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Cuando tu asesor roba tu investigación y terminas haciéndolo famoso en tu barrio

Cartel en el jardín que dice
Esta imagen fotorrealista muestra el audaz cartel que coloqué para exponer el comportamiento poco ético de mi asesor de doctorado. Ubicado frente a una concurrida fila de recogida escolar, mi mensaje llegó a cientos de autos diariamente, generando conversaciones sobre los desafíos que enfrentan estudiantes de posgrado como yo.

¿Alguna vez has sentido que en la universidad algunos profes tienen más mañas que político en campaña? Bueno, la historia que te traigo hoy es digna de un capítulo de “La Rosa de Guadalupe” versión académica: traiciones, venganza, y hasta cartelones que dejan temblando a más de uno. Prepárate, porque esto pasó en la Universidad de Oklahoma, pero podría ocurrir en cualquier facultad del mundo hispano.

Imagina que trabajas años en tu investigación de posgrado, aguantando explotación y cambios de reglas solo para que, al final, tu propio asesor intente quedarse con tu trabajo. ¿Qué harías? ¿Llorar? ¿Renunciar? ¿O hacer justicia a lo Juan Gabriel: “Pero qué necesidad…”?

El drama universitario: más común de lo que creemos

El protagonista de esta historia, a quien llamaremos "el valiente", estaba harto de que su asesor le moviera la meta de graduación solo para exprimirlo como si fuera becario eterno. Cuando ya estaba decidido a tomar su maestría y largarse, el profe mostró su verdadera cara: planeaba publicar la investigación del estudiante como si fuera suya. ¡Y eso que antes le había dicho que “ni para maestría servía”!

Aquí en Latinoamérica no nos sorprende tanto la viveza criolla, pero en la academia gringa tampoco se salvan. Como bien comentó un usuario en el foro: “El abuso de los estudiantes y el robo de investigaciones no es raro en ninguna parte del mundo académico.” Otro añadió que muchos profesores se aprovechan del desequilibrio de poder, sabiendo que los estudiantes temen arruinar su futuro si denuncian.

Pero nuestro protagonista no se dejó intimidar. Envió un correo educado exigiendo respeto a su autoría y dejó claro que no habría publicación sin su permiso. El profesor, más ardido que chile habanero, recurrió a la oficina de integridad académica de la universidad… ¡para acusar al estudiante! Pero el valiente revisó las políticas, les demostró que estaban mintiendo y bloqueó la publicación. Como decimos aquí, “les dio una cátedra”.

Un cartel, cientos de autos y la venganza perfecta

La cosa no quedó ahí. El asesor, picado hasta el tuétano, comenzó a pasar frente a la casa del estudiante solo para lanzarle miradas de “te voy a hacer la vida imposible”. Pero el karma existe… y a veces viene en forma de letrero barato. Nuestro héroe fue al Walmart, gastó cinco dólares y puso en su jardín un cartel bien grandote: “[Nombre del profesor] roba la investigación de sus estudiantes de posgrado”.

¡Y aquí es donde la historia se vuelve épica! La casa estaba justo frente a la fila de autos de una escuela, así que cada tarde cientos de padres leían el mensaje. El profe perdió la cabeza: tomaba fotos, llevaba a su esposa a ver el letrero, y hasta llegó a gritarle al estudiante frente a las cámaras de seguridad. Fue el chisme del barrio y, como diría cualquier comadre, “se armó el merequetengue”.

La universidad intentó todo: primero intimidar para que quitara el cartel, luego hasta inventaron que el letrero era una amenaza y quisieron que la policía buscara armas en la casa (“en Oklahoma, ¿en serio?”, preguntó incrédulo un comentarista). Nada funcionó; el estudiante tenía la ley de su lado y no se dejó amedrentar.

Más allá de Oklahoma: ¿por qué pasa esto en la academia?

Lo más triste (y realista) es que esta historia no es única. Varios usuarios del foro compartieron experiencias parecidas: investigaciones robadas, profesores que se hacen pasar por autores, o graduaciones retrasadas para explotar a estudiantes. Una persona contó cómo su jefe en la oficina hacía lo mismo con presentaciones, y solo pudo exponerlo cuando metió una diapositiva sorpresa con su nombre delante de los directivos. Al final, el jefe fue despedido.

Pero, como reflexionó otro usuario, mientras los criterios de éxito en la academia sigan premiando solo a los profesores que publican, y no a quienes realmente apoyan a sus estudiantes, esta dinámica seguirá repitiéndose. Muchos prefieren evitar el conflicto y buscarse la vida fuera de ese “circo”.

Incluso, algunos recomendaron buscar asesoría legal o acudir a defensores del pueblo u organismos externos, ya que las propias oficinas universitarias suelen proteger a los de arriba. Y, por supuesto, otros simplemente celebraron la valentía del protagonista: “Ojalá todos tuviéramos el valor de manejarlo así de tranquilo. Eres una estrella”.

¿Y el desenlace? A lo mexicano: “que se quede el muerto con quien lo carga”

Al final, el estudiante dejó la universidad, el profe sigue con su berrinche, y la reputación de la institución quedó, digamos, “manchada”. Pero lo importante aquí es la lección: no hay que dejarse, ni en la academia ni en la vida. A veces la mejor venganza es la que se hace con ingenio, legalidad y un poco de humor.

Así que si alguna vez tienes que lidiar con un jefe, profe o colega que quiere aprovecharse de tu trabajo, ya sabes: agarra valor, revisa bien tus derechos y, si hace falta, ponle un letrero en la puerta (o su equivalente en el mundo digital).

¿Has vivido algo así? ¿Conoces a alguien que se llevó el crédito de tu trabajo? ¡Cuéntame en los comentarios! Y recuerda, como decimos por acá: “El que no habla, Dios no lo oye… ¡y el que no denuncia, sigue cargando al muerto!”


Publicación Original en Reddit: University of Oklahoma advisor I worked for tried to take my research and would walk by my house often to mean mug. I put up a yard sign that said '[professors name] steals grad student research.' My house was also across from a school pick up line where 100s of cars sat every day to enjoy my sign