Cuando tu jefe quiere fotos de TODO: la venganza digital que le llenó el celular
Seguramente todos hemos tenido ese jefe que no confía en nadie, quiere ver hasta el último centavo y te pide comprobantes de todo… ¡pero sin mover un dedo él mismo! Hoy te traigo una historia que podría pasar en cualquier tienda, oficina o changarro de Latinoamérica: la crónica de cómo un jefe obsesionado con el control acabó ahogado entre sus propias exigencias, gracias a la astucia y un poco de picardía de su encargado. Prepárate para reír, identificarte y quizá inspirarte para tu próxima “venganza administrativa”.
El inicio de la pesadilla: “Yo solo quería trabajar tranquilo”
Imagínate que te dan el puesto de encargado en varias sucursales. Tienes que ver todo: caja, facturas, proveedores, ganancias… ¡hasta el papel del baño! Pero resulta que la capacitación fue nula (o sea, el clásico “aviéntate al ruedo y ahí ves cómo le haces”). Contra viento y marea, lograste dominar el changarro y todo marchaba viento en popa. Pero, ¡ay, amigo! Cuando tu jefe notó que ya no necesitabas ayuda, empezó la verdadera tragedia: preguntas absurdas, dudas existenciales sobre cada movimiento y, lo peor, la petición que desató el caos:
—“Quiero fotos de TODAS las transacciones que manejes, ¿queda claro?”
En ese momento, muchos de nosotros pensaríamos: “No puede ser, ¿de verdad tengo que mandarle foto hasta del peso que entra y sale?” Pues sí, y nuestro protagonista decidió cumplir la orden… ¡al pie de la letra!
Cumplimiento malicioso: “¿Querías fotos? ¡Toma fotos hasta para llevar!”
En Latinoamérica tenemos una frase: “El que mucho abarca, poco aprieta”. Y vaya que este jefe apretó de más. Nuestro encargado, ni tardo ni perezoso, empezó a llenar el celular de su jefe con fotos. Pero no solo de los depósitos grandes, sino de TODO: retiros, pagos, cambios de monedas, hasta la compra de agua para el garrafón, ¡nada se escapaba de la cámara!
Como bien comentó un usuario del foro: “Seguramente fue la primera vez que el jefe revisó esas fotos cuando su teléfono comenzó a trabarse…”. La verdad es que muchos jefes solo piden cosas para aparentar control, pero nunca revisan nada. ¿A poco no te ha pasado ese jefe que pide reportes, hojas de cálculo o juntas eternas, pero jamás se entera de lo que mandas? Uno de los comentarios más populares decía:
“El mío nos hacía llenar hojas de Excel por años, y nunca las abrió. Dejé de hacerlo y ni cuenta se dio.”
Incluso hubo quien se atrevió a meter información absurda en los reportes solo para ver si alguien los leía. Desde párrafos en letras grises (“Creo que mi Word se está quedando sin tóner…”) hasta chistes internos y hasta síntomas extraños en formatos de salud (“Ceguera” como síntoma de COVID). Nadie dijo nada. ¡Así de interesados estaban en el control!
El tiro por la culata: “¡Ya no aguanto más fotos!”
Después de meses de bombardeo fotográfico, pasó lo inevitable. El jefe, harto, con el celular más lento que internet de prepago y con la memoria llena, llamó desesperado:
—“¡Por favor, deja de mandarme fotos! Mi teléfono ya no sirve, paso horas borrando miles de imágenes y no me da la vida…”
¿La respuesta del encargado? Un clásico latino:
—“Usted pidió que le mandara todo. Si la gerencia me pregunta, yo solo digo: ‘Le pregunté a mi jefe, pero nunca me respondió’”.
¡Zas! El jefe ya no quería ni una foto más. Como decimos por acá, “le salió el tiro por la culata”.
Cultura del control y microgestión: “Jefes que nunca leen, pero exigen sin parar”
Este caso no es raro por estos lares. En muchas empresas y negocios de Latinoamérica, abunda el jefe que pide reportes y comprobantes solo para “sentir” que está al mando. Pero como compartió otro usuario, muchas veces ni los abren:
“Yo mandaba reportes diarios y descubrí que mi jefe tenía miles de correos sin leer. Solo le importaba que le llegaran, no el contenido.”
Y claro, está el clásico jefe que nunca explica bien y luego te regaña:
—“¿Cómo se hace esto?”
—“Averígualo.”
Y meses después:
—“¡Lo hiciste mal!”
¿No hubiera sido más fácil decirlo desde el principio?
Reflexión final: “A veces, cumplir al pie de la letra es la mejor venganza”
La historia de hoy nos deja una gran lección: cuando la microgestión se sale de control, a veces la mejor respuesta es cumplir las órdenes… pero de forma tan literal y exhaustiva que el propio sistema colapse. Como bien dicen por aquí, “no hay peor enemigo que uno obediente y con iniciativa”.
¿Tienes una anécdota parecida? ¿Algún jefe que te hizo hacer cosas absurdas solo para no dar seguimiento? Cuéntanos tu historia en los comentarios. ¡Aquí también nos reímos de los absurdos de la oficina!
Y recuerda: la próxima vez que tu jefe quiera controlarlo TODO, no le des solo una probadita… ¡sírvele el buffet entero!
¿Te ha pasado? ¿Eres team “cumplo todo al pie de la letra” o team “me hago pato”? ¡Déjanos tu experiencia y comparte si te reíste!
Publicación Original en Reddit: Want pictures of all the transactions and deposits, you got it!