Cuando te marcan por error... y decides vengarte a la mexicana
¿A quién no le han marcado por error alguna vez? Seguro te ha pasado: suena el teléfono, contestas con tu mejor “¿bueno?”, y del otro lado te salen con un “¿me regala una orden para llevar?” o “¿ya tienen lista mi pizza?”. La mayoría cuelga, se ríe o hasta ayuda con buena onda… pero hay quien decide tomar cartas en el asunto y aplicar una venganza chiquita, de esas que te hacen reír más que enojar.
Hoy te cuento una historia que se volvió viral en Reddit y que, honestamente, parece de esas anécdotas que uno contaría en la sobremesa después de los tacos. Porque cuando juntas números parecidos, comida y un papá creativo, el resultado es oro puro.
El papá que no soportaba llamadas equivocadas
Todo comenzó cuando un usuario de Reddit contó que, tras regresar del servicio militar en el extranjero, fue a visitar a sus papás a su condo cerca de la playa Revere, al norte de Boston. Todo iba normal, hasta que suena el teléfono y la mamá pone los ojos en blanco. El papá, con toda la calma del mundo, contesta, agarra una hoja y empieza a anotar: “¿La 15B? ¿La 17A? Ok, en 20 minutos”.
Nuestro protagonista se queda con cara de “¿qué rayos acaba de pasar aquí?” y le pregunta a su papá. La respuesta fue tan épica como sencilla: “Nuevo restaurante chino, está aquí a la vuelta, es buenísimo. Pero nuestro número es el 3391 y el de ellos es el 3397. Los que no se ponen los lentes antes de marcar, que se queden con hambre”.
La mamá, resignada, admite que seguro antes intentó decirle a la gente que era el número equivocado y le respondieron de malas… Así que el papá decidió que, si no pueden marcar bien, tampoco merecen su comida china. ¡Venganza petty a la gringa, pero con todo el sabor latino!
Las llamadas equivocadas: un clásico universal
Leyendo los comentarios, me di cuenta que esto no es cosa de Boston ni de Estados Unidos. ¡Pasa en todos lados! Como bien dijo un usuario, en la universidad su número era casi idéntico al de una pizzería. ¿La solución? Hacían el pedido por error, pero luego lo pasaban a la competencia, y terminaban recibiendo descuentos y pizzas gratis. O como la abuela inglesa que, al recibir llamadas para una inmobiliaria, era tan amable que hasta le mandaban flores de agradecimiento.
Aquí en Latinoamérica, todos tenemos una tía o abuelita que alguna vez contestó el teléfono creyendo que era la farmacia, la pollería o el taxi. O el típico: “¿Es la tortillería?”, y uno con ganas de decir “No, pero si quiere le aparto medio kilo”. Pero claro, la diferencia está en la reacción: hay quien, si le tratas mal o no entiende razones, decide jugarte una broma y dejarte esperando tu comida… que nunca llegará.
¿Venganza inocente o maldad? El debate en la mesa
Entre los comentarios, hubo quienes se morían de risa y otros que se preocupaban por el pobre restaurante chino. “Imagínate al pobre mesero recibiendo gente que exige su pedido y no lo tienen listo”. Es cierto, y más de un lector recordó cómo un anuncio con el número equivocado puede convertir tu casa en el centro de llamadas de media ciudad.
Pero también está la parte de “emprendimiento petty”: quien aprovechó las llamadas para negociar pizzas gratis, o el que se vengó de un negocio grosero tomando todos los pedidos para que el rival hiciera la venta. ¡Eso sí es creatividad latinoamericana! Y no falta el que, tras recibir llamadas a cualquier hora para pedir licor, pensó: “Si no puedes marcar bien, no necesitas más alcohol, compadre”.
Y ni hablar de la era de los teléfonos fijos. Un usuario contó que, en los 80, su familia competía para ver quién tomaba más pedidos de pizza por error, solo por diversión. ¿Te imaginas en México, con los vecinos llegando a reclamar su paquete de tacos que nunca llegó?
Entre risas y nostalgia: lo que nos une en cada llamada
Más allá de la venganza pequeña, esta historia nos recuerda que, a veces, la vida cotidiana se llena de anécdotas que dan para carcajadas y hasta para reflexionar. ¿Cuántas veces la gente está tan apurada o despistada que ni se fija a quién le marca? ¿Y cuántas veces preferimos reírnos en lugar de enojarnos?
En Latinoamérica sabemos que la picardía y el humor pueden ser la mejor defensa ante las molestias diarias. Ya sea tomando pedidos falsos, haciendo bromas o simplemente colgando con una sonrisa, lo cierto es que estas historias nos unen. Y como bien dijo un comentarista, “el secreto de un buen chiste de pizza está en la entrega” (o como diríamos aquí, “el chiste está en el reparto”).
¿Y tú? ¿Alguna vez recibiste una llamada equivocada y aprovechaste para hacer una broma o darles una cucharada de su propio chocolate? ¡Cuéntame tu historia en los comentarios! Porque, al final, todos hemos sido el papá, la mamá, el bromista… o el que se quedó sin comida por no poner atención.
¿Quién dijo que la vida cotidiana no puede ser una comedia?
Publicación Original en Reddit: My damn Dad