Cuando una simple llamada levanta la maldición del turno en recepción
Hay días en el trabajo donde pareciera que todo te sale al revés: la impresora se traba, el teléfono no deja de sonar, los huéspedes preguntan por cosas imposibles y hasta el café sabe a rayos. Así estaba yo, varado en la recepción del hotel, sobreviviendo a lo que llamo “el lunes eterno”, cuando una simple llamada telefónica me cambió el humor y, por un momento, sentí que la maldición se levantaba.
El poder de una buena respuesta (y del fútbol americano)
Todo empezó cuando, entre una avalancha de quejas y preguntas rutinarias, recibí una llamada más de esas que uno atiende en modo automático. Un futuro huésped, muy formal, preguntando lo de siempre: ¿tienen estacionamiento?, ¿a qué hora es el check-in?, ¿hay transporte al estadio? Nada fuera de lo común, puro trámite. Pero justo cuando ya iba a despedirme con el clásico “¡Los esperamos pronto!”, me salió el chispazo: con mi voz más seria y falsa (de esas que hasta tu mamá reconocería en Navidad), pregunté: “Un momento… ¿y tú, a quién vienes a apoyar?”
Hubo un silencio… y luego, del otro lado, el huésped respondió, imitando mi tono de detective de telenovela: “Vamos a estar ahí para… el partido”.
¡Me mató! Fue tan ingenioso, tan inesperado, que no pude evitar soltar una carcajada sonora, de esas que hacen eco en el lobby y que seguro dejaron desconcertado al pobre huésped antes de que colgara. No fue una broma de comediante famoso, pero en medio de ese mar de molestias, fue como un golazo en tiempo de descuento.
Cuando el trabajo te arrastra… y alguien te lanza un salvavidas
No sé si les ha pasado, pero hay días en los que el trabajo en recepción te exprime el alma. Como decimos en México, “parece que te cayó la sal”. Un problema tras otro, sin tregua, y cada huésped suma su granito de arena al estrés. Pero a veces, basta un detalle, una ocurrencia, para cambiarte el chip.
Un usuario en el foro lo resumió perfecto: “El resto de la semana podrás volver a ese momento y sonreír. Eso ya es una victoria.” Y tiene toda la razón. Por más que el trabajo siga complicado, ese pequeño instante te da algo a qué aferrarte, una anécdota para contar y, sobre todo, la certeza de que no todo está perdido. Como dice un dicho muy nuestro: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante… pero sí hay risas que curan todo”.
El humor como antídoto contra los días grises
En Latinoamérica, sabemos que reírse es parte de la supervivencia. En la cola del banco, en el tráfico, hasta en la sala de espera del consultorio, siempre se escuchan bromas y chistes para aliviar la tensión. En los hoteles no es la excepción. Y aunque muchas veces los huéspedes llegan tensos, preocupados por el resultado del partido o la calidad del WiFi, de pronto te sorprenden con una chispa de ingenio.
Un comentario en el post original me hizo reír aún más: “Puede que tu semana sea una porquería, pero este momento es tu papel higiénico”. ¡Qué manera tan gráfica y latina de expresarlo! Así es: a veces el trabajo es un baño de problemas, pero basta un instante divertido para limpiar todo lo malo.
Lo que realmente importa: las personas (y sus ocurrencias)
Al final del día, lo que más recordamos no son los problemas, sino esos momentos en que alguien, sin saberlo, nos regala una sonrisa. Puede ser una señora preguntando si el desayuno incluye tamales, un niño que confunde el lobby con un parque de diversiones, o un fanático del fútbol americano que te lanza la mejor respuesta del día.
Por eso, aunque la semana siga siendo un caos y las llamadas no paren, yo me quedo con esa interacción. Me recordó que detrás de cada huésped hay una historia y, si tienes suerte, una broma lista para salvarte el turno.
Conclusión: ¿Y tú, qué anécdota te ha salvado el día?
¿A ti también te ha pasado que una simple ocurrencia de alguien te cambia el humor? ¿Tienes alguna historia de recepción, restaurante, tienda o incluso en la calle, donde una respuesta ingeniosa te levantó el ánimo? Cuéntalo en los comentarios abajo. Al final de cuentas, como buenos latinos, sabemos que la vida no se toma tan en serio… y que una sonrisa puede ser el mejor remedio.
Publicación Original en Reddit: The Curse Is (Temporarily) Lifted!