Cuando una tarea de psicología se salió de control: la venganza más sincera de un estudiante
Hay momentos en la vida escolar que parecen sacados de una película, pero la historia de hoy es 100% real y mucho más profunda de lo que parece. Imagínate: último año de prepa, ya hiciste el examen final de Psicología y piensas que por fin puedes relajarte, ver una peli y echar la flojera. Pero, de repente, tu profe decide que la diversión debe tener tarea… y no cualquier tarea. Te pide que, inspirado por la película “Intensa-Mente” (sí, la de las emociones), escribas e ilustres tus recuerdos más importantes: el mejor… y el peor.
Hasta ahí, suena inofensivo. Pero ¿qué pasa cuando tu peor recuerdo es algo que no te atreverías a compartir ni con el espejo? Aquí empieza la historia de una pequeña venganza, un profesor que aprendió a la mala y una lección que muchos deberían escuchar.
“Intensa-Mente” y la tarea incómoda: cuando los profes no miden el riesgo
La profe, primeriza en la materia, pensó que sería buena idea pedirles a sus alumnos que abrieran el corazón y contaran sus recuerdos más felices y más tristes, al estilo de Riley en la peli. Pero, como comentó un usuario en Reddit, muchos adultos que tuvieron infancias tranquilas no dimensionan el nivel de trauma que pueden vivir los adolescentes. Para ellos, lo peor que puede pasar es perder una mascota o reprobar un examen, ¿no?
Pues, sorpresa: la vida real es mucho más cruda. El estudiante protagonista (que además era autista y aún no lo sabía) pidió cambiar el peor recuerdo por uno bueno. La profe, firme, dijo que no. ¿Control innecesario? Bastante. Así que, en vez de inventar o quedarse callado, el estudiante decidió escribir exactamente lo que vivió, sin filtro. Su mejor recuerdo: conocer a su hermanita. El peor: un suceso traumático del que nadie debería tener que hablar, mucho menos forzado en una tarea escolar. Dibujo y todo, como pidió la profe.
Cuando la sinceridad es la mejor venganza (y la más educativa)
La entrega fue digna de una película de suspenso. El estudiante esperó hasta el último minuto para entregar su tarea, asegurándose de que la profe no pudiera devolverla para corregir. Cumplió con todo el instructivo, sin faltar detalle.
El resultado: a los días, recibió su tarea con un “Lo siento mucho” y un 100% bien redondeado. Al comparar con sus compañeros, se dio cuenta de que todos sacaron calificación perfecta, sin importar lo que escribieron. Pero, lo más importante, la profe los reunió, se disculpó y admitió que fue inapropiado pedirles que compartieran su peor recuerdo. Incluso ofreció platicar en privado con quien lo necesitara.
Varias personas en el hilo de Reddit aplaudieron la honestidad del estudiante y señalaron que, aunque la profe cometió un error, supo reconocerlo y cambió su forma de enseñar. Como dijo uno: “Irónico que la maestra aprendió la verdadera lección con la tarea”. Otro usuario, identificándose como psicólogo, recordó que ni los profesionales deben exponerse a relatos traumáticos sin prepararse mental y emocionalmente.
¿En Latinoamérica sería igual? Reflexiones y anécdotas propias
En nuestros países, los profes muchas veces siguen creyendo que todos los alumnos vienen con la misma mochila emocional. ¿Quién no ha tenido al típico maestro de secundaria que piensa que “todos somos iguales” o que “hay que endurecerse para la vida”? Pero las cosas están cambiando, y cada vez hay más conciencia de que detrás de cada estudiante hay historias que ni te imaginas.
Una usuaria contó una historia parecida: en su escuela, una tarea de escribir sobre el papá hizo llorar a un compañero que había perdido al suyo. La profe, en vez de mostrar empatía, lo regañó y le pidió que “inventara” un papá para cumplir el requisito. Al final, los compañeros se solidarizaron y hasta el director intervino para que la tarea no fuera una tortura emocional. ¿Te suena familiar?
Este tipo de situaciones nos recuerdan que, aunque los profes no siempre dimensionan el daño, los alumnos también tienen voz… y a veces, hasta más conciencia emocional que los adultos.
De la venganza a la empatía: aprender de los errores
El final de la historia tiene un giro positivo: años después, la hermana menor del estudiante tuvo a la misma profe, quien ya permitía escribir cualquier tipo de recuerdo, positivo o simplemente características personales. Aprendió su lección, y seguro más de un alumno se lo agradeció.
Como bien dijo un comentarista: “No deberías sentirte culpable por responder así. Enseñaste a tu profesora algo muy importante: que no sabe lo que han vivido sus alumnos y no debe suponer que todos tienen una vida cómoda”. A veces, el mejor aprendizaje viene de los errores, y de atreverse a decir la verdad, por incómoda que sea.
¿Tú qué hubieras hecho? ¿Te ha tocado una tarea que te hizo sentir incómodo o que te pareció insensible? Cuéntanos tu experiencia. Entre todos podemos ayudar a que las escuelas sean espacios más empáticos y humanos.
¿Conoces a un profe que debería leer esto? ¡Compárteselo! Quién sabe, tal vez la próxima tarea salga más del corazón… y menos del trauma.
Publicación Original en Reddit: My very immature response to an AP Psychology assignment