Cuando tu jefe pide documentar TODO... y recibe un manual de 200 páginas
¿Alguna vez has tenido un jefe que, de repente, decide que las cosas “no están lo suficientemente claras” y quiere dejar TODO por escrito? Bueno, prepárate para reírte (y quizás sentirte identificado) con esta historia real de una oficina donde pedir “cada detalle” terminó en una dosis de cumplimiento malicioso y carcajadas aseguradas.
La anécdota viene de un usuario en Reddit que, harto de las exigencias poco realistas de su jefe, decidió darle exactamente lo que pidió: documentación tan exhaustiva que ni la abuelita más organizada la hubiera solicitado. El resultado: un mamotreto de casi 200 páginas que cambió para siempre la manera en que su equipo entregaba reportes.
El día que pedir “todo” fue demasiado
Imagina que trabajas en una oficina promedio de América Latina: cafecito en la mañana, chisme de pasillo, y ese jefe que de pronto siente que nadie hace bien las cosas. Así le pasó a nuestro protagonista, quien ya llevaba años anotando lo necesario sobre cada proyecto. Pero un buen día, el jefe, con tono solemne y cara de “esto es por tu bien”, suelta la bomba: “De ahora en adelante, cada paso debe estar documentado. Si no está escrito, no pasó”.
Y claro, como buen latino, el empleado pensó: “¿Quieres detalles? ¡A ver si aguantas vara!”. Así que, para su próximo proyecto, documentó TODO. Y cuando digo todo, es todo: desde prender la computadora hasta qué botón oprimió y por qué, con capturas de pantalla, horarios, tamaños de archivos y hasta las veces que el mouse hizo doble clic. Al final, entregó un informe tan gordo que parecía manual de telenovela: ¡198 páginas!
El jefe recibe su merecido (y el equipo, una buena carcajada)
Cuenta el autor que dejó el tocho sobre el escritorio del jefe con ese “thunk” satisfactorio que solo un paquete bien pesado puede lograr. El jefe, claro, se quedó con cara de “¿y esto con qué se come?”. Cuando preguntó qué era eso, nuestro héroe solo sonrió y le dijo: “La documentación completa, justo como pidió. Cada paso está ahí”.
La historia se volvió leyenda en la oficina cuando, en la siguiente revisión de proyectos, el pobre jefe tuvo que cargar el mamotreto y la gente no pudo evitar reírse de lo absurdo de la situación. Porque, aceptémoslo, en América Latina nos encanta el relajo y no hay nada como ver caer al jefe en su propia trampa. Desde ese día, el jefe cambió el discurso y ya solo pidió los pasos “importantes”.
Cumplimiento malicioso: el arte de seguir la regla… a tu manera
En los comentarios de Reddit, muchos reconocieron el nivel de “petty” (esa pequeña venganza sabrosa) que se necesita para hacer algo así. Un usuario decía, “Lo que hiciste requiere una dedicación al rencor que pocos pueden lograr. Algunos dirían que eres un héroe, yo soy uno de ellos”. ¡Y vaya que sí! Todos conocemos a ese compañero que, en vez de quejarse, responde con creatividad y un toque de picardía.
Otros compartieron historias similares: uno contó que su jefe también le pidió documentar todo, así que incluyó hasta las idas al baño. Otro relató cómo una sugerencia “tonta” que había hecho en su momento, terminó salvando el día cuando el sistema falló, y todos le mostraron al jefe la evidencia de que él mismo había tachado esa idea como absurda. Porque en nuestras oficinas, si hay algo que sobra es ingenio y memoria para las “metidas de pata” de los jefes.
¿Qué tanto es tantito? El eterno dilema de documentar en la chamba
Esta historia no solo da risa, también deja una lección muy latina: en el trabajo, hay que encontrar el punto medio entre lo necesario y lo absurdo. Todos hemos vivido ese momento en que una nueva regla parece hecha por alguien que nunca ha hecho tu trabajo. Como bien decía otro comentarista, a veces los procesos se llenan de pasos irrelevantes y lo importante —como a quién llamar cuando algo falla— se olvida.
En muchas empresas de América Latina, la burocracia y el papeleo pueden ser un dolor de cabeza. Pero esta historia nos recuerda que, con humor y un poco de picardía, también podemos hacer que las reglas tengan sentido y que los jefes aprendan a escuchar a su equipo.
Conclusión: ¿Y tú, hasta dónde llegarías?
Así que la próxima vez que tu jefe pida “todo por escrito”, recuerda a nuestro amigo del manual de 200 páginas. A veces, cumplir las reglas al pie de la letra (pero con ese toque latino de sarcasmo y creatividad) es la mejor forma de demostrar que el sentido común vale más que cualquier manual.
¿Te ha pasado algo parecido en tu trabajo? ¿Cuál ha sido la regla más absurda que te han impuesto? ¡Cuéntanos tu historia en los comentarios! Porque, como buenos latinos, nada nos une más que reírnos juntos de los absurdos del mundo laboral.
Publicación Original en Reddit: You want every detail documented? Sure thing hope you like 200 pages