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Cuando una pila de radio apaga todo un parque: la insólita historia de una regla absurda

Ilustración en 3D de un adolescente frustrado en un parque de diversiones con una radio sin batería, simbolizando el caos.
En esta vibrante escena en 3D, un joven empleado de parque de diversiones enfrenta las consecuencias de una radio sin batería, capturando el caos y la frustración de un momento clave de hace cinco años.

¿Alguna vez has tenido un jefe o supervisor que, en vez de solucionar problemas, los complica aún más? Bueno, prepárate para reír, indignarte y asentir con la cabeza, porque la historia de hoy es un clásico de los trabajos de verano: una mezcla de reglas absurdas, jefes que se lavan las manos y jóvenes empleados con más sentido común que sus superiores. Todo esto sucedió en un parque de diversiones, con filas kilométricas, radios que parecían de la prehistoria y decisiones que solo pueden describirse como... de telenovela.

Un parque, cinco adolescentes y un líder “fantasma”

La historia la cuenta una joven de 17 años que trabajaba en uno de esos parques de diversiones tan populares en Estados Unidos, pero que podrían ser perfectamente el Six Flags de Ciudad de México, la Feria de Chapultepec (en sus días) o cualquier parque de verano en Latinoamérica. Como suele pasar, los empleados eran en su mayoría chavales, pero nuestra protagonista destacaba por su responsabilidad. El problema era su “líder”, un practicante universitario que, en vez de liderar, prefería la frescura del aire acondicionado en otra atracción. Lo llamaremos “M” (aunque en Latinoamérica seguro le pondríamos “El Fantasma”).

La atracción necesitaba al menos tres personas para operar: uno en la cabina de control, otro en la entrada y otro en la salida. Pero cuando el parque hervía de visitantes, podían ser hasta cinco. Como la cabina y la entrada no veían la salida directamente, se comunicaban con radios y, para emergencias o cuando se acababa la pila, usaban señas que eran universales en todo el parque. Como diría cualquier latino: “más vale maña que fuerza”.

Cuando la seguridad depende de una pila

Aquí viene lo bueno: aquel verano, ya habían ocurrido incidentes graves. Dos veces dejaron a empleados dentro del área de peligro (la zona cercada donde nadie debe estar cuando el juego está en movimiento), y una vez hasta un visitante terminó ahí. ¡Un susto digno de cualquier mamá latina! Todo el mundo gritó, se apretó el botón de paro de emergencia y, como era de esperarse, los responsables terminaron en posiciones menos riesgosas.

Pero el caos vino el día más ocupado. M desapareció “misteriosamente” y enviaba refuerzos de otras atracciones que no conocían la dinámica del juego. Para acabarla de amolar, todas las pilas de los radios estaban muriendo. Nuestra narradora, en un acto lógico, fue a cambiar las pilas a la oficina. Mientras tanto, los demás se comunicaban a la antigüita: con señas.

¿El resultado? Un nuevo reemplazo, novato en esa atracción, casi provoca otro accidente: arrancó el juego con un compañero todavía dentro del área de riesgo. Por suerte, esta vez sí apretó el botón de emergencia como se debe. Aun así, los jefes llegaron furiosos, despidieron al chico del control en el acto y buscaron culpables por todos lados.

Cuando la administración prefiere las reglas tontas

Aquí viene el chisme sabroso: los jefes, para no admitir que M había abandonado su puesto y que ellos mismos no supervisaban nada, intentaron culpar a nuestra protagonista por llevarse los radios a cambiar la pila. ¡Que porque se quedó la atracción “sin comunicación”! Ella intentó explicar que, además de radios, existían las señas (como en cualquier trabajo latino donde los gritos y gestos son parte del idioma). Pero los jefes no escucharon razones y hasta quisieron mandarla a limpiar baños.

¿La solución brillante de la administración? Nueva regla: si una sola pila de radio estaba baja, había que cerrar la atracción y esperar a que un gerente trajera una nueva. Nada de ir por la pila uno mismo, aunque estuviera a cinco metros. Como lo resumió un usuario en los comentarios: “Me encanta cuando quienes no saben del trabajo inventan reglas”. Es el clásico “manual” escrito desde una oficina, sin pisar jamás el terreno.

Cumplir la regla… al pie de la letra (y con malicia)

Nuestra narradora, en una jugada digna de cualquier tía ingeniosa, decidió cumplir la regla al pie de la letra. Cada vez que la pila moría, cerraba la atracción y dejaba esperando a cientos de visitantes bajo el sol, explicando que era “por la seguridad”. Las filas se volvieron eternas y la gente empezó a quejarse (imaginen la escena: familias enteras haciendo coraje, niños llorando y los vendedores de refrescos haciendo su agosto).

Como bien comentó alguien en Reddit: “¡Bien por ti por poner a los clientes en contra de los que realmente tenían la culpa!”. Otra usuaria agregó: “¿Cómo no tenían un cargador de pilas en la cabina? ¡Ni que estuviéramos en los años 90!”. Y es que, en pleno siglo XXI, ¿quién no tiene baterías de repuesto en el cajón del escritorio?

Al final, la administración tuvo que ceder: permitieron nuevamente el uso de señas y que los propios empleados cambiaran las pilas. La moraleja, como en cualquier novela mexicana: cuando las reglas son absurdas, la gente termina rompiéndolas… o cumpliéndolas tan literalmente que demuestran lo inútiles que son.

Reflexión final y chismecito extra

Al año siguiente, nuestra narradora regresó al parque (ya sin los jefes problemáticos) y la ascendieron a líder. Porque, seamos sinceros, a veces los mejores líderes no son los que tienen el título, sino los que verdaderamente se preocupan por su equipo.

Esta historia nos deja varias enseñanzas muy latinas: no todo lo que dice el manual es ley, el sentido común es el menos común de los sentidos y, al final, la unión y el ingenio pueden más que cualquier reglamento absurdo.

¿Tú también tienes una historia de reglas sin sentido en el trabajo? ¿Te ha tocado cumplir alguna “por malicia” solo para que los jefes entren en razón? Cuéntanos en los comentarios, ¡que seguro más de uno se sentirá identificado!


Publicación Original en Reddit: If a single radio's battery dies, shut it all down