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Cuando tu compañera quiere robarte el novio… y hasta el trabajo, ¡pero la venganza es más dulce!

Imagen fotorrealista de una tienda de videojuegos con compañeros coqueteando con clientes masculinos.
En esta escena fotorrealista, las tensiones aumentan en una animada tienda de videojuegos donde las interacciones coquetas desatan drama y anécdotas inolvidables.

¿Quién no ha tenido alguna vez ese compañero o compañera en la chamba que parece sacado de una telenovela? De esos que no sólo quieren brillar, sino que, de paso, les encanta meterse donde no les llaman… y si pueden, hasta te quieren bajar al galán. En esta historia de la vida real, una chica nos cuenta cómo enfrentó a una compañera pasadita de confianzuda que no sólo intentó ligarse a su novio, ¡sino que también trató de que la corrieran del trabajo! Lo que sigue es una lección de venganza chiquita pero sabrosa, con todo el saborcito latino.

El triángulo amoroso más ridículo… y un apodo épico

Todo comenzó hace casi una década en una tienda de videojuegos, ese tipo de lugares donde los dramas laborales suelen ser tan intensos como una partida en línea. Nuestra protagonista ya llevaba varios años ahí y, como buena veterana, había visto de todo… pero nadie como la compañera que transfirieron a su sucursal. Esta chica era la clásica que coqueteaba con todo lo que se movía, sobre todo clientes varones.

Un día, el novio de nuestra heroína pasó a visitarla y a llevarle la cena (¡qué detalle, caray!). Y ahí fue donde la compañera se le lanzó con todo, sin importarle que estaba enfrente de la dueña del corazón del muchacho. Aquí es donde entra la joya: el novio, harto de la situación, le suelta un apodo que causó sensación en Reddit y desconcierto en todo el mundo hispano: “cuello de malvavisco”. ¿Qué significa eso? Algunos en los comentarios decían que era una forma cruel de decirle que tenía el cuello gordito, como el Hombre Michelin. Otros sólo se rieron del absurdo. ¡Pero el punto es que la compañera jamás superó el apodo!

Como diría un usuario en los comentarios: “Imagínate querer bajarle el novio a alguien y lograr que el universo te regrese el golpe… porque hasta el karma tiene buen gusto”.

Venganza chiquita pero picosa (y con sabor a pizza)

¿Y qué hizo nuestra protagonista? ¡Pues sacar las garras a la mexicana! La compañera, ardida por el apodo y el rechazo, empezó a buscarle pleito: intentó ligarse al novio durante meses y, para colmo, trató de que la corrieran del trabajo. Aquí es donde entra el arte de la venganza pequeña, esa que no te mete en problemas pero te deja el alma en paz.

Un día, el gerente anunció que llegaría una caja con regalitos de una convención—algo así como el “aguinaldo gamer”. Había un artículo que el jefe no quería y dijo que quien lo reclamara primero, se lo quedaba. ¿Quién creen que lo pidió? ¡Claro, la compañera! Pero nuestra protagonista, que procesaba los envíos, simplemente lo tomó y se hizo la loca. “¿Cuál artículo? No sé de qué hablas…” Así, la otra se quedó como novia de rancho: vestida y alborotada.

Pero la cosa no quedó ahí. La compañera acostumbraba dejar sus snacks en el almacén. Cuando nuestra protagonista cerraba y abría al día siguiente, movía la comida al suelo para que, si llegaban ratones (o “mice”, como decían en Reddit), tuvieran vía libre. Luego, en la mañana, la regresaba a su sitio y le decía muy seria: “Es que los ratones saltan”. Como bien aportó otro usuario, los ratones sí pueden brincar bastante alto, así que la excusa era más real de lo que parecía. ¡Imagínense la cara de la compañera intentando entender cómo su galleta acabó en el piso!

Y para rematar, cuando la compañera llegaba con uno de sus novios (sí, tenía varios), nuestra protagonista se encargaba sutilmente de que todos se enteraran de la existencia de los otros. Un poco de karma romántico, cortesía de la casa.

Ah, y la cereza en el pastel: un día pidió pizza para todos, pero “accidentalmente” se le cayó en el almacén. La levantó, la puso de cabeza en la caja para que pareciera que la había tirado, y dejó que la compañera y el gerente se la comieran enterita. ¿Cruel? Tal vez. ¿Satisfactorio? ¡Muchísimo!

Al final, la justicia llega (y el chisme también)

Como en toda buena novela, el tiempo pone a cada quien en su lugar. Tanto la compañera como el gerente acabaron transferidos y, tiempo después, los corrieron. Nuestra protagonista sobrevivió al drama y, como buena narradora, fue la chispa que encendió la mecha para que la historia acabara con final feliz… para ella.

En los comentarios, la comunidad de Reddit se soltó con todo: unos decían que la venganza fue justificada (“¡Así se hace, hermana!”), otros que ambas eran “tristes” por pelearse así, y unos más sólo querían saber si los ratones realmente brincan. Hubo quien hasta inventó teorías: “No saltan, levitan”, y otro le puso sabor latino diciendo: “¿Ahora los ratones vuelan? ¡Vuelan!”

Lo cierto es que, en cualquier trabajo de Latinoamérica, cuando alguien se pasa de listo, la venganza rara vez es directa. Más bien, es como el chile habanero: pequeño, discreto, pero picoso y memorable. Como dicen en México, “el que ríe al último, ríe mejor”.

¿Y tú? ¿Qué harías en su lugar?

Todos hemos tenido ese compañero o compañera que te saca canas verdes. ¿Tú has hecho alguna vez una venganza chiquita en la oficina, la tienda o el taller? ¿Crees que la protagonista se pasó o hizo justicia? Cuéntanos tu historia en los comentarios. ¡Aquí valoramos las anécdotas que sólo en Latinoamérica se dan!

Porque al final, lo importante es recordar: en el trabajo, como en el amor, hay códigos no escritos. Y si alguien los rompe… ¡prepara el popcorn, porque el drama está garantizado!


Publicación Original en Reddit: Try to take my man and get me fired will you?