Cuando tu jefa es peor que el tráfico un lunes: Crónica de una gerente general enloquecida en hotelería
¿Alguna vez has tenido un jefe que parecía vivir para el trabajo... y para hacerte la vida imposible? Pues agárrate, porque lo que vivió nuestro protagonista en un hotel de Estados Unidos te hará agradecer cada jefe que has tenido, incluso a ese que siempre llega tarde a las reuniones. Esta es la historia de tres meses que parecieron años, con una gerente general obsesiva, errores millonarios y anécdotas dignas de una telenovela, pero sin el glamour.
¡Bienvenidos al Hotel del Estrés!
Todo empezó en 2022, cuando nuestro protagonista fue contratado para un puesto casi de subgerente en un hotel mediano. Al principio, la GM (Gerente General) parecía buena onda: saludaba, preguntaba por el almuerzo y hasta daba la impresión de preocuparse por su gente. Pero ya sabemos que en la hotelería, lo bueno dura poco y, como decimos en Latinoamérica, “no todo lo que brilla es oro”.
Resulta que la GM tenía un pequeño problema: ¡no podía desconectarse ni cuando estaba en casa! Miraba las cámaras del hotel en su celular como si fueran series de Netflix, leía reportes a las 4 de la mañana y contestaba mensajes a cualquier hora. De hecho, un usuario comentó en Reddit que este tipo de jefes que “nunca dejan de trabajar son los peores”, y no podría ser más cierto. Imagina vivir con la ansiedad de que cada vez que suene tu celular, sea tu jefa pidiéndote algo imposible... ni el café más cargado te salva de eso.
Aventuras y desventuras: Cuando todo sale mal (y la culpa siempre es tuya)
Como si fuera poco, la GM tenía la extraña costumbre de delegar cosas absurdas. Un día, después de una jornada maratónica, nuestro héroe apenas había dormido y la GM lo llama para que él mismo le hable a un supervisor que no llegó a trabajar. ¿Por qué no lo llamó ella? Misterio digno de la Rosa de Guadalupe.
En otra ocasión, ella se fue de vacaciones (o eso dijo), pero no perdió oportunidad para enojarse porque no le avisaron que los dos elevadores del hotel se descompusieron. Aunque el Director de Ingeniería hizo todo lo correcto y hasta llamó a la empresa de emergencias, la GM decidió que el culpable era nuestro protagonista. Para colmo, después de 15 horas sin comer, ella pidió comida solo para los agentes de recepción. ¡Ni una torta de jamón le tocó!
Y como buen hotel latinoamericano, siempre hay una mezcla de sistemas viejos, procedimientos no explicados y “así siempre se ha hecho”. Pero nuestro protagonista, con experiencia en hoteles de servicio completo, se dio cuenta de que algo no cuadraba con las reservaciones mixtas de “cash + points” (efectivo + puntos). Mientras todos decían que no había problema, él sospechaba que se estaban haciendo las cosas mal.
El error millonario: Cuando nadie revisa y todos pierden
Aquí viene el plot twist. Las reservaciones “cash + points” son, en teoría, mitad pagadas con puntos y mitad con dinero. Pero en ese hotel, durante meses (quizá años), solo se cobraban los puntos... ¡y el efectivo se les iba como agua entre los dedos! Nadie se había dado cuenta, ni la GM, ni los supervisores, ni siquiera la contadora. Fue nuestro protagonista, con ojo de águila, quien detectó el hoyo financiero.
Cuando finalmente la contadora revisó, se dio cuenta de que el hotel había perdido más de 100,000 dólares solo en ese año. ¿Adivinas qué pasó después? Silencio absoluto. Ni siquiera un “gracias” le dieron por evitar que siguiera el desastre. Como diría cualquier latino: “No cabe duda que en este mundo, el que trabaja bien, termina pagando los platos rotos”.
Un comentario muy atinado en Reddit aconsejaba borrar ese trabajo del currículum y ni mencionarlo en futuras entrevistas. Y, sinceramente, ¡no es mala idea! En Latinoamérica todos conocemos a alguien que por un mal jefe quedó “quemado” en el gremio, aunque no fuera su culpa.
Reflexiones para no perder la cabeza (ni el trabajo) en hotelería
Esta historia no solo es divertida (si la ves desde lejos), también es una lección para todos los que trabajan en atención al cliente: hay jefes que, por más que “aman su trabajo”, terminan haciendo la vida de los demás un infierno. Como diría otro usuario del foro, lo peor no es trabajar mucho, sino la ansiedad de no saber cuándo te va a caer el siguiente regaño.
Y ahí está el gran dilema: ¿vale la pena dejarse la piel por una empresa que ni las gracias te da? En todos lados se cuecen habas, pero si alguna vez has sentido que tu jefe es peor que el tránsito de viernes en la CDMX, recuerda esta historia y ríete un rato. En el fondo, todos hemos tenido un jefe “tóxico” que parece sacado de una telenovela.
Y tú, ¿qué harías en su lugar?
¿Te ha tocado un jefe así de intenso? ¿Te han hecho responsable de errores ajenos o te han dejado fuera de la comida después de una jornada maratónica? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios. Y si estás buscando trabajo en hotelería, el mejor consejo es: revisa bien a tu jefe antes de aceptar el puesto... ¡no vaya a ser que te toque una GM como la de esta historia!
¡Hasta la próxima, hoteleros y sobrevivientes del estrés laboral!
Publicación Original en Reddit: One of the worst GMs I've ever had (but somehow still not the worst)