De helicópteros, hackers y ejecutivos testarudos: la odisea de un consultor en ciberseguridad
¿Alguna vez te has sentido en una situación tan surrealista en el trabajo que piensas: “¿De verdad me pagan por esto?” Pues agárrate, porque la historia de hoy tiene de todo: carretera, hacking inalámbrico, ejecutivos que creen saberlo todo, y hasta un helicóptero de fondo en una videollamada. Esto no es una serie de Netflix, es la vida real de un consultor de ciberseguridad gringo en pleno corazón de Kansas… y créeme, hasta los gringos se sorprenden.
Un consultor, un helicóptero y una videollamada incómoda
Nuestro protagonista, LawTechie, es consultor en ciberseguridad y está en camino a Kansas para un “tabletop exercise”—una especie de simulacro de crisis en empresas, que aquí en Latinoamérica se parece más a esos simulacros de incendio donde nadie sabe por dónde salir, pero todos aprovechan para chismear en la escalera.
Mientras viaja, LawTechie aprovecha para hacer “wardriving” (cazar redes wifi abiertas) para dos clientes. Un detalle divertido: intenta evitar que noten en la videollamada que tiene un helicóptero de combate desmantelado justo detrás de él, montado sobre una columna afuera del VFW local. Aquí, uno se imagina la escena como esas videollamadas por Zoom donde tu tía pone de fondo la playa de Cancún y se le ve la cama desordenada.
En pleno reporte de avances, su intervención es tan corta como un “todo en orden”, así que vuelve a la carretera, radio local de fondo, cielos enormes y el clásico tráfico de Kansas City que ni Google Maps entiende.
Cuando el cliente no entiende “no puedo”
El teléfono suena y es Gogo, parte de un dúo recientemente absorbido por la empresa de LawTechie—algo así como cuando la empresa grande compra la tiendita de la esquina y ahora todos creen que venderán millones. Gogo y Didi, su dupla, insisten en que LawTechie les haga una propuesta urgente para un fabricante de domótica. Él, como buen consultor latino que ya tiene el calendario hasta el tope, les dice que no puede, que está en sitio con otro cliente. Pero Didi, como jefe que nunca escucha, le suelta el clásico “esto es más importante que lo tuyo”.
Tal cual pasa aquí cuando el jefe quiere que “apoyes” en algo urgente y te deja el marrón. LawTechie termina reventando de coraje y lanza el café... ¡sobre su propio parabrisas! Uno de los comentaristas se rió de esto y dijo que nunca pensó que decir “soy influencer” sería mejor que decir la verdad—y es que más adelante, LawTechie realmente lo hace.
La solución sensata: delega el trabajo a Zaynep, la experta, y sigue su camino. Aquí, como en toda buena empresa latinoamericana, el que sabe, resuelve.
El hackeo del camión y el “influencer” improvisado
En una parada, nota un tráiler con un nombre conocido y decide investigar si está transmitiendo una red wifi sospechosa. Saca su laptop, un aparato raro que parece “si la Unión Soviética hubiera hecho un iPod en 1974” (en palabras de un comentarista), y se pone a analizar frecuencias. Imagina la escena: laptop en una mano, el aparato en la otra, el cable USB en la boca como si fuera mecánico improvisado; solo faltaba la cumbia de fondo.
Entonces, el chofer lo sorprende: “¿Qué diablos le haces a mi camión?” Y aquí viene el momento más latino de la historia: LawTechie, con el cable en la boca, solo atina a gritar: “¡Soy influencer!” El chofer, resignado, se sube al camión y lo deja en paz. La comunidad de Reddit no paró de reírse con este momento; uno hasta dijo que jamás pensó que esa frase fuera útil. ¡En estos tiempos, hasta ser influencer te salva de problemas!
El simulacro: cuando los ejecutivos viven en su burbuja
Ya en el evento, LawTechie y su equipo organizan un simulacro de ciberincidente para ejecutivos y VCs. Cada quien juega un rol en una empresa ficticia: desde CEO hasta marketing. El escenario es clásico: un descuido, información de clientes expuesta por error humano y mala configuración—algo que aquí se ve hasta en la tiendita digital de la esquina.
Pero los ejecutivos, especialmente uno apodado Alpha, no lo creen posible. “Eso nunca nos pasaría, tenemos defensas para todo”, dice. Aquí, varios comentaristas saltaron: “¡Ay, por favor! Todos los sistemas fallan, y el que dice que no, no sabe nada”. Uno incluso recordó el caso de YouTube cuando Psy rompió el contador de vistas porque Google pensó que nadie llegaría a ese número. ¡Hasta los grandes caen!
Charlie, otro participante, confirma que el escenario es completamente realista y que ha visto cosas peores en sus 25 años. Alpha, al final, termina aceptando que la realidad supera la ficción. Como decimos por acá: “El que no conoce, cualquier cuento le asombra”.
Epílogo: lecciones, memes y la vida real
El simulacro termina con risas y algunos egos tocados. Alpha, ya más humilde, quiere trabajar con el equipo. El resto de la jornada se va entre networking y hasta tiro al plato, donde LawTechie derrota a Alpha usando una vieja escopeta de renta. Porque aquí, como en la vida real, no siempre gana el que más presume.
Al final, LawTechie regresa tranquilo, los clientes satisfechos y la historia de la casa de muñecas hackeada por Zaynep—que no entendió el chiste de “Barbie’s Hacked House”, pero el resto sí. Como bien dijo un comentarista, siempre hay alguien que cree que está blindado... hasta que la realidad lo despierta.
Reflexión final
La historia de LawTechie es la prueba de que el mundo de la tecnología está tan lleno de situaciones absurdas como cualquier oficina latinoamericana. Los errores humanos, la arrogancia ejecutiva y los “no pasa nada” son universales. ¿Te pasó algo parecido en tu trabajo? ¿Has sido ese “influencer” improvisado o el que lanza el café de la rabia? Cuéntanos, ¡queremos leer tus historias de oficina!
¿Y tú, también te preguntas a veces por qué te pagan por lo que haces?
Publicación Original en Reddit: This is my job! I'm actually paid to do this, Conclusion