Cuando tu éxito molesta: la dulce venganza de un certificado en la mesa
¿Alguna vez sentiste que tu propio éxito le da urticaria a alguien de tu familia? ¿Has tenido esa tía, primo o hermana que, por más que le expliques, jura que todo lo que tienes es regalado o comprado por otros? Prepárate para una historia que te hará reír (y quizá identificarte más de lo que quisieras): la pequeña, pero sabrosa, venganza de una mujer que demostró con hechos que su puesto sí lo ganó a pulso… y que un simple papel puede valer más que mil palabras.
La historia: De “te compraron el trabajo” a “empleada del mes”
Todo comenzó hace algunos años, cuando nuestra protagonista (llamémosla T-chan, como en Reddit) consiguió trabajo en un centro de rehabilitación para hombres con problemas de adicción, donde, por cierto, su tía también trabajaba, pero en otro departamento. Nada del otro mundo: la tía solo la recomendó como referencia, sin palancas ni magia. Pero claro, en cada familia hay una hermana que parece sacada de telenovela: la mayor, que llevaba años sin trabajar y que, como buena criticona, empezó a esparcir la idea de que “ese trabajo se lo compraron”.
¿Te suena familiar? En Latinoamérica, cuántas veces no hemos escuchado cosas como “ese puesto seguro es por el compadre”, “ay, ya sabemos quién la recomendó”, o “si no tienes padrino, no avanzas”. Y sí, a veces pasa, pero otras veces el mérito es real.
El jefe de T-chan, por cierto, tampoco estaba muy convencido de contratar a una mujer menudo para ese entorno. Pero la vida da vueltas y pronto demostró que no solo podía con el paquete: ¡salvó vidas usando Narcan! (un medicamento para emergencias por sobredosis). Literalmente, tres personas sobrevivieron gracias a su trabajo. ¿Y la hermana? Seguía en su trono de “yo no trabajo pero critico desde el sillón”.
El certificado más valioso: venganza con sabor a papel y $20 dólares
Y aquí viene la cereza del pastel. De repente, T-chan fue elegida “empleada del mes”. El premio: un certificado impreso de esos que parece que lo hicieron en la papelería de la esquina y una tarjeta de regalo de Walmart de $20 dólares. Pero, como un usuario comentó en Reddit adaptando el famoso comercial: “Tarjeta de regalo: $20 dólares. Dejar el certificado a la vista donde tu hermana lo vea y le de coraje: no tiene precio”.
Imagínate la escena: la hermana entra, ve ese humilde pedazo de papel sobre la mesa, y de repente, silencio absoluto. Nunca más volvió a decir que el trabajo era “comprado”. Como dirían en México, “se le fue el habla”.
De hecho, varios lectores bromearon con ideas geniales: uno sugirió enmarcar el certificado y colgarlo en la entrada de la casa, para que cada vez que la hermana pasara, le ardiera el alma. Otro, más creativo aún, propuso sacar copias, plastificarlas y poner una en cada cuarto. ¡Eso sí es creatividad latina para las venganzas pequeñas!
El trasfondo familiar: el arte de la envidia y el sabor del éxito propio
Lo más gracioso (y a la vez triste) es que, según la autora, la hermana lleva años en las mismas, saltando de desempleo en desempleo y viviendo de lo que puede sacarle al papá (“manejando la camioneta vieja y esperando que él le ponga gasolina”, cuenta T-chan). Mientras tanto, nuestra protagonista no solo mantiene su trabajo desde hace ocho años, sino que hasta se dio el lujo de comprarse un coche nuevo, algo que en Latinoamérica suele verse como símbolo de haber “hecho las cosas bien”.
La comunidad de Reddit no tardó en entender lo profundo de esta pequeña venganza. Como dijo un usuario: “La mejor venganza es vivir tu mejor vida”. Y es cierto: para muchos, el éxito de otro es como sal en la herida. Pero al final, la vida pone a cada quien en su lugar. Otro comentario aportó un toque de humor latino: “Premio empleada del mes: 1 / Hermana tóxica: 0”.
Y por si fuera poco, T-chan confiesa que, a pesar de la toxicidad de la hermana, ha seguido ayudándola: pagando la mitad de la luz (“o bueno, eso supuestamente, porque yo pago todo y ella ni sus luces”, cuenta). Es el típico caso latino de “familia es familia”, aunque a veces den ganas de mandar a uno que otro “a freír espárragos”.
Reflexión final: La venganza más dulce es el logro propio
En muchos países de Latinoamérica, el “qué dirán” pesa más que el mérito. Pero esta historia es prueba de que el trabajo honesto, la perseverancia y la satisfacción personal siempre triunfan sobre la envidia y los chismes familiares. A veces, no hace falta dar grandes discursos ni pelearse: basta con dejar el certificado sobre la mesa y dejar que los hechos hablen solos.
¿Tienes un familiar que siempre minimiza tus logros? ¿Alguna vez te dijeron que “te regalaron” lo que tienes? Cuéntanos tu historia, porque seguro hay más de uno que se verá reflejado. Y recuerda: a veces, la mejor venganza es un simple papel y una sonrisa de satisfacción.
¿Y tú, qué harías con un certificado así? ¿Lo enmarcarías, lo pondrías en la sala, o sacarías copias para toda la familia?
¡Déjanos tu comentario y comparte este post con ese primo, tía o hermana que necesita aprender una lección!
Publicación Original en Reddit: Sister didn't think I earned my job