¿De verdad hay que explicarlo? Las aventuras (y desventuras) de los recepcionistas con huéspedes tercos
¿Alguna vez has sentido que algunas personas dejan el sentido común en casa cuando viajan? Si crees que exagero, permíteme contarte una historia de esas que sólo encuentras en los hoteles, donde la paciencia de los recepcionistas se pone a prueba con cada huésped que llega.
Hoy vamos a sumergirnos en el detrás de cámaras del mundo hotelero, donde no falta el huésped que piensa que “siempre lo ha hecho así” y que las reglas sólo son sugerencias. Prepárate para reír, indignarte y, quién sabe, tal vez reconocerte un poquito.
El arte de “olvidar” cuántos son: una tradición universal
No importa si es un hotel de paso en México, un resort en Punta Cana o una posada en Argentina: el fenómeno de los huéspedes que “olvidan” mencionar a sus hijos (o a medio equipo de fútbol) en la reservación es más común de lo que imaginas.
Hace poco, un recepcionista en Estados Unidos compartió en Reddit una de esas anécdotas que cruzan fronteras. Cuatro habitaciones, dos adultos en cada una… pero, ¡sorpresa! Llegaron con CINCO niños extra. Y claro, los papás indignados porque “en otras plataformas siempre nos resolvían” y porque “¡así hemos hecho siempre!”.
¿En serio? ¿De verdad hay que explicar que no puedes meter a más personas de las permitidas porque el sistema no te deja? Un usuario lo resumió con humor: “¿Alguna vez usaron ese cerebro que dicen tener y pensaron que el límite máximo es intencional?”.
“Pero mi bebé no cuenta, es chiquito…”
Aquí va una joya que me hizo soltar la carcajada. Un huésped intentó convencer al recepcionista de que su hija de un año “no era una persona, así que no contaba”. ¿Es en serio? ¿Acaso los niños son invisibles para las reglas de seguridad y aforo?
Una comentarista, con años de experiencia en hotelería, lo explicó clarísimo: “La mayoría de la gente no considera a los niños como personas… pero el hotel necesita saber cuántos cuerpos hay en caso de evacuación de emergencia”. Es sentido común, pero parece que para muchos es ciencia ficción.
En Latinoamérica, donde las familias suelen ser numerosas y viajar en bola es tradición, seguro más de uno ha intentado meter a los primos en la misma habitación “porque de niños caben todos”. Pero ojo: las reglas están ahí por razones de seguridad y legales. No es capricho ni ganas de fastidiar al cliente.
El show de excusas: “¿De verdad no tienen colchones guardados por ahí?”
Otra escena de humor involuntario: los huéspedes que insisten que el hotel “debe tener colchones, sofás cama o camas extras escondidas en un closet secreto”, sólo porque ellos lo piden. “¿Está seguro que no hay un colchón extra? ¿Y una cuna? ¿Y si le pregunto otra vez, mágicamente aparece una cama?”
Como comentó un recepcionista: “¿Por qué te mentiría? ¡Mi trabajo es venderte cosas! Si tuviera camas extra, te las rento y todos felices. Pero las reglas no las pongo yo, las pone gente que ni conozco y que gana más que yo”.
Muchos empleados hoteleros en el hilo relataron que, aunque expliquen mil veces el tema de la capacidad máxima, los huéspedes insisten, se ofenden y hasta exigen hablar con el gerente. Incluso han llegado a ofrecer “asumir la culpa” si hay problema con la autoridad. Como si el bombero fuera a preguntarles a ellos al hacer una evacuación...
¿Viajar con niños? Planea, no improvises
Por fortuna, también existen huéspedes sensatos. Varios comentaron que siempre revisan cuántas personas admite la habitación, preguntan antes si pueden poner una cama extra o, simplemente, buscan otro hotel que sí se adapte a su necesidad. “No vas a McDonald’s a pedir un menú gourmet de 5 estrellas. Si necesitas espacio para seis, busca uno que lo tenga, no quieras meter a todos en una simple habitación doble”, aconsejó un usuario.
Y un comentarista relató cómo, al viajar con sus hijos, siempre reserva con meses de anticipación, preguntando directamente al hotel y asegurando que todos tengan cama. Porque sí, se puede viajar en familia, pero hay que ser realistas y organizados.
El trasfondo: seguridad, legalidad y sentido común
Más allá de la anécdota graciosa, el tema es serio. Los límites de ocupación no son sólo para evitar fiestas ruidosas, sino por normas de seguridad: en caso de incendio o evacuación, el hotel debe saber exactamente cuántas personas hay en cada habitación. Un bombero, en el hilo, lo dejó clarísimo: “En el peor escenario, no quiero que mi familia tenga que esperar días para saber si sobreviví sólo porque alguien no contó bien”.
Así que, la próxima vez que viajes, recuerda: tus hijos, aunque sean chiquitos, SÍ cuentan (¡y mucho!). Planea, informa y pregunta. Evita el mal rato y ayuda a que todos, empleados y huéspedes, tengan una experiencia más agradable.
Conclusión: ¿Te ha pasado algo parecido?
El mundo de los hoteles está lleno de historias para reír, llorar y aprender. ¿Tienes alguna anécdota similar, ya sea como huésped o trabajador? ¿Te ha tocado ver a alguien intentando meter a la tía, el perro y el niño en la misma cama? ¡Cuéntanos en los comentarios! Y recuerda: viajar es un placer… siempre que no olvides usar el sentido común.
¿Y tú, cuántos “no son personas” llevas en tus viajes?
Publicación Original en Reddit: i am shocked by guests stupidity