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Cuando tu jefe paga extra… ¡para NO tener disco duro! La odisea de arrancar Windows 95 con disquetes

PCs vintage iniciando desde disquetes, mostrando Windows 95 y conexiones de red en una oficina retro.
Sumérgete en el nostálgico mundo de los 90 mientras exploramos cómo nuestra empresa de programación AS/400 utilizó PCs vintage, tarjetas de red y Windows 95 para conectarse sin problemas a través de Ethernet. Esta ilustración cinematográfica captura la esencia de nuestro viaje tecnológico, destacando la combinación única de software a medida y redes de servidores de archivos que definieron nuestras operaciones diarias.

¿Alguna vez has trabajado en una oficina donde las decisiones de tecnología parecen sacadas de una telenovela? Pues prepárate, porque hoy te traigo una anécdota que mezcla nostalgia, ocurrencias de jefes y esos tiempos en que la informática era casi magia negra. Imagina llegar cada mañana, meter tu disquete, cruzar los dedos y esperar que, por arte de birlibirloque, tu computadora te permita trabajar. Así era la vida en una empresa donde, por ahorrar (o no sé qué), ¡los PCs venían sin disco duro!

Una empresa “diferente”: Entre AS/400, Netware y el aroma a disquete quemado

En los años 90, la tecnología en las oficinas de Latinoamérica era casi tan exótica como un ceviche en Siberia. La empresa de nuestro protagonista, basada en el relato de u/jasondbk, era una firma que programaba para AS/400 (sí, esos “monstruos” que parecían más refrigeradores que computadoras) y también desarrollaba software personalizado para PC. El ambiente era tan híbrido como un sancocho: cada PC tenía tarjeta de red para conectar al servidor de archivos con Netware, software especial para hablar con el AS/400 vía Ethernet y, por si acaso, ¡tarjetas twin-ax y cables directos al AS/400 en caso de que se cayera la red! Todo menos cuerdas de tender ropa.

Pero lo mejor es que estos PCs arrancaban desde disquete. Sí, como lo lees, ¡nada de discos duros! Para que la gente no guardara trabajo localmente y todo el mundo usara el servidor, el jefe pensó que era buena idea quitar los discos duros y hacer boot con disquetes de MS-DOS, desde donde luego se lanzaba Windows 3.11 o, más adelante, Windows 95… ¡también desde el servidor! Si alguna vez te quejaste porque tu computadora tarda en arrancar, imagina esperar a que el disquete dé vueltas y vueltas como ruleta de feria.

La genial idea de pagar más… por menos

El momento cumbre llegó cuando tocó renovar las PCs. El jefe, convencido de su método infalible, pagó ¡400 dólares extra! para que Compaq entregara las máquinas sin disco duro. Sí, como pedir una pizza pagando extra para que venga sin queso. Por si fuera poco, dos semanas después de ver a toda su tropa sufriendo el viacrucis diario del disquete, el jefe recapacitó. Como quien se arrepiente de comprar un auto sin llantas, preguntó si alguien sabía instalar discos duros y, tras confirmar la habilidad, decidió pedir los benditos discos para todos.

Pero aquí no acaba la novela. Resulta que no solo hubo que comprar los discos duros y sus cables IDE y de poder (con su respectivo costo extra, claro), sino también los soportes para montarlos dentro del gabinete, porque en la fábrica no pusieron nada de eso. Al sumar todo, cada computadora salió casi 1,000 dólares más cara. Como dice el dicho: “Lo barato sale caro”, pero aquí fue “lo caro sale carísimo”.

Uno de los comentaristas, adaptándolo a nuestro sentir latino, soltó un “¡Tu jefe necesitaba vacaciones permanentes por semejante burrada!”. Otro usuario, con nostalgia, recordó: “Mi primer disco duro era de 5 MB y pesaba más que una llanta de vocho”. Imagina meter eso en tu mochila junto al lonche.

El club de los disquetes: entre nostalgia y pesadillas tecnológicas

Esta historia le tocó la fibra a más de uno en la comunidad. Algunos recordaron cuando sus PCs solo tenían dos disqueteras de 5¼ pulgadas y nada más. Otros compartieron la odisea de tener que marcar sectores malos en la FAT (la famosa “tabla de asignación de archivos”) y hacer malabares con el espacio, como cuando en casa hay que repartir el pan entre siete.

Un comentario muy citado decía algo así: “En esos tiempos, pagar 600 dólares por agregar un disco duro no era tan raro, ¡pero pagar 400 extra para no tenerlo fue la cereza en el pastel!” Y es cierto: en aquellos años, las computadoras de marca como Compaq eran tan propietarias que hasta los cables y soportes tenían precio aparte, como si compraras una guitarra y te cobraran por cada cuerda. Un usuario hasta juró que esta historia le recordó a una empresa donde trabajó, porque, seamos honestos, todos hemos tenido ese jefe que cree que sabe más de tecnología que el propio Bill Gates.

Y para quienes se preguntan si esto solo pasaba en “el gabacho”, la verdad es que en muchas empresas de América Latina también vivimos el “arranque con disquete” y la paranoia de que los empleados no guarden archivos localmente. ¡Cuántas veces nos tocó sacar el disquete, soplarle fuertemente (como si eso arreglara algo) y rezar para que no diera error!

¿Moraleja? ¡No seas más papista que el papa!

Al final, la experiencia dejó claro que, a veces, querer controlar todo hasta el extremo solo trae más problemas y gastos. Es como comprarle a tu abuela un microondas último modelo y pedirle que solo caliente tortillas en la estufa “por seguridad”. El jefe, después de semejante lección, aprendió que lo mejor es confiar en las mejores prácticas… y en el sentido común.

La comunidad de Reddit no solo reaccionó con risas y “facepalms”, sino también con un poco de nostalgia y resignación. Como dijo uno de los más veteranos: “Me siento viejo, pero recuerdo esos discos removibles del tamaño de una lavadora”. Y es que todos, en algún momento, hemos lidiado con decisiones de oficina que parecen chiste… pero son anécdota.

¿Y tú? ¿Vivirías hoy sin disco duro y arrancando con disquete? Cuéntanos tu historia, comparte esa anécdota de tecnología que todavía te da risa… o escalofríos.

¡Nos leemos en los comentarios!


Publicación Original en Reddit: Booting from floppies Win 95