El amigo que no cree en los husos horarios: la increíble teoría de Kevin y el gran engaño del tiempo
¿Te imaginas planear un viaje con alguien que, con toda la seguridad del mundo, te dice que los husos horarios no existen y que todo eso es un invento de las aerolíneas para manipularnos? Suena a broma de sobremesa, pero la historia de Kevin es tan real como surrealista. Hoy te traigo la crónica de una aventura planeada (y sufrida) junto a un amigo que cree que el horario de llegada de tu vuelo no es más que un truco de mercadotecnia.
Si alguna vez has discutido con alguien que está convencido de que la Tierra es plana, o que el dólar es “dinero de mentiritas”, prepárate para reír, identificarte… o llevarte las manos a la cabeza. Porque Kevin, más que un nombre, es una actitud ante la vida.
Kevin y el misterio del tiempo perdido
Todo comenzó cuando el autor de esta historia, ilusionado, decidió planear un viaje con su amigo Kevin. Hasta ahí, nada fuera de lo común. Pero cuando llegó el momento de buscar vuelos, la realidad superó cualquier ficción: Kevin miró la pantalla durante un buen rato, con concentración digna de cirujano, y de repente soltó: “Esto no cuadra”.
El autor pensó que hablaba del precio o de las escalas. ¡Pero no! Kevin, con la calma de quien explica que el agua moja, señaló: “Salimos a las 9am y llegamos a las 11am, pero el vuelo dura cinco horas. ¿Dónde quedaron las otras tres horas?”.
Como buen amigo, el narrador le explicó pacientemente lo de los husos horarios, tratando de evitar el sarcasmo. ¿Quién no ha tenido que aclarar alguna vez que cuando en México es de día, en España ya están cenando? Pero Kevin, lejos de aceptar la lógica, respondió: “Sí, ya sé lo que dicen que son los husos horarios… pero no creo que sean reales”.
Para él, el asunto era sencillo: las aerolíneas manipulan los relojes para que los viajes no parezcan tan largos. ¡Como si fueran el equivalente horario de “quítale calorías al refresco light”!
Husos horarios: ¿acuerdo mundial o conspiración global?
Lo más curioso es que Kevin no estaba molesto ni confundido; lo decía con una convicción a prueba de balas, como quien develó el gran secreto de la Matrix. Decía que la humanidad había decidido fingir que el tiempo funciona diferente en cada país, y que las aerolíneas eran quienes más ganaban con esa mentira.
La comunidad de Reddit, por supuesto, no tardó en reaccionar. Uno de los comentarios más votados decía, adaptado al español latino: “Seguro su celular cambió de hora al aterrizar y eso le ayuda a mantener la ilusión”. Otro usuario bromeaba: “¡Kevin inventó el viaje en el tiempo!” y uno más se preguntaba si también creería que la Tierra es plana, porque ese nivel de confianza solo se ve en los que defienden teorías igual de absurdas.
Alguien más relató que conoció a un terraplanista que, viendo fotografías de solarigrafía (esas que muestran el recorrido del sol durante meses), aseguraba que probaban que la Tierra es plana. La moraleja: la ignorancia, cuando se combina con la seguridad, puede ser imbatible. Como decimos en México, “más terco que una mula”.
¿El tiempo es real o solo lo inventamos para llegar tarde?
La discusión se puso filosófica cuando algunos usuarios argumentaron que, en cierto modo, el tiempo es una construcción humana: nosotros decidimos cómo medirlo, igual que escogemos si el desayuno es a las 7 o a las 10. Pero, como bien respondió otro usuario, “una cosa es cómo lo medimos, otra muy diferente es que la noche y el día existen porque la Tierra gira”. Hasta un niño de primaria entiende que cuando aquí amanece, en Argentina puede estar anocheciendo.
Otros usuarios recordaban que, en China, todo el país usa la misma hora oficial, aunque haya lugares donde amanece a las 10 de la mañana por esa razón. O que en estados como Sonora (México) no hay horario de verano y ahí todo el mundo vive su propio “reality show” de relojes locos.
Y claro, no faltó el que propuso hacer el clásico experimento del globo terráqueo y la linterna para explicar por qué medio planeta está de día y el otro medio no. Pero, como comentó un usuario, probablemente Kevin diría que “la linterna también es parte del complot”.
Cuando la confianza supera al sentido común
Lo más divertido de toda esta historia es la actitud de Kevin. No es que no entienda, es que está convencido de que los demás son víctimas de un gran engaño. Como muchos apuntaron en los comentarios, a veces lo que convence no es la lógica, sino la seguridad con la que se dice una tontería. En Latinoamérica, tenemos ese amigo que, aunque le expliques con peras y manzanas, insiste en que “así son las cosas”.
Para rematar, Kevin también desconfía de los bancos y de cuándo “cae” su salario, porque según él “el dinero también es falso”. Al menos en eso, algunos le dieron la razón a medias: el valor del dinero sí depende de la confianza… ¡pero la rotación de la Tierra no!
Al final, el viaje se hizo y Kevin llegó a tiempo, a pesar de no creer en el horario local. La duda que quedó flotando, según el narrador, es si realmente no entiende nada o si solo disfruta sembrar caos en cada conversación.
Conclusión: ¿Todos tenemos un Kevin en la vida?
Esta historia nos deja varias lecciones: la primera, que planear vacaciones con amigos puede poner a prueba no solo tu paciencia, sino tu fe en la humanidad. La segunda, que la confianza sin conocimientos puede hacerte defender hasta lo indefendible. Y la tercera, que los husos horarios, aunque sean un acuerdo global, existen y nos ayudan a entender por qué no todo el mundo cena a la misma hora.
¿Y tú? ¿Tienes algún amigo “Kevin” que cree que las reglas son opcionales o que el mundo está coludido en un gran engaño? Cuéntanos en los comentarios tu historia más divertida o desesperante con teorías conspirativas. ¡Porque en este planeta, todos tenemos nuestro propio Kevin!
¿Te animarías a viajar con alguien así? ¿O también prefieres reservar tus vacaciones… y tu salud mental?
Publicación Original en Reddit: Kevin doesn’t believe time zones are real and thinks airlines are just gaslighting us