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Cuando tu jefe quiere que 'no toques nada': La venganza pasivo-agresiva que todos soñamos en el trabajo

Ilustración de anime de una joven detrás de un mostrador, luciendo confundida e insegura.
En esta vibrante ilustración al estilo anime, nuestra protagonista se encuentra detrás del mostrador, sintiéndose incierta tras la severa advertencia de su gerente. ¿Seguirá las reglas o encontrará la manera de ayudar? ¡Sumérgete en su historia en el blog!

¿Quién no ha tenido ese jefe que un día amanece con ganas de complicar la vida? Sí, ese que cree que dar órdenes absurdas es sinónimo de liderazgo y que confunde “ser jefe” con “ser el dueño de la verdad”. Hoy te traigo una historia de Reddit que se volvió viral porque, sinceramente, todos hemos querido aplicar esta táctica alguna vez: cumplir las reglas al pie de la letra… para que el jefe aprenda su lección.

Esta historia la escribió una joven de 18 años que trabaja medio tiempo en una tienda pequeña, y vivió ese momento mágico donde el caos del retail choca frontalmente con el micromanagement. Si todavía crees que “hacer sólo lo que te piden” es de flojos, espera a ver cómo se puede usar eso para poner las cosas en su lugar.

El micromanagement... ese virus que no respeta fronteras

En Latinoamérica, como en muchos otros lugares, el trabajo de tienda es una escuela de vida. Aquí no sólo te enfrentas a clientes que preguntan si hay descuento hasta en los chicles, sino también a jefes que, un día, deciden que la mejor estrategia es dar órdenes que ni ellos mismos entienden. ¿Quién no ha escuchado alguna vez: “No hagas nada hasta que yo te diga”? Suena a mamá antes de una fiesta, pero aquí la protagonista se lo tomó en serio.

Imagina el cuadro: la tienda llena de cajas sin desempacar, clientes preguntando por productos, y la joven detrás del mostrador, con una sonrisa tipo “memes de perrito”, diciendo: “Lo siento, tengo que preguntarle a mi gerente, no me ha autorizado mover nada”. El caos no se hace esperar. Las cajas se acumulan, los clientes se desesperan, y el jefe... bueno, ese va y viene sin darse cuenta del incendio que él mismo encendió.

Cumpliendo las reglas al pie de la letra (y con una sonrisa)

En los comentarios de Reddit, muchos aplaudieron la actitud de la chica. Un usuario lo resumió perfecto: “No te pagan para hacer más de lo que te piden, ni lo agradecen. Así que, ¿para qué?”. Eso en México le llamaríamos “ponte en modo tortuga, sólo saca la cabeza si te hablan”.

Otro usuario, con experiencia sindical, mencionó una táctica muy conocida: “Trabajar exactamente según el reglamento es la forma más efectiva de protesta, y el jefe no puede hacer nada”. En muchas empresas de América Latina, hemos visto cómo a veces seguir las reglas al pie de la letra es la mejor manera de mostrar lo absurdo de algunas órdenes.

Pero el comentario que más risas sacó fue el que imitó al jefe: “No toques nada. —¡Sí, jefe!— ¿Por qué no ayudas?”. Es el clásico caso de “hazme caso, pero adivina lo que quiero”, como cuando tu mamá te dice “haz lo que quieras” y luego te reclama porque no le atinaste.

¿Por qué los jefes hacen esto? Misterios sin resolver

Muchos en el hilo se preguntaban: ¿Por qué el gerente dio esa orden tan bizarra? Unos sugerían que tal vez quería controlar el inventario antes de que alguien abriera las cajas, otros decían que simplemente era un ejemplo de mal liderazgo, de esos que abundan en todos los países. Un usuario lo dijo sin pelos en la lengua: “Hay jefes que prefieren obediencia ciega a la iniciativa. Pues toma, aquí tienes lo que pediste”.

En nuestra cultura, donde la “viveza criolla” y el ingenio son parte del ADN, cumplir las reglas a la letra es muchas veces una forma elegante de mostrarle al jefe que sus órdenes no tienen sentido. Es como cuando te dicen “no toques el pastel” y terminas viendo cómo se derrite porque nadie se atreve a cortarlo.

¿Moraleja? A veces hay que dejar que el jefe se tropiece solo

Al final, la joven cuenta que, después de una hora de caos, el gerente apareció furioso: “¿Por qué no se ha hecho nada?”. Y ella, con la calma de quien sabe que tiene la razón, respondió: “Esperaba que me dijeras qué podía tocar”. Después de ese día, la regla desapareció mágicamente. ¡Lección aprendida!

Aquí en Latinoamérica, solemos decir que “el que no escucha, siente”. Y esta historia lo prueba. A veces, la mejor manera de enseñar es dejar que el jefe viva las consecuencias de sus propias decisiones. Así, la próxima vez que alguien te diga “no hagas nada hasta que yo te diga”, ya sabes qué hacer: ponte cómodo, sonríe y espera a que el sentido común vuelva a la tienda.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Tienes una historia de “cumplimiento malicioso” en tu chamba? Cuéntanos en los comentarios, que aquí todos nos entendemos. Y recuerda: a veces, ser obediente es la mejor forma de rebelarse.


Publicación Original en Reddit: Don’t touch anything unless I tell you - cool, I’ll just stand here then.