Cuando tu vecino te corta el agua... ¡y terminas dándole la venganza más escatológica!
¿Alguna vez has sentido tanta rabia por una injusticia que la venganza te supo más dulce que el dulce de leche? Pues hoy traigo una historia que parece de telenovela, pero pasó en la vida real, al otro lado del mundo, en la rural Nueva Zelanda. Prepárate para reírte —y tal vez apretarte la panza— porque esto no tiene desperdicio.
Un vecino corta el agua de otro. El afectado, con una hija recién nacida y sin dinero para abogados, decide no quedarse de brazos cruzados. Pero en vez de buscar pleito legal, opta por una venganza tan creativa como… digamos, digestiva. ¡Sigue leyendo porque esto se pone bueno!
Un paraíso rural convertido en pesadilla
Imagina que ahorras durante años y finalmente logras comprarte un terrenito en el campo, con agua pura bajando de la montaña, esa que podrías tomar directo del grifo sin miedo. Así estaba nuestro protagonista, quien además compartía el suministro de agua con otros dos vecinos en armonía… hasta que la historia se torció.
Resulta que, de la noche a la mañana y sin previo aviso, uno de los vecinos le cortó el agua. Literal, le cerró la llave y aquí no pasó nada. ¿La razón? No había un acuerdo formal, puro “de palabra”. ¿Te suena conocido? En nuestros países, muchas veces la confianza se da por sentada, pero basta un mal vecino para que todo se venga abajo.
Como buen latino, no se resignó. Pero entre cuidar a su bebé recién nacida y el precio de un pleito legal, la situación estaba complicada. ¿Qué hacer cuando la ley no está de tu lado y el coraje te hierve la sangre? Pues buscar el lado creativo de la venganza.
Venganza al estilo “agua va”
Aquí es donde la historia se pone buenísima. Nuestro héroe trabajaba en una empresa de suministros agrícolas. ¿Y sabes qué venden en esos lugares? Magnesio sulfato, mejor conocido como sales de Epsom. Ahora, para quien no lo sepa, esas sales tienen un efecto… cómo decirlo… “acelerador” del tránsito intestinal. Si alguna vez tu abuelita te dio un “remedio” para limpiar el estómago, seguro llevaba algo de esto.
La idea fue, como dirían en México, “sencillita pero efectiva”: cada noche, durante varias semanas, se colaba al tanque de agua del vecino (ese mismo que le cortó el agua) y le vaciaba una bolsa de sales de Epsom. El resultado: el pobre vecino, sin saber por qué, pasó un buen tiempo corriendo al baño. Como bien bromeó uno de los lectores, “¡Vaya solución de mierda!” (y sí, el doble sentido es intencional).
El juicio popular: ¿Justicia poética o venganza pasada de la raya?
La historia explotó en Reddit y no faltaron opiniones de todo tipo. Algunos aplaudieron la creatividad: “Eso no es venganza pequeña, es justicia perfecta. Cada visita al baño estuvo bien merecida”, dijo uno. Otros, más preocupados, recordaron que adulterar el agua puede ser peligroso, sobre todo si hay niños o visitas. “¿Y si alguien más tomó esa agua?”, preguntaron, pero el protagonista, entre risas, contestó que a sus 23 años no pensaba en esas cosas, solo en el coraje.
Un punto interesante que surgió fue la diferencia cultural. Mientras algunos estadounidenses en los comentarios amenazaban con llamar a la policía, el autor, orgulloso kiwi (neozelandés), respondió que en su país no todo se resuelve a base de demandas. Incluso bromeó sobre cómo en América Latina muchas veces nos arreglamos “entre compadres”, aunque claro, no siempre es lo más recomendable.
Y para los curiosos: ¿cómo hizo para tener agua luego de que le cortaron el suministro? Fácil: compró tanques de lluvia de segunda mano y, de vez en cuando, pagaba para que un camión cisterna le llenara el depósito. Porque cuando hay necesidad y ganas de salir adelante, siempre se encuentra la maña… ¡como buen latino!
Reflexiones y risas: cuando el karma llega en forma de retortijón
La historia nos recuerda algo muy latinoamericano: el ingenio para sobrevivir a las injusticias cotidianas. Claro, no alentamos a nadie a andar “sazonando” el agua del vecino, pero ¿a poco no te ha pasado que fantaseas con venganzas así cuando te hacen una mala jugada?
Como bien resumió otro usuario: “En la vida, lo que va, viene… y a veces, ¡viene con dolor de panza incluido!”. Y es que, en el fondo, todos celebramos esas pequeñas victorias contra quienes abusan de la buena fe, aunque sea solo para reírnos un rato.
¿Tú qué habrías hecho en su lugar? ¿Alguna vez te han hecho una “marranada” y la pagaste con creatividad? Cuéntanos tu historia en los comentarios y, eso sí, ¡que no te corten el agua!
Publicación Original en Reddit: Cut my water supply...Ill give you the shits!