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Cuando tu jefe exige que lleves a tu compañero en auto... ¡y le das una lección inolvidable!

Ilustración de anime de dos compañeros compartiendo coche en un EV, riendo mientras manejan en un carril de auto compartido.
¡Abróchate el cinturón, pastelito! Esta vibrante escena de anime captura la diversión de compartir coche, mientras dos compañeros se ríen en su trayecto diario en un EV. ¡Únete al viaje y descubre cómo el trabajo en equipo puede hacer el camino más ameno!

¿Alguna vez has tenido ese compañero de trabajo que, por ahorrarse unos minutos, quiere que le des aventón sí o sí? Ahora imagina que tu jefe no sólo apoya la idea, sino que te exige hacerlo… ¡en tu propio tiempo y auto! Te presento la historia de un ingeniero que, con mucha creatividad y un toque de malicia, convirtió una obligación absurda en una anécdota legendaria digna de cualquier sobremesa en familia.

Esta es la crónica de cómo “ser un jugador en equipo” puede tomar un giro inesperado cuando mezclas un auto clásico, música a todo volumen y el ingenio latino para salir de apuros.

El origen del conflicto: “Hazlo por el equipo, ¿sí?”

Nuestro protagonista, ingeniero principal en una empresa tecnológica, tenía una rutina que muchos en Latinoamérica conocemos bien: trayectos eternos al trabajo, tráfico infernal, y la necesidad de buscar soluciones creativas para sobrevivir al caos vial. Para enfrentar el martirio diario, decidió rentar un coche eléctrico (EV) que, aunque apenas le alcanzaba para ida y vuelta, tenía el beneficio dorado de poder circular solito por el carril de “autos compartidos” (el famoso carpool lane gringo, algo así como el carril del Metrobús pero para coches con varios pasajeros... o eléctricos).

Todo iba bien hasta que llegó un nuevo compañero que vivía cerca y, ni tardo ni perezoso, sugirió hacer carpool para ahorrarse unos minutos en el tráfico. Pero había un pequeño gran problema: el conductor era muy precavido y no confiaba en la visión (ni en la “conciencia situacional”) de su colega, así que prefería mil veces manejar él, y sin compañía.

El compañero, incapaz de aceptar un no por respuesta, fue a quejarse con el jefe. Y aquí es donde la historia se pone buena, porque el jefe, muy en su papel de “líder inspirador”, le ordenó al ingeniero que fuera “jugador en equipo” y llevara al otro en su auto. Así, sin más.

El plan maestro: Datsun 240Z, música y velocidad

En vez de rechazar la orden y meterse en problemas (como muchos haríamos en nuestras chambas), el ingeniero optó por el camino de la “obediencia maliciosa” —esa que en México llamaríamos “cumplir al pie de la letra, pero con saña”. Decidió que sí, llevaría a su compañero... pero no en el silencioso EV, sino en su joya de colección: un Datsun 240Z restomod de 1971, modificado hasta los dientes, con suspensión dura, escape ruidoso y espíritu de carreras. Para los amantes de los autos clásicos, esto es como tener un vocho tuneado de los años 70, pero con alma de Fórmula 1 y la comodidad de una banca de parque.

El viernes en la mañana, puntual, pasó por el colega. Pero en cuanto se subió, empezó la verdadera prueba: música estridente, velocidad digna de rally y una experiencia que, como diría cualquier tío mexicano, “ni regalado lo vuelvo a hacer”. El compañero, pálido y con el corazón en la mano, aguantó la ida al trabajo; pero para el regreso, mejor pidió un Uber y nunca más volvió a pedirle aventón.

Como dirían en Colombia: “¡Pilas pues! Así se resuelve con elegancia”.

Opiniones del pueblo: ¿Quién debe poner el coche y el tiempo?

La historia explotó en Reddit, donde la comunidad se dividió entre carcajadas y reflexiones serias sobre el abuso laboral. Muchos comentaron, adaptando lo suyo al idioma latino: “Si el jefe quiere que seas chofer fuera de tu horario, que lo pague como horas extras”, o “¿Y si mejor el jefe se pone la camiseta y lleva él a todos?”. Otros aportaron desde su experiencia europea, señalando que en algunos países hay reglas claras y compensaciones económicas si la empresa te obliga a transportar a otros empleados.

Un comentario brillante lo resume así: “Si ahora llevar a Dan al trabajo es actividad de la empresa, ¡a facturar kilómetros y gasolina!”. Imagínate pidiendo viáticos por cada vuelta al trabajo, como cuando viajas al interior por una capacitación y te piden hasta la factura del café. Así se siente.

¿Y si te pasa a ti? Consejos con sabor latino

Este tipo de situaciones no son exclusivas de Silicon Valley. Todos conocemos historias de la oficina donde la “solidaridad” termina siendo abuso disfrazado. Si alguna vez te toca, recuerda:

  • Pon límites: Tu tiempo y tu coche son tuyos. Si alguien te exige, pide que lo pongan por escrito (¡a ver si se atreven!).
  • Pregunta por compensaciones: En muchos lugares, si la empresa quiere que uses tus recursos, deben pagarte. ¡Que no te vean la cara!
  • Sé creativo: Como nuestro ingeniero, a veces la mejor solución es cumplir... pero a tu manera.

La cereza del pastel: varios usuarios pidieron fotos del Datsun y el ingeniero presumió su orgullo. Y, claro, no faltó quien dijo: “Si llegas por mí en ese coche, yo nunca dejaría de pedirte aventón”.

Conclusión: ¡Tú manejas tu vida!

Esta historia nos recuerda que, en el trabajo y en la vida, hay que saber cuándo ceder y cuándo poner el freno de mano. Si el jefe o el compañero se pasan de vivos, un poco de ingenio y carácter nunca están de más. Al final, ser “jugador en equipo” no significa dejar que te usen de taxi gratis.

¿Tú qué harías si te exigen dar aventón a un compañero? ¿Tienes alguna anécdota similar? ¡Cuéntanos en los comentarios y comparte este blog con esa persona que siempre quiere que lo lleven sin poner ni para la gasolina!

Porque ya lo dice el dicho: “El que quiera azul celeste, que le cueste… o que aguante la música y la velocidad”.


Publicación Original en Reddit: You demand to carpool in my car? Buckle up, cupcake!