En nuestros países, estamos acostumbrados a que la fila es sagrada y el “espérate tu turno” es ley, aunque siempre hay quien se desespera y te acelera con la mirada. Y cuando eso pasa, muchos aplican la de “si me apuras, me tardo más”. Es casi un deporte nacional.

Algunos repartidores, por su parte, confesaron que a veces presionan porque los clientes los califican mal si el pedido tarda, aunque la culpa no sea suya. Pero, como bien dijo un internauta, “ser educado y paciente nunca pasa de moda, ni en apps ni en la vida real”.

Reflexión final: La paciencia es un licuado que se toma frío

Esta historia es un recordatorio de que, aunque la tecnología nos ha cambiado la vida con apps de reparto y pedidos rápidos, todos seguimos siendo humanos. A veces, un poquito de empatía y sentido del humor nos salva el día, sobre todo cuando nos topamos con personajes dignos de una telenovela.

Así que la próxima vez que te toque esperar un pedido o atender a alguien apurado, recuerda: puedes elegir entre tomártelo personal o buscar la comedia en la situación. Y si ves que alguien te mira fijo mientras trabajas, ya sabes… ¡sácale provecho, pídele que te ayude o invítale un smoothie!

¿Te ha pasado algo parecido en el trabajo? ¿Qué harías tú si te vigilan como si estuvieras en el confesionario? Déjanos tu historia en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre aplica la venganza pasiva. ¡Nos leemos en la próxima ronda de historias virales!


Publicación Original en Reddit: To the doordasher who stood and STARED at me the entire time I made your pickup order: