Cuando tu papá es un “Kevin”: El hoyo, la piscina y el caos familiar
Hay familias donde el drama se hereda, y otras donde el caos viene incluido en el paquete. Si creías que tus parientes son un caso perdido, espera a conocer la historia de Kevin, el papá que decidió construir una piscina... y terminó cavando mucho más que un hoyo en su jardín. Prepárate para reír, indignarte y, sobre todo, agradecer que no vives en la casa de este singular personaje.
El arte de ser Kevin: “hazlo tú mismo” versión latina
Todos tenemos ese familiar que se siente un maestro de la “autoconstrucción”, pero Kevin lleva el asunto a otro nivel. Después de heredar la casa de su mamá, nuestro protagonista decidió embarcarse en la misión de convertir su hogar en un palacio… aunque no tenía ni idea de cómo hacerlo. ¿El resultado? Deudas, desastres y, como diría tu tía, “más vale llamar al compadre plomero que jugarle al arquitecto”.
Lo chistoso es que Kevin nunca se dio cuenta de sus limitaciones. Compraba herramientas, destruía lo que encontraba, y al final tenía que contratar a un profesional para arreglar tanto el desastre inicial como el “arreglo” que había intentado. Como bien comentó un usuario de la comunidad: “La única manera de enfrentar proyectos de hazlo-tú-mismo es con pura soberbia”. Y vaya que Kevin la tenía.
Pero la joya de la corona fue la piscina. Con una pala y mucho entusiasmo, Kevin cavó durante semanas un hoyo rectangular de dos metros de profundidad. ¿El problema? Nunca pensó qué hacer con la montaña de tierra resultante. Cuando su hijo le preguntó, Kevin, como buen latino improvisador, respondió que ahora se dedicaría a la jardinería para aprovechar toda esa tierra. El detalle: el jardín terminó lleno de flores, menta, hierbas… y popó de perro, porque la limpieza tampoco era su fuerte.
Perros, hoyos y el drama familiar al estilo telenovela
Como si el caos no fuera suficiente, la esposa de Kevin, a quien llamaremos “Kevina”, decidió adoptar otro perro. Pronto, la casa ya tenía tres perros y una camada de cachorritos. Uno de ellos, pobrecito, tenía una patita delantera mal formada. La familia pensó que se había caído al hoyo y se había roto la pierna, así que lo dejaron con el “ya se le va a quitar solo”. Un comentario de la comunidad lo resume perfecto: “¡Eso de ‘puede estar roto, pero a ver si se arregla solo’ debería ser delito!”
Finalmente, llevaron al cachorro al veterinario, quien casi se desmaya al enterarse de la historia. Resultó ser un defecto genético, y por suerte el perrito terminó en un buen hogar, donde le pagaron las operaciones necesarias. Porque, admitámoslo, con Kevin no iba a durar mucho.
El clímax: la piscina redonda en el hoyo cuadrado
Después de semanas de esfuerzo, tierra por todos lados y caos canino, por fin llegó el gran día: ¡la compra de la piscina! Pero aquí viene el golpe de gracia que solo un “Kevin” puede lograr. ¿Qué tipo de piscina compraron? ¡Redonda! Sí, como lo lees: después de excavar un hoyo rectangular gigantesco, compraron una piscina redonda.
Un usuario lo describió con el humor que nos caracteriza: “Eso es como querer meter un bolillo en una torta de tamal cuadrada, ¡no hay manera!”. La imagen es tan absurda que uno no sabe si reír o llorar. Y por si fuera poco, ahora tienen un hoyo, una pila de tierra medio jardinada y una piscina que no embona en ningún lado. Eso sí, las anécdotas no faltan.
Bonus: El síndrome de Kevin y la boda inolvidable
Como buen personaje de novela, Kevin no se detuvo ahí. Su boda fue otro espectáculo digno de un episodio de “La Rosa de Guadalupe”. Invitaciones por teléfono, los novios llegando tarde, errores en los apellidos y hasta la novia preguntando si debía casarse mientras el banquete tardaba cuatro horas en llegar… ¡de no creerse! Como nos recuerda el hijo de Kevin, “Nadie en nuestra sangre es tonto… Solo que algunos tienen el síndrome de Kevin”.
La comunidad, entre risas y resignación, sugirió incluso escribir un libro titulado “Pensamientos sobre Kevin y el caos asociado”. Y la verdad, sería un éxito entre quienes disfrutan de historias donde la realidad supera la ficción.
Reflexión final: Todos tenemos un Kevin en la familia
Si algo nos enseña esta historia, es que todos conocemos a un Kevin, ese familiar que, aunque pone la mejor intención, termina armando cada enredo... que ni en las mejores telenovelas. Y aunque a veces nos sacan canas verdes, también nos regalan historias dignas de contar una y otra vez en la sobremesa familiar.
¿Te identificas con algún personaje así en tu familia? ¿Tienes una anécdota similar que nos haría reír (o llorar)? ¡Cuéntanos en los comentarios y sigue pendiente para más historias llenas de Kevinismo puro!
Publicación Original en Reddit: Kevin and the pool