Directores de Ventas: ¡Que Dios nos agarre confesados en el hotel!
Hay trabajos que se consideran tranquilos… hasta que te toca lidiar con un Director de Ventas (DoS) “de esos”. Si alguna vez has trabajado en un hotel —o en cualquier lugar donde la comunicación es clave— seguro has vivido algo parecido: promociones misteriosas, ofertas que nadie entiende y un desfile de huéspedes confundidos preguntando por “lo que viene incluido”. Prepárate para reír (y sufrir) con esta historia digna de telenovela, pero vivida en carne propia en la recepción de un hotel.
Érase una vez… cuando imprimir volantes era cosa seria
Antes del internet y de que reservar un hotel fuera tan fácil como pedir una pizza por app, la publicidad era todo un ritual: cientos de volantes impresos en papel (sí, ¡en papel!), entregados por mensajeros heroicos que ni la lluvia ni el tráfico lograban detener. Y claro, las reservaciones se hacían llamando por teléfono, marcando número por número. ¿Te imaginas? Nada de chats ni reservas online, solo la voz de la recepcionista y la infinita paciencia de quien atendía.
En ese ambiente casi mágico, aparece nuestra protagonista: una DoS que cada año enviaba cientos de volantes a diestra y siniestra con “ofertas y paquetes exclusivos”. El detalle: nunca le avisaba a nadie de la recepción sobre esas promociones. Así que, como suele pasar, el turno de la tarde (ese glorioso 3-11) era el primero en enterarse… cuando empezaban a sonar los teléfonos y los huéspedes preguntaban por la promoción misteriosa.
Cuando las promociones son tan secretas que ni el hotel las conoce
Lo peor no era recibir la llamada, sino tratar de descifrar qué diablos incluía cada paquete: “¿Viene con desayuno? ¿Cuánto cuesta? ¿Es por persona o por habitación? ¿Incluye impuestos? ¿Y si traigo a la suegra?”. El diálogo con la DoS parecía un episodio de “La Rosa de Guadalupe” en modo comedia:
—¿Qué incluye la promoción? —Ah, cosas y cositas. —¿Pero cuáles cosas? —Depende de la promoción. —¿Cuántas promociones son? —Dos… o tres. —¿Y los precios? —Mmm… tanto. —¿Eso incluye impuestos? —Sí, todo junto. —¿Y si vienen más personas? —Cobra lo de siempre por extra. —¿Y los boletos para el atractivo local? —Si solo viene uno, se puede ir dos días o regalar el boleto.
Y así, la pobre gente de recepción tenía que hacer magia: inventar respuestas, tomar datos, prometer que “mañana les llamamos con la información”, y rogar que el gerente lograra arrancar algo de claridad a la DoS.
Como dijo un usuario en los comentarios: “Ahora tengo tantas preguntas sobre el ‘exploding head’ como las que tú tenías con la DoS tratando de entender sus promociones”. Y no es para menos. Otro añadió con ironía: “¿Qué viene con todas esas historias? ¿Cosas? ¿Cuántas cosas? ¿Ya las subiste a Reddit o tengo que hacerlo yo?”. Porque sí, el nivel de confusión daba para escribir una enciclopedia.
El arte de sobrevivir en recepción: creatividad, paciencia y sentido del humor
En Latinoamérica, cualquiera que haya trabajado en atención al cliente sabe que muchas veces todo se reduce a improvisar. Si el Director de Ventas se aparece con una promo sorpresa, pues uno saca la libreta, la mejor sonrisa y promete averiguar. Al final, como en la anécdota, el equipo de recepción tenía que quedarse después de turno descifrando “qué carajos” estaba en promoción, programando tarifas en el sistema (ese PMS de los años noventa que era más lento que una cola de trámites en el banco) y rogando que no llegara otra sorpresa.
Una lectora comentó: “Trabajé también en turno de la tarde, pero en un hospital. ¡Dejarnos fuera del loop informativo era el pan de cada día! Nada como aprender a la mala y perder horas resolviendo”. Y es que, en nuestra cultura, a veces la información fluye menos que el tráfico en hora pico.
Pero hay algo que nunca falta en nuestros hoteles: el ingenio. Si la promoción no existe, la inventamos. Si el huésped pregunta, respondemos con gracia y hasta le sacamos una sonrisa. Y si la situación se descontrola, pues después se vuelve anécdota para contar en la próxima reunión (o, como este autor, en Reddit).
Y así, entre volantes, promociones fantasma y mucho café…
El mundo hotelero está lleno de historias así: presupuestos desperdiciados, bartenders “exóticos”, paquetes de Año Nuevo imposibles y, por supuesto, el famoso “exploding head” que todos queremos escuchar. Como bien dijo otro usuario: “La falta de comunicación que todavía ocurre es para no creerse”. Pero también, como buenos latinos, sabemos que de cada caos sacamos chisme, carcajadas y, a veces, hasta promociones irresistibles.
Así que, la próxima vez que recibas una llamada preguntando por una “promo secreta”, respira hondo, sonríe y recuerda: al final, todo es parte del show. Y si tienes una historia igual o peor… ¡cuéntala en los comentarios! Aquí todos hemos sido víctimas del “no me avisaron”.
¿Te ha pasado algo así en tu chamba? ¿Tienes un director o directora de ventas que te quita el sueño? Cuéntanos tu mejor anécdota hotelera y sigamos riéndonos juntos de los “cosas y cositas” que solo pasan en Latinoamérica.
Publicación Original en Reddit: Sales Directors...God Help Us All