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Cuando tienes un compañero de trabajo que parece vivir en “modo avión”

Ilustración en caricatura de un trabajador en una planta de fórmula infantil en polvo, inspirado en la cultura sudanesa.
Conoce a Kevin, un personaje singular de Sudán del Sur, que navega por el bullicioso mundo de la producción de fórmula infantil en polvo. Esta divertida imagen en caricatura 3D captura la esencia de la vida en la fábrica y las personalidades únicas que la hacen vibrante. ¡Sumérgete en mis experiencias trabajando junto a Kevin y las lecciones que hemos aprendido juntos!

¿Alguna vez has trabajado con esa persona que, aunque le expliques las cosas mil veces, sigue haciendo todo al revés? Pues hoy te traigo la historia de un “Kevin” de manual, ese tipo de colega que parece tener el cerebro en “modo avión” todo el turno. Prepárate para reírte, indignarte y, sobre todo, sentirte identificado si alguna vez te tocó lidiar con alguien así en el trabajo.

Esta historia la encontré en Reddit, donde un usuario compartió sus peripecias trabajando en una fábrica de leche en polvo para bebés. Y ojo, no es cualquier trabajo: aquí la limpieza y la atención al detalle son cosa seria porque se trata de productos de uso médico. Pero claro, ni eso detuvo a Kevin, el protagonista, de cometer errores dignos de telenovela.

El arte de olvidar lo esencial (o cómo no usar tu “bunny suit”)

En los trabajos de alta sanidad, a todos nos toca ponernos esos trajes blancos de papel que te hacen parecer Teletubby en crisis, conocidos como “bunny suits”. Pues resulta que Kevin, después de dos meses en la empresa (tiempo suficiente para aprender las reglas), decidió entrar a la zona más delicada… sin su traje. Cuando su compañero le preguntó por qué, él respondió con la tranquilidad de quien se olvidó el paraguas: “Ay, se me olvidó”.

Aquí en Latinoamérica, muchos diríamos: “¡Este cuate sí que está en la luna!” Pero lo mejor es que, después de que le recordaron la importancia del traje, Kevin se fue a “meditar” durante quince minutos. Seguro necesitaba procesar la regañada con una pausa dramática, como en las novelas.

Cuando los pedidos sencillos se convierten en acertijos

Otra joya de Kevin ocurrió cuando le pidieron preparar un químico de limpieza, el famoso “RTU”, que vendría siendo como el primo gringo del alcohol en spray que usamos en casa. El procedimiento era sencillo: darle las botellas vacías para rellenarlas. Pero Kevin, genuinamente confundido, preguntó: “¿También necesitas esas?” Aquí aplica perfecto el dicho: “Le entra por un oído y le sale por el otro”.

Un usuario de Reddit lo describió de forma magistral: “Hay cerebros que están en modo avión y se les olvidó prender el wifi”. Y es que todos hemos conocido a alguien así, que parece vivir en su propio universo paralelo.

El enigma de las latas (o cómo repetir lo obvio tres veces)

En la fábrica, cuando se terminaba un pedido, había que dejar de alimentar la máquina con latas. A eso le llaman “cortar las latas”. Kevin, viendo que la banda estaba medio vacía, empezó a señalar como loco que faltaban latas. Su compañero le explicó una, dos, tres veces que ya se había terminado el pedido… pero el buen Kevin seguía insistiendo, como si estuviera dando señales de humo.

Aquí es cuando uno pierde la paciencia y, como bien dicen en México, “te dan ganas de gritarle: ¡ya chole!” Al final, el compañero tuvo que pedirle a un operador boricua que le explicara a Kevin –en términos sencillos y sabrosos– lo que significaba “cortar las latas”. Y lo peor: Kevin llevaba nueve meses trabajando ahí, así que no era nuevo ni despistado… ¡simplemente era Kevin!

Reflexiones de la comunidad: Entre el humor y el asombro

En los comentarios de Reddit, la gente no dejó pasar la oportunidad de compartir su sabiduría popular. Una frase que me encantó y que la mamá del autor solía decir: “Cuando Dios repartió la estupidez, este se formó dos veces”. ¿A poco no te recuerda a esas frases de abuelita que escuchamos en las sobremesas familiares?

Otro usuario remató: “A esta gente no se le debería dejar cerca de nada de grado médico. Literalmente, vidas podrían depender de ello”. Y es que, en estos trabajos, no es lo mismo olvidarse de un lapicero que de los protocolos de limpieza.

También hubo quien se preguntó, como lo haría cualquier latino ante la ineficiencia: “¿Y por qué no lo han corrido ya?” La respuesta del autor fue muy de nuestra oficina: “Es bueno para quedar bien con los jefes. Solo trabaja cuando lo están viendo”. ¿Quién no ha tenido a ese compañero que parece ninja cuando hay supervisores cerca y fantasma el resto del día?

El “Kevin” que todos llevamos (o sufrimos) en el trabajo

Lo interesante de historias como esta es que, aunque parezcan exageradas, son más comunes de lo que creemos. Todos hemos tenido o seremos el “Kevin” alguna vez: el que mete la pata, olvida lo básico o necesita que le expliquen las instrucciones tres veces (y con dibujitos).

Pero también nos recuerdan la importancia de la paciencia, el trabajo en equipo y la buena comunicación. Y claro, que siempre es mejor reírse de las tragedias laborales, porque al final del día todos tenemos anécdotas de “modo avión” para contar en la hora del café.

¿Y tú? ¿Has trabajado con un “Kevin” en tu vida laboral? Cuéntame tu historia en los comentarios. ¿Cuál ha sido la metida de pata más grande que has presenciado en el trabajo? ¡Vamos a reírnos juntos de esas historias que solo pasan en la oficina o la fábrica!


Publicación Original en Reddit: Sudanese Work Kevin