Cuando tu roomie te roba el sueño… y terminas robándole el auto (legalmente)
¿Quién no ha tenido un roomie que parece salido de una telenovela de las más dramáticas? De esos que te hacen preguntar si vives en tu casa o en un reality show. Pues la historia que está arrasando en Reddit nos cuenta cómo la paciencia tiene un límite… y cómo la venganza puede llegar en forma de grúa y multas.
En esta ocasión, un usuario harto de los desvelos y el maltrato de su compañero de casa decidió tomar cartas en el asunto. ¿La solución? El karma llegó sobre cuatro ruedas… y terminó con el carro del roomie en el corralón. ¿Exagerado? ¿Justificado? Prepárate para conocer todos los detalles y los mejores comentarios de la comunidad, porque aquí hay drama, humor y una buena dosis de justicia poética.
El roomie tóxico: más allá de los chismes de pasillo
Todos hemos escuchado historias de roommates que hacen fiestas hasta el amanecer, pero este iba más allá: llamadas eternas a altas horas de la noche, portazos, banquetes a la medianoche (como si estuviera cocinando para todo el barrio), y para rematar, gaslighting y destrucción de pertenencias ajenas. Según cuenta el protagonista, los daños y robos rondan los mil dólares. Y como si necesitara más razones para volverse loco, el roomie además lo juzgaba por no compartir su fervor religioso. Sí, ese típico sermón de “buen cristiano” mientras rompe todos los mandamientos de la convivencia.
Como dice un comentario destacado en Reddit: “No hay odio como el amor cristiano”. Y muchos usuarios coincidieron en que la hipocresía religiosa suele ser la cereza amarga en estos casos. ¿Quién no conoce a alguien que predica valores pero no los practica ni en la cola del supermercado?
El karma llega en forma de multas… y grúa
La gota que derramó el vaso fue descubrir que el roomie, además de desconsiderado, era un peligro al volante: multas por exceso de velocidad, pasarse semáforos en rojo, y para colmo, el auto sin seguro ni registro. Para acabarla de amolar, estacionaba el coche tapando la entrada de la casa, como si fuera su propio estacionamiento privado.
El protagonista, cansado de pedir, rogar y hasta rezar, decidió actuar: reportó el auto a las autoridades locales. Resultado: una multa de 300 dólares solo por obstruir la entrada. Pero ahí no terminó la cosa. Al seguir investigando, las autoridades descubrieron el rosario de infracciones y la falta de papeles del auto. En total, entre multas y recargos, la suma llegó a 1,800 dólares en dos semanas. Y como la cosa era reincidente, la policía terminó por llevarse el coche al corralón, con otra multa extra de 800 dólares.
Como diríamos en Latinoamérica: “Se le fue el santo al cielo”. Y aunque algunos podrían pensar que fue una movida muy rencorosa, la mayoría de los comentarios apoyaron la decisión. “Si alguien te trata mal, te roba y encima te quiere convertir, ¿por qué deberías cubrirle la espalda?”, opinó un usuario. Otro lo resumió con un clásico: “A cada quien le llega su karma, y a veces viene en grúa”.
El debate: ¿Venganza o justicia divina?
El post desató debate: ¿fue demasiado? Muchos lectores celebraron la acción y hasta sugirieron métodos más “latinoamericanos” de venganza, como despertar al roomie a las seis de la mañana con cumbias a todo volumen o hacer ruido con las ollas mientras preparas desayunos eternos. Como comentó alguien: “Si él te desvela, justo es que tú lo despiertes bien temprano. Ojo por ojo, diente por diente y desvelo por desvelo”.
Pero también hubo quienes aconsejaron cuidar las pertenencias y hasta cambiar de casa. “Necesitas otro roomie”, fue la recomendación más repetida, y el propio narrador confirmó que hablará con el dueño para que el roommate no siga en la próxima renovación del contrato.
Algunos, con humor ácido, sugirieron torturas más creativas, como inscribir al roomie en cien newsletters religiosas o en cursos de autoayuda por correo. Y, por supuesto, no faltó quien recordó que “vivir solo es la verdadera paz”.
Reflexión final: ¿Justicia o desquite?
La historia nos deja pensando: ¿hasta dónde llega la paciencia? En Latinoamérica, convivir con roomies es casi un rito de paso en la juventud urbana. Todos tenemos historias de terror: el que nunca lava los platos, el que se roba la comida del refri, el que hace fiestas entre semana… Pero cuando la convivencia se vuelve insostenible y la paciencia se agota, a veces hay que recurrir a soluciones drásticas. Eso sí, siempre dentro de la ley (aunque con una sonrisa de satisfacción).
¿Tú qué hubieras hecho? ¿Te animarías a reportar a tu roomie o preferirías buscar la paz de otra forma? Cuéntanos tu historia, porque en cada casa compartida hay, mínimo, una anécdota que merece ser contada. Y recuerda: el karma, como la grúa, siempre llega cuando menos lo esperas.
Publicación Original en Reddit: Keep waking me up? I’ll get your car impounded