¡Dejar el carrito bloqueando el pasillo te va a costar caro!
¿A quién no le ha pasado? Vas al súper, la lista de compras en la mano (o en el WhatsApp), y de pronto te topas con ese obstáculo imbatible: el carrito abandonado justo en medio del pasillo. Y ahí te quedas, esperando como si estuvieras en plena hora pico del Metro, con la esperanza de que el dueño regrese… ¿o será que hoy sí explotará tu paciencia?
Hoy te traigo una historia que no sólo te sacará una carcajada, sino que te hará pensar dos veces antes de dejar tu carrito bloqueando el camino. Prepárate para una dosis de venganza chiquita, pero sabrosa, al puro estilo escandinavo (con un toque latino, por supuesto).
Supermercados del futuro (y un pasillo bloqueado)
La historia viene desde Suecia, donde los supermercados ya viven en el 2050: ahí, los clientes pueden llevar un escáner electrónico para ir marcando lo que van echando al carrito. Así, cuando terminas, solo pagas lo escaneado y te ahorras la fila (¡imagínate eso en el Oxxo o el Jumbo!). Pero como en todo el mundo, la cortesía no siempre va de la mano con la tecnología.
Resulta que el hijastro del narrador (llamémosle Erik, para sentirnos en ambiente) se topó con un carrito atascado a reventar, bloqueando un pasillo entero. El dueño, sin pena ni gloria, se fue a buscar algo más, dejando el carrito y el escáner como si fueran suyos y de nadie más. Erik, educado como buen sueco, esperó unos minutos. Pero cuando vio que el tiempo pasaba y el carrito seguía ahí, decidió que no iba a quedarse de brazos cruzados.
Venganza nivel escandinavo: ¡que pague el que bloquea!
En vez de simplemente mover el carrito (como haría cualquier tía mexicana con prisa), Erik optó por una venganza sutil, digna de un guion de “La Rosa de Guadalupe” versión nórdica: tomó el escáner del carrito y empezó a marcar al azar varios productos cercanos, para después dejarlo exactamente donde estaba y seguir su camino.
¿El resultado? Cuando el dueño del carrito regresó, probablemente no tenía ni idea de que ahora, además de sus compras, le tocaría pagar por una colección sorpresa de productos que nunca quiso. Como dirían en mi barrio: “por andar de gandalla, se le volteó el chirrión por el palito”.
¿Y qué dice el internet? Debate mundial en los comentarios
La historia, publicada en Reddit, explotó en popularidad y desató un debate mundial. Muchos se partieron de risa, otros se indignaron y algunos hasta aprovecharon para compartir anécdotas propias. Un comentario que llamó mucho la atención fue el de un usuario de Estados Unidos, sorprendido por el sistema de escaneo: “¿O sea que el tipo termina pagando por cosas que ni agarró? ¡Eso sí que es una broma pesada!”.
Otro usuario europeo contó que en su país, para evitar que la gente haga trampa, a veces pesan el carrito al final para que coincida con lo escaneado, o hacen revisiones aleatorias. Pero otros, como un noruego, dijeron que allá nadie espera tanto: “Si alguien bloquea el pasillo, simplemente empujamos el carrito a un lado, aunque el dueño esté cerca. A nadie le molesta”.
Por supuesto, también hubo quienes criticaron la venganza de Erik: “No todo en la vida tiene que ser un acto de revancha, suena agotador”, comentó un sueco. Y no faltó el que, en tono de broma, añadió: “En Suecia esperamos educadamente… y después cometemos fraudes menores”.
Entre las anécdotas más simpáticas, alguien recordó a una niña en un supermercado de Inglaterra, felizmente escaneando productos ajenos mientras su mamá ni en cuenta. “¡Hay que aprender desde chiquitos! Bueno, los papás, no los niños”, bromeó otro.
¿Qué haríamos en Latinoamérica?
Ahora, pongámonos la mano en el corazón: ¿cómo reaccionaríamos aquí? En México, seguro que más de uno movería el carrito con todo y “permiso, joven”, o incluso le agregarían un par de latas de frijoles para ver la cara del distraído. En Argentina, quizás lo empujarían con un “dale, che, que no tengo todo el día”. Y en Colombia, tal vez hasta terminarían haciéndose amigos del dueño del carrito después de una charla improvisada.
Eso sí, la paciencia sueca no es tan común por estos lares. Aquí la gente va directo al grano, y si el pasillo está bloqueado, nadie espera “unos minutos” como Erik. Pero claro, la creatividad para la venganza chiquita, esa sí la compartimos.
Conclusión: ¿Justicia poética o pasarse de lanza?
Al final, la historia de Erik nos deja riendo, pero también nos invita a reflexionar: ¿vale la pena responder a la mala educación con una travesura? ¿O es mejor simplemente mover el carrito y seguir con la vida?
Tú, ¿qué hubieras hecho? ¿Te unes al club de la venganza elegante, o prefieres la vía rápida y práctica? Cuéntanos en los comentarios tu mejor (o peor) experiencia con carritos bloqueando pasillos. Y recuerda: la próxima vez que vayas al súper, ¡piensa dos veces antes de dejar tu carrito estorbando!
¿Te ha tocado una situación parecida? ¡Anímate a compartir tu historia y sigamos riéndonos juntos de las pequeñas venganzas cotidianas que, al menos, nos alegran el día!
Publicación Original en Reddit: Blocking that aisle is going to cost you!