Saltar a contenido

¿Dónde quedó el sentido común? Una historia de acentos, máscaras y mucha, mucha paciencia

Ilustración de anime de un entrevistador sorprendido en un escritorio, resaltando desafíos de comunicación en el trabajo moderno.
En esta vibrante escena de anime, presenciamos un momento de entrevista lleno de sorpresas y malentendidos. A medida que el sentido común parece desvanecerse en el mundo actual, esta ilustración captura la esencia de los desafíos comunicativos en entornos laborales diversos.

¿Quién no ha escuchado la frase "el sentido común es el menos común de los sentidos"? Pues hoy les traigo una historia de la vida real (y reciente) que parece escrita por un guionista de telenovelas, pero sucedió en la recepción de un hotel, donde el drama, los malentendidos y los prejuicios se mezclan en una receta digna de un capítulo de “Vecinos” o “El Chavo del 8”.

Todo empezó como un día cualquiera: la jefa de recepción entrevistando candidatos, la recepcionista ghanesa atendiendo llamadas y, de pronto, el “plot twist”. Alguien que había postulado para el puesto llama, y ahí se desata el enredo. ¿El motivo? Ni las máscaras, ni la pandemia, ni la fila de huéspedes… sino algo mucho más simple y, a la vez, más profundo: el acento.

El acento no muerde (pero algunos se ofenden igual)

La escena fue más o menos así: la recepcionista, originaria de Ghana pero hablando un inglés más claro que muchos presentadores de noticias, recibe la llamada de un candidato. El tipo, con una confianza que sólo tienen quienes todavía no han trabajado en atención al cliente, le dice que no entiende su “inglés roto”. Ella, con la paciencia de una abuelita latina explicando cómo usar WhatsApp, le aclara que sólo tiene acento. Pero él insiste, como si estuviera pidiendo tortillas en una panadería: “No le entiendo su inglés”.

La jefa, al enterarse, siente ese calorcito en el pecho que uno siente cuando ve una injusticia: indignación por su colega. Y, aunque el aspirante fue muy cortés con ella al teléfono, su currículum terminó directo en la pila de los “mejor no, gracias”. Porque, como bien dijo la autora original del relato: “¿No es sentido común tratar bien a TODOS cuando buscas trabajo?”. En Latinoamérica, eso sería como llegar a una entrevista y decirle al guardia de seguridad: “No me abra la puerta, no me gusta su corbata”. ¡Por favor!

Máscaras, oídos y excusas: ¿de verdad no escuchas, o no quieres escuchar?

En la conversación, más de uno aportó sus anécdotas. Por ejemplo, hubo quien contó que en su hotel, algunos clientes fingen no escuchar al recepcionista solo porque usa mascarilla. “Es un tipazo, súper amable, pero la gente se hace la que no lo entiende por la máscara”, comentó otro usuario. ¡Vaya! Como si los médicos, cirujanos y enfermeros del mundo hubieran dejado de comunicarse por usar mascarilla… Pero no, a veces la excusa es más fuerte que la realidad.

No faltó quien mencionara que las personas mayores a veces realmente dependen de leer los labios, y que las máscaras pueden dificultar la comunicación. ¡Claro! Nadie niega que hay casos auténticos. Pero como bien dijo una comentarista: “Uno sabe cuándo alguien realmente no escucha y cuándo sólo se hace”. Porque, seamos honestos, en Latinoamérica tenemos el oído entrenado para entender desde el acento argentino hasta el yucateco, pasando por el chilango y el costeño. ¡Aquí el que no entiende es porque no quiere!

Racismo, ignorancia y la importancia de la empatía

El tema del racismo, lamentablemente, tampoco faltó. Algunos señalaron cómo hoy en día parece que ciertas personas se han “empoderado” para ser groseros sin pudor. “Si no entiendes a una persona con acento, ¿cómo vas a entender a los clientes en un hotel?”, comentó alguien con toda la razón del mundo. Y otro lanzó la bomba: “El idioma oficial de Ghana es… oh, sorpresa: inglés”. ¡Tómala!

Pero también hubo voces más comprensivas. Algunos recordaron que no todos tienen “oído” para los acentos, y que eso no siempre implica mala intención, sino falta de costumbre. Como la usuaria que emigró a Escocia y le costó meses entender el inglés de allá (¡y eso que era inglés!). O el que confesó que con acento fuerte y hablando rápido, se pierde por completo. Eso sí, la clave está en la actitud: puedes pedir que te repitan, pero jamás menospreciar.

¿Sentido común? A veces es más raro que un billete de tres pesos

Como bien resumió otro comentario: el sentido común nunca fue común, es más bien un lujo. Y si hablamos de atención al cliente, ya sea en un hotel de Puebla, una panadería en Buenos Aires o una oficina en Bogotá, el verdadero secreto está en la empatía y el respeto. Al final, uno nunca sabe cuándo estará del otro lado del mostrador, con acento extranjero o usando una mascarilla.

Así que la próxima vez que escuches un acento diferente, en vez de torcer la boca, abre los oídos (y el corazón). Porque como decimos por acá: “En la variedad está el gusto”, y para atender al público, más vale tener la mente abierta que un currículum perfecto.

¿Y tú? ¿Te has topado con situaciones así en tu trabajo o como cliente? ¿Crees que el sentido común está en peligro de extinción? Cuéntame tu experiencia en los comentarios. ¡Que no se quede solo en anécdota; hagamos que el respeto sí sea común!


Publicación Original en Reddit: Common sense isn't common anymore is it?