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Cuando tu compañero tóxico quiere “aventón” y le dejas viendo luces: una mini venganza con sabor latino

Representación en caricatura 3D de un trabajador frustrado alejándose rápidamente de un compañero exigente en un estacionamiento.
Esta vibrante ilustración en caricatura 3D captura el momento de alivio al escapar de mi molesto compañero, que creía que podía exigir viajes sin respeto. ¡Una mirada humorística a la dinámica laboral!

¿Quién no ha tenido un compañero de trabajo que parece sacado de una telenovela de villanos? De esos que, con cada gesto y palabra, hace que te preguntes si la vida real puede ser tan absurda como la ficción. Hoy les traigo una historia que ha explotado en Reddit y que, sinceramente, podría pasar en cualquier oficina de Latinoamérica: el día que un compañero tóxico intentó conseguir un “raid” (cuando lo que merecía era un “raite” directo al exilio) y terminó con una lección digna de brindis.

¿Listos para conocer cómo un simple “no te llevo” puede convertirse en la venganza más satisfactoria? Prepárense, porque esto tiene de todo: misoginia, administración incompetente, un poco de karma, y hasta un video viral que todos quieren ver (pero nadie encuentra).

El compañero del terror: un clásico en cualquier oficina

Imaginen el típico tipo que en vez de decir “compañera” a sus colegas, les suelta un “oye, niña, ve a traerme esto ¡ya!”. El protagonista de nuestra historia, que en Reddit se hace llamar u/VampArcher, describe a este personaje como el peor compañero que ha conocido, y eso que ha trabajado en lugares “más tóxicos que el smog de la CDMX”.

Este sujeto no sólo era misógino y flojo, sino que además tenía el descaro de gritarle groserías a quien no le hacía caso, coquetear con todas aunque lo batearan como portero de barrio, y esperar que todos le resolvieran la vida. El colmo: ni siquiera hacía bien su chamba, pero la gerencia parecía más ciega que la justicia (y vaya que en Latinoamérica eso es decir mucho).

Uno de los comentarios más votados en Reddit lo resume perfecto: “En ese lugar sólo les importa que la vida de los jefes sea más fácil, no la seguridad de los empleados”. ¿Les suena conocido?

El “raite” de la discordia: cuando la gota rebasa el vaso

La historia se pone buena cuando este espécimen, que además no tenía cómo regresar a casa, empezó a presionar a medio mundo para que lo llevaran. Ya sabemos cómo es: el típico que abusa de la buena voluntad ajena, pero aquí se topó con pared.

Una noche, casi a medianoche, con el estacionamiento vacío y oscuro como boca de lobo (ya saben, ese miedo de salir tarde en la oficina al estilo de cualquier ciudad grande), el compañero tóxico le exige a nuestro héroe un “raite”. Al recibir un “no”, el tipo lo sigue hasta su coche, le golpea la ventana como si fuera película de terror y le grita amenazas. ¡Imaginen la escena! En palabras del protagonista: “Pudo haberme atacado o robado el carro, y mis probabilidades de defenderme eran mínimas”.

¿La respuesta? Poner reversa y salir quemando llanta, dejando al tóxico solo, sin un alma alrededor y en un pueblo donde ni Uber ni combi pasan después de las 10. “Tu transporte es TU problema, papá. Ya tienes edad para resolverte”, dice el autor. Justicia poética, ¿no?

Un comentario que me hizo reír dice: “Si alguien se pone violento porque le dices que no, decirle que sí sólo es ponerle pausa al problema”. Así de claro.

El desenlace viral: karma, fiesta y un brindis por la dignidad

¿Quieren saber cómo termina la novela? Tiempo después, sale un video viral donde el protagonista del desastre, tras conseguir que alguien más le diera un aventón, se baja en plena carretera y arma una pelea de puños con otro conductor, mientras los autos esquivan la escena como si fuera rally. El video, según cuentan en los comentarios, se volvió famoso en el pueblo y hasta usaron su nombre real. ¿Lo despidieron? ¡Nada de eso! La administración seguía más pasiva que semáforo en rojo.

Al final, el karma llegó en forma de una gerente general (¡mujer, por cierto!) que lo corrió con la frase soñada: “¡Lárgate de mi negocio!”. Esa noche, el autor y varios compañeros celebraron con unos buenos tragos, como debe ser. En palabras de un usuario: “Cuando despidieron al tóxico de mi trabajo, llevé galletas y cupcakes para todos”. Porque en toda oficina, la verdadera fiesta es cuando el ambiente se limpia.

¿Por qué toleramos a estos personajes? Reflexión a la mexicana (y latinoamericana)

Lo más preocupante es que, como bien señalan varios en la conversación, este tipo de comportamientos siguen siendo tolerados por administraciones que prefieren evitarse problemas antes que cuidar a su gente. “En ese trabajo la gente llega tarde, desaparece horas y nadie dice nada. Cuando vi que el que siempre llega tarde recibió el doble de aumento que yo, que casi nunca falto, dejé de esforzarme”, confiesa el autor, y más de uno en Latinoamérica se siente identificado.

Otros usuarios comparten anécdotas similares: compañeros que no se bañan, que hacen lo mínimo indispensable, y que aún así reciben un trato preferencial. “A veces pienso que debe ser hijo no reconocido del dueño, porque nadie tiene una sola cosa buena que decir de él”, comenta alguien. Ríe uno por no llorar.

Conclusión: Cuando el sentido común y la dignidad valen más que un “raite”

Historias como esta nos recuerdan que, aunque la justicia tarde, a veces llega. Que decir “no” a un tóxico es un acto de amor propio y de resistencia, sobre todo en ambientes donde lo común es aguantar por necesidad. Y que, como dicen en mi barrio, “el que se lleva, se aguanta”.

¿Te has topado con un personaje así en tu trabajo? ¿Qué harías tú en esa situación? Cuéntame tu anécdota en los comentarios, porque si algo nos sobra en Latinoamérica son historias de oficina… ¡y ganas de reírnos del caos!

¿Te gustó la historia? ¡Compártela con ese amigo que siempre quiere que lo lleves a casa y nunca pone para la gasolina!


Publicación Original en Reddit: Coworker from hell tried to get me to give him a ride so I blew out of the parking lot without him