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Cuando tus vecinos de arriba son una pesadilla: la pequeña venganza que todos soñamos

Vecinos ruidosos golpeando en un departamento, causando disturbios y caos, afectando la vida diaria.
Una representación fotorrealista del caos creado por los vecinos ruidosos de arriba—¡imagina los golpes y estruendos que interrumpen cada momento de tranquilidad!

¿Quién no ha tenido al menos una vez en la vida ese vecino de arriba que parece que está entrenando para las Olimpiadas de salto triple? En departamentos, casas o cuartos rentados, la convivencia puede ser tan sabrosa como un buen pozole... o tan amarga como tragarse un chile habanero entero. Hoy te traigo la historia de un vecino que, cansado de la pachanga perpetua, decidió tomarse la justicia por su propia mano, y no, no recurrió al clásico “voy a llamar al administrador”, sino a algo mucho más latino: la venganza pasivo-agresiva con ritmo y sabor.

La vida bajo una jauría humana: cuando el techo tiembla y la paciencia se agota

Imagínate: llegas a casa después de un día largo, te quieres echar en la sala, tal vez prender la tele y relajarte. Pero, ¡sorpresa! Encima de ti, el circo ya comenzó. No son pasos, son pisotones que harían que hasta un elefante se sintiera avergonzado. Pero ahí no termina la cosa: golpes, muebles que parecen estar en guerra, un niño con discapacidad que nunca sale al parque y descarga toda su energía rebotando por el departamento, y, para rematar, encuentros sexuales tan ruidosos que ni los de las telenovelas mexicanas se animan a tanto… y todo eso, a la vista y oídos de todo el vecindario, ¡balcón incluido!

Si esto ya te suena a “La Rosa de Guadalupe”, espérate, porque nuestros protagonistas ni siquiera se limitan al ruido. Han inundado el baño ¡seis veces! y el agua ha terminado en el departamento de abajo. ¿Qué harías tú? El protagonista de esta historia, que ya había agotado el recurso de pedir amablemente (y que, como muchos latinos, desconfía de andar metiendo a la administración en broncas), decidió que era hora de una pequeña venganza.

¡Que comience el concierto de la ducha!

¿Y qué mejor escenario para una dulce venganza que el baño? Sí, así como lo lees. Todos sabemos que el baño tiene una acústica que ni el Auditorio Nacional. Así que nuestro vecino decidió montar un concierto diario desde la regadera, justo a la hora que el principal causante del escándalo llegaba a casa buscando paz: de 4:30 a 5:30 de la tarde, ¡una hora de canto a todo pulmón! Baladas, rancheras, reggaetón o lo que se le ocurriera, todo con tal de devolverles un poco de su propia medicina.

Y aquí viene lo sabroso: muchos en Reddit aplaudieron la creatividad. Un usuario sugirió ponerle banda sonora a los momentos hot de los vecinos, como si fuera sitcom gringa, pero con un toque latino: ¡imagínate ponerle la canción de “La Vaca” o los gritos de “¡Vamos a la playa!” cada vez que se escuchen gemidos en el balcón! Otro usuario recomendó poner la infame “Baby Shark” en loop como tortura musical, aunque otros dijeron que eso ya era pasarse de la raya (“¡Tranquilo, Satán, no te emociones!”).

El arte de la venganza vecinal: consejos e historias de la comunidad

Muchos compartieron experiencias propias dignas de una novela de Televisa. Una persona contó que grabó el sonido de pisadas y lo ponía en bocinas pegadas al techo, justo cuando los vecinos intentaban dormir. Otro más, que descubrió que podía conectar por Bluetooth al estéreo del vecino y de repente poner el llanto de un bebé a las 3 de la mañana. Y hubo quien recomendó comprar un “ceiling vibrator” (un aparatito que hace vibrar el techo para molestar de regreso), o hasta aprender a tocar la gaita para arruinarles cualquier intento de relajación.

Pero también hubo quien fue más serio y dijo: “Oye, esto no va a enseñarles nada, mejor ve al administrador, junta evidencias, porque si no esto se va a poner peor”. Algunos hasta mencionaron llamar a la policía o a servicios sociales, porque el tema de los niños en ambientes así es delicado y preocupante.

Eso sí, todos coincidieron en algo: la paciencia tiene un límite, y vivir bajo vecinos así puede terminar afectando la salud mental. En México y Latinoamérica, estamos acostumbrados a cierto nivel de ruido, sí, pero hay cosas que ya sobrepasan lo tolerable. Como diría tu abuelita: “Respeta para que te respeten”.

¿Venganza o solución real? El eterno dilema latinoamericano

Al final, la pregunta del millón: ¿vale la pena entrarle al juego de la pequeña venganza, o es mejor buscar una solución definitiva? En nuestra cultura, muchas veces optamos primero por las indirectas, las bromas y el “te la regreso tantito” antes de ir con la autoridad. Pero cuando la cosa se sale de control, recordemos que tenemos derecho a vivir tranquilos en nuestro propio hogar.

Eso sí, al menos podemos reírnos un rato con las historias de vecinos imposibles, porque si algo nos sobra en Latinoamérica es ingenio para sobrevivir al caos… ¡y para devolverlo con sabor!

Conclusión: ¿Tú qué harías con un vecino así?

Enfrentar a vecinos ruidosos es casi un rito de paso en la vida adulta. Algunos prefieren la diplomacia, otros la venganza sutil, y otros simplemente invocan al santo patrón de los tapones para oídos. ¿Tú qué harías en este caso? ¿Tienes una historia de terror (o de risa) con tus vecinos? ¡Cuéntanos en los comentarios y comparte tu mejor consejo para sobrevivir a la jungla vertical!

Porque en esta vida, si no puedes con el enemigo… ¡al menos cántale desde la regadera!


Publicación Original en Reddit: My neighbours upstairs are a nightmare.