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Cuando tu jefa te dice “haz tu propio horario” y lo tomas demasiado en serio

Cajero nocturno en una tienda de conveniencia atendiendo a clientes mientras gestiona tareas en horas tardías.
En esta imagen fotorrealista, un comprometido cajero nocturno equilibra múltiples tareas en una bulliciosa tienda de conveniencia, reflejando los desafíos únicos y la camaradería de trabajar en turnos nocturnos.

¿A cuántos no nos ha pasado que, por una simple frase mal dicha, se arma la de San Quintín en el trabajo? Hay jefes que lanzan comentarios al aire sin medir las consecuencias, y a veces, uno de esos comentarios termina volviéndose en su contra… Aquí te traigo una historia real, de esas que se hacen virales en Reddit, donde un empleado tomó la frase de su jefa MUY en serio y terminó sacudiendo toda la tienda. Prepárate para reír, reflexionar y quizá hasta querer imitar la hazaña.

“Haz tu propio horario”, dijeron… y lo cumplió al pie de la letra

La historia comienza con un cajero nocturno en una tienda de conveniencia 24/7. Imagínate: jornadas de noche, clientes medio dormidos y jefa con carácter de ogro (o al menos, así la pinta nuestro protagonista). El pobre chico, cansado de los dolores de cabeza por tanta desvelada, decide pedirle una noche libre a su jefa, esperando comprensión. Pero la respuesta fue puro sarcasmo:

—“Si no te gusta el horario, haz el tuyo.”

¿Sabes ese momento en el que escuchas la canción de “El Rey” de Vicente Fernández y sientes ganas de hacer las cosas a tu manera? Bueno, así se sintió nuestro amigo. Ni tardo ni perezoso, agarró la palabra de la jefa y la llevó al extremo: se tomó dos noches libres, trabajó solo cuatro horas la tercera noche y, por si fuera poco, se tomó otro descanso después. Todo esto, claro, sin avisar, celular en “No molestar”, y dejando en visto cualquier intento de comunicación de la jefa (que solo aparece los lunes, por cierto).

“¡Eso no era lo que quería decir!”: El arte de decir y no decir nada

Cuando finalmente regresa a la tienda, la jefa lo recibe con un regaño de esos que parecen sermón de tía en Navidad: “¡Eso no era lo que quise decir!”. Y aquí viene la joya de la historia: el cajero, con toda la calma del mundo, responde: “Pues tú dijiste que hiciera mi propio horario, y eso hice”.

No faltó quien en Reddit, como el usuario Enfors, dijera: “No sé qué querías decir, solo sé lo que dijiste. Si quieres mejorar la comunicación, de ahora en adelante di lo que piensas y piensa lo que dices”. ¡Palabras de oro que deberían bordarse y colgarse en la entrada de todas las empresas latinoamericanas!

Esto nos recuerda lo importante que es la comunicación clara en el trabajo. En Latinoamérica, donde el doble sentido, las indirectas y los dichos populares abundan, a veces lo que se dice no es lo que realmente se quiere decir. ¿Cuántas veces hemos escuchado un “haz lo que quieras” que en realidad significa “haz lo que yo digo”? Aquí, el cajero aplicó la de “me vale gorro” y cumplió literalmente la instrucción.

La rebelión de los empleados: “¿Y yo también puedo armar mi horario?”

Lo más sabroso de la historia es que, después de este episodio, el resto de los empleados (de día y de noche) comenzaron a preguntar si ellos también podían personalizar sus horarios. Como dirían en México: “Ya se prendió la mecha”. La jefa, que antes era la reina del sarcasmo, ahora se preocupó por la “comunicación clara” y las reglas. ¡Vaya ironía!

En los comentarios de Reddit, varios usuarios compartieron anécdotas similares. Uno decía que en su trabajo ni siquiera existen formularios de permiso, solo un aviso de “intención de faltar” y listo. Otro contaba que en su empresa puedes tomar días libres cuando se te antoje, y el supervisor solo puede hacer malabares para cubrir el turno. Incluso hubo quien filosofó que, en los trabajos, el aviso de ausencia debería ser un “prepara a los demás” y no una súplica al jefe.

Y ojo, también hubo quien preguntó si el cajero no terminó afectando a su compañera de turno. Otro respondió que, en todo caso, la verdadera culpable era la jefa, por no organizar bien los horarios y lanzar órdenes ambiguas.

Reflexión: ¿Qué aprendemos de este sainete laboral?

Esta historia es un claro ejemplo de “cumplimiento malicioso”, ese arte de obedecer las órdenes al pie de la letra para demostrar lo absurdas o injustas que pueden ser. En Latinoamérica, donde el ingenio y la picardía son pan de cada día, no faltan casos así: desde el que pinta la línea amarilla atravesando un charco porque “así lo pidieron”, hasta el que lleva las instrucciones al extremo para dejar en evidencia a su jefe.

Pero más allá de la risa, también es una llamada de atención. Jefes, líderes, supervisores: la claridad y el respeto nunca están de más. Y empleados: a veces, tomar la palabra literalmente puede ser la mejor forma de poner límites (o al menos de sacar una buena anécdota para el café).

¿Tú qué habrías hecho? ¿Te animarías a aplicar la misma técnica si tu jefe te lanza un “haz lo que quieras”? Cuéntanos tu experiencia o anécdota en los comentarios. ¡Nos leemos!


Publicación Original en Reddit: i made my own schedule