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Cuando tu hijo de un año ya sabe encontrar el truco: el arte de la 'obediencia maliciosa' en la infancia

Niño pequeño jugando traviesamente con un cenicero decorativo en una mesa de café durante una visita a casa de la abuela.
En esta imagen fotorrealista, un curioso niño de un año explora su entorno en casa de la abuela, mostrando su personalidad en crecimiento y su naturaleza juguetona.

¿Alguna vez te ha pasado que le das una instrucción a tu hijo y, como si fuera abogado, encuentra la manera de obedecer… pero solo técnicamente? Prepárate para reír (y tal vez preocuparte) con esta historia real de un papá primerizo que, con apenas un año de experiencia, ya se dio cuenta que criar a un niño inteligente puede ser una trampa mortal… ¡especialmente si al pequeño le encanta encontrar lagunas en las reglas!

Todo ocurrió en casa de la abuela, ese lugar donde los niños suelen salirse con la suya más fácil que en un recreo sin maestros. Nuestro protagonista, un bebé de apenas un año, estaba feliz explorando cada rincón. Cuando se detuvo en la mesa de centro, encontró una charola de metal (con forma de ala, decorativa y limpia, aclara el papá, para que nadie lo acuse de dejar ceniceros sucios al alcance de los niños) y empezó a golpear la mesa fascinado por el sonido. Hasta que la abuela, con esa mezcla de ternura y autoridad que solo tienen las mamás latinas, le dice: “A la abuela no le gusta que golpees la mesa, ¿recuerdas? Por favor, no golpees la mesa”.

El bebé la mira, sonríe angelicalmente y… ¡de inmediato deja de golpear la mesa! Se sienta, la observa con picardía y, sin perder el ritmo, ¡empieza a golpear el suelo! La mirada decía todo: “Escuché, abuela… tú nunca dijiste que no golpeara el piso”.

El arte de la obediencia literal: ¿Travesura o genialidad?

Lo que para muchos parecería una simple travesura, en el mundo de los papás y mamás latinos es motivo de orgullo (y también de nerviosismo). El papá, testigo de la escena desde la sala, lo resume así: “Me impresionó, escuchó y encontró el huequito en la instrucción. Mi mamá se aguantaba la risa, porque fue obediente, ¡pero astuto!”.

Y sí, no es el único. La comunidad de Reddit se volcó a contar historias similares. Como comenta un usuario: “Yo le decía a mi hijo que no tocara el sintonizador de la televisión porque lo descomponía. Un día, lo vi acercarse, mirarme, y esperar a que dejara de mirar para moverlo. Luego se quedó parado como diciendo ‘¿y ahora qué vas a hacer?’”. Otro contó que su nieto solo tiene dos velocidades: “O va a toda máquina, o está roncando. No hay punto medio”. ¿A poco no suena como cualquier niño que corre por la casa de la abuela en una reunión familiar?

¿Cómo lidiar con mini-abogados en casa? Consejos de expertos y papás experimentados

Entre las anécdotas, también aparecieron consejos de oro. Una terapeuta infantil compartió un tip valiosísimo: en vez de decir “no hagas esto” (que se convierte en una laguna legal para los niños), es mejor explicar exactamente lo que sí quieres que hagan. Por ejemplo, en vez de “no golpees la mesa”, decir “por favor, pon la charola en la mesa” o “juguemos suavemente con las cosas de la abuela”. Así evitas que los pequeños busquen cómo burlar la orden.

Otro papá agregó, medio en broma y medio en serio, que a veces hay que hacer declaraciones súper generales para evitar que los hijos encuentren la trampa. Por ejemplo: “Dentro de la casa, hacemos juegos y ruidos de casa. Si quieres hacer ruidos grandes, vamos al parque después”. Y si no funciona, siempre queda la carta de las consecuencias claras: si no cumplen, pierden algo que les gusta (¡adiós caricaturas, hola tiempo de reflexión!).

Pero no todo es disciplina. Como bien dijo una mamá: “A veces parece que estamos entrenando a nuestros hijos, pero en realidad ellos nos están entrenando a nosotros”. ¿Quién no ha sentido que su hijo le da la vuelta como si fuera político en campaña? Y ojo, porque como señalaron otros usuarios, este tipo de niños son los que de grandes se convierten en líderes, negociadores, inventores… o, como bromeó alguien, “futuros abogados o políticos”. Eso sí, ¡más vale que sean de los buenos!

El humor y el ingenio: Lo mejor de ser papá/mamá latino

En Latinoamérica, hacerle frente a estas situaciones viene cargado de humor y resignación. Como contó una mamá: “Le dije a mi hija que no corriera lejos de mí, así que empezó a caminar… rapidísimo. Y me dice: ‘No estoy corriendo, mamá, estoy caminando’”. Otro papá relató que su hijo, al pedirle que no tirara la pelota en casa, le contestó: “No la tiré, la lancé”. Y la mamá terminó enumerando todos los sinónimos posibles para que no hubiera escapatoria: “No tires, no lances, no arrojes, ¡no propulses nada dentro de la casa!”. Imagínate esa escena, digna de cualquier comedia mexicana o argentina.

Pero más allá de las risas, hay un trasfondo muy latino: nos sentimos orgullosos de ver a nuestros hijos pensar por sí mismos, aunque a veces nos saquen canas verdes. Como bien mencionó el papá original: “Me da miedo el futuro, pero me encanta ver su mente en acción”. Porque, al final, ¿no se trata de que sean listos, creativos y capaces de negociar su lugar en el mundo?

Criar con cabeza (¡y sentido del humor!)

Ser papá o mamá en Latinoamérica implica aprender a ser más astuto que tus propios hijos. Aquí los niños no solo heredan el color de ojos, sino también ese ingenio para buscarle la vuelta a todo. Y sí, puede ser agotador, pero también es una bendición.

Así que, si tu hijo ya empieza a buscarle el truco a tus reglas, respira hondo, ríete y sé claro en tus instrucciones. Y si todo falla… ¡haz como los abuelos y disfruta viendo cómo el ciclo se repite! Al final, como dice el dicho: “Los nietos son la venganza de los abuelos”.

¿Tienes una historia así con tus hijos, sobrinos o nietos? ¡Cuéntala en los comentarios! Porque en cada familia latina hay, mínimo, un pequeño abogado en potencia.


Publicación Original en Reddit: I saw my future and I'm in trouble