Cuando trabajar rápido te sale caro: La venganza pequeña de los que hacen bien su chamba
¿Alguna vez has sentido que en tu trabajo ser eficiente es casi un pecado? Que, si terminas tus tareas antes de tiempo, en vez de felicitarte, te castigan recortándote el sueldo o llenándote de más trabajo. Bueno, no eres el único. Hoy te traigo una historia que se hizo viral en Reddit y que, la verdad, podría haber pasado perfectamente en cualquier oficina o empresa de Latinoamérica. Es la clásica historia de “corre el reloj”, pero con un toque de venganza y mucha picardía laboral.
El trabajo donde hacer bien las cosas te sale caro
La historia la cuenta un usuario que trabajaba asignado a una zona geográfica, completando tareas con fecha límite y usando el GPS de su celular para fichar. Todo era bastante independiente: él armaba su propio horario, le pagaban gasolina, y casi no veía a su supervisor. El detalle es que, aunque cada tarea tenía un tiempo asignado (a veces dos horas), la realidad es que podía terminarlas en 10 o 20 minutos gracias a su experiencia. ¿Y qué hacían los jefes antes? Se hacían de la vista gorda y le decían: “Pon el tiempo completo en tu reporte, así no te pagan menos”.
Pero como suele pasar, llegó nueva administración —como cuando cambia de director el colegio y de repente todos los permisos se van al caño— y empezaron a exigir que solo se pagara por el tiempo real trabajado. Así que, si antes terminabas en 30 minutos y te pagaban dos horas, ahora solo te pagaban media hora. Resultado: todos los empleados comenzaron a “correr el reloj” y a fingir que todo les tomaba el doble o triple. Nuestro protagonista se volvió un maestro del ocio: después de terminar la tarea, se iba a hacer el súper, tomaba un cafecito, leía un libro, hasta que se cumpliera el tiempo para fichar la salida. Porque, como dice el dicho: “Al que madruga, Dios lo castiga… con más trabajo y menos sueldo”.
La sabiduría popular del trabajo latinoamericano
No es casualidad que esta historia resonara tanto en Reddit y que los comentarios explotaran de anécdotas parecidas. En Latinoamérica, todos conocemos al compañero que “hace rendir la jornada” o al jefe que cree que “verte ocupado” es más importante que el resultado. Como comentó uno de los usuarios más populares en la publicación: “En cuanto termines todo, el jefe te va a mandar a tu casa sin pagarte o te va a encargar el doble de cosas”. Por eso, los veteranos con más de 20 años en el puesto le enseñaron al nuevo: “Nunca te apures, termina justo a la hora que te esperan. Si terminas antes, solo te ganas problemas”.
Este comportamiento es tan común que hasta se ha convertido en un arte: el arte de “hacer tiempo”. Como decimos aquí, “el que mucho abarca, poco aprieta… y el que termina rápido, poco cobra”. ¿Quién no ha escuchado la frase: “El premio por hacer bien tu chamba es que te den más trabajo y al mismo salario”?
¿Por qué las empresas castigan la eficiencia?
Detrás de estas historias hay un problema de fondo: muchas empresas (no solo en gringolandia) miden el desempeño por horas y no por resultados. Si eres eficiente, en vez de premiarte, te castigan, como si tu habilidad y experiencia valieran menos. Y cuando llega un jefe nuevo con ideas de manual, empiezan a recortar sueldos o a exigir “productividad” sin entender la realidad del trabajo.
Uno de los comentarios más atinados en la discusión decía: “Los jefes que nunca han hecho el trabajo solo ven números, pero no entienden lo que realmente pasa en el campo”. Otro usuario contó que en su empresa, si cumplías tu meta y te sobraba tiempo, te lo recompensaban con… más trabajo. Así, los que trabajan lento ganan igual o incluso más que los que dan el extra. ¿Suena familiar?
Esta lógica absurda hace que la gente deje de esforzarse. Como dijo una usuaria: “Por eso cuando se quejan de que la gente es floja, pienso en cosas como esta. Siempre castigan a los que más trabajan, así que ¿para qué matarse?”. Al final, los empleados eficientes terminan buscando otro trabajo o aprendiendo a “hacer como que trabajan” por pura supervivencia.
¿Solución? ¿Cultura? ¿Resignación?
La historia termina con el protagonista renunciando harto del desorden y el sinsentido. “Me rogaron que me quedara”, cuenta, “pero yo los fantasmée”. Y es que, como buen latino, uno sabe cuándo es hora de buscar mejores horizontes, donde se valore lo que uno sabe hacer y no lo que aparenta.
Muchos en los comentarios sugirieron que la verdadera solución es cambiar el enfoque: pagar por resultados, no por horas. Otros recordaron que este problema es tan viejo como el trabajo mismo, y que hasta en la serie Star Trek el ingeniero Scotty inflaba los tiempos para quedar como héroe. En palabras de otro comentarista: “La venganza perfecta es aprender a navegar el sistema… y si no te valoran, buscar otro lugar donde sí lo hagan”.
Y tú, ¿corres el reloj o corres por tu dignidad?
Así que la próxima vez que alguien te diga que en Latinoamérica la gente es floja, recuérdale que más bien somos expertos en adaptarnos a sistemas absurdos. ¿Qué opinas? ¿Te ha pasado esto en tu chamba? ¿Crees que hay salida o estamos condenados a hacer tiempo para siempre? Cuéntame tu experiencia en los comentarios. Y si eres jefe, ¡no castigues a los buenos! Mejor aprende a valorar a tu gente, que trabajadores así no los encuentras en cada esquina.
Porque ya lo decía la abuela: “El que no valora, pierde… y luego anda rogando que regreses”.
¿Y tú? ¿Eficiencia o hacerle al cuento? Te leo.
Publicación Original en Reddit: My job cut people's pay for getting tasks completed too fast so everyone ran the clock