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Cuando ser el todólogo en el hotel es el verdadero trabajo de riesgo

Ilustración estilo anime de un profesional seguro gestionando ventas grupales y coordinando tareas con facilidad.
En esta vibrante ilustración anime, vemos a un dedicado profesional de ventas que maneja hábilmente múltiples tareas, desde organizar reservaciones hasta gestionar facturación. Esta imagen captura la esencia del trabajo en equipo y la eficiencia, mostrando cómo se puede guiar a todos en un entorno laboral activo.

Hay trabajos donde uno se siente como el pegamento que mantiene todo unido. Pero en el mundo hotelero, a veces parece que eres el único que sabe leer, escribir y, sobre todo, seguir instrucciones. ¿Quién no ha tenido ese compañero que, si le pides que prenda la computadora, te pregunta en qué botón está el “encender”? Pues hoy te traigo una historia donde ser "el que resuelve todo" es casi un deporte extremo.

El arte de ponerle notitas… y que nadie las lea

Imagina que trabajas en ventas grupales de un hotel. Eres la persona que organiza reservas, coordina cobros y deja todo tan explicado que hasta un niño de preescolar podría entenderlo. Literalmente escribes instrucciones en las reservas como: “2 noches al grupo, 2 noches pago personal”. Pero, como diríamos en Latinoamérica, “entra por un oído y sale por el otro”.

El problema viene cuando el personal de recepción, liderado por alguien que prefiere pasarle la papa caliente al primero que ve, ignora todo. Una simple devolución se convierte en un vía crucis para el huésped, que termina haciendo el tour completo del hotel buscando a quién le resuelva. La cereza del pastel: ni siquiera leen las notas que uno deja en el sistema. Y cuando todo explota, ¿a quién llaman? Exacto, al pobre de ventas grupales, que termina de bombero apagando el incendio.

Cuando el área de cuentas parece capítulo de “La Rosa de Guadalupe”

No es solo la recepción, ¡eh! La gente de contabilidad también tiene lo suyo. ¿Recuerdas esa vez que un huésped reclamó doble cobro y hasta mandó capturas de su estado de cuenta? La respuesta de contabilidad: “No sabemos qué pasó”. ¿Solución? Mandan el problema de regreso a ventas grupales, como si fuera un paquete con dirección equivocada.

Pero el protagonista de nuestra historia no se queda de brazos cruzados. En cinco minutos revisa el sistema, cruza códigos de autorización y resuelve el misterio. Todo gracias a que, a diferencia de otros, sí recibió capacitación y sí le pone ganas. Irónicamente, la persona que debería controlar los pagos del hotel (y gana más dinero) admite abiertamente que nunca terminó su entrenamiento. Como dirían nuestras abuelitas: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.

La cultura del “que lo haga otro” y el síndrome del bombero hotelero

En los comentarios de la historia original, muchos se sienten identificados. Un usuario bromea que, con tantas tareas extras, nuestro protagonista debería pedir un aumento de sueldo o buscar un lugar donde la incompetencia no sea ley. Otro sugiere dejar que los compañeros “se quemen” solos para que aprendan de sus errores, pero en Latinoamérica sabemos que eso a veces solo termina en más trabajo para el que sí sabe.

Hay quienes cuentan anécdotas igual de surrealistas: desde recepcionistas que ignoran alertas clave y dejan pasar huéspedes que ya debían dinero, hasta equipos de ventas que prometen suites y servicios imposibles, y luego desaparecen como magia cuando hay que dar la cara. Es el típico “prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido”.

Otros relatan que en sus hoteles sucede lo contrario: ventas no deja instrucciones claras y recepción termina descifrando jeroglíficos para entender cómo cobrar y a quién. Aquí aplica el dicho: “En todos lados se cuecen habas”.

¿Y entonces, quién cuida el hotel?

En el fondo, esta historia es más común de lo que parece en Latinoamérica. La falta de comunicación, la costumbre de pasarle el problema al otro y la poca capacitación hacen que los hoteles sean un microcosmos de la vida laboral: el que sabe, termina haciendo el trabajo de todos.

Pero hay esperanza. Algunos aconsejan poner límites, buscar trabajos donde la gente sí reciba capacitaciones y, sobre todo, no dejar que la empatía te convierta en el único bombero del lugar. Como bien comenta un usuario: “Los límites son importantes para tu salud mental”.

Y mientras tanto, los que de verdad resuelven, seguirán siendo el alma oculta del hotel, los que salvan el día cuando los sistemas parecen escritos en chino y las soluciones están a un clic… si tan solo leyeran las benditas notas.

Conclusión: ¿Te ha pasado algo así en tu trabajo?

Cuéntanos, ¿eres la persona que siempre termina resolviendo los problemas de todos? ¿Te ha tocado hacer de niñera de tus compañeros? ¿O, por el contrario, te ha tocado sufrir a ventas que nunca deja instrucciones claras? ¡Déjame tu anécdota abajo!

Porque, al final, todos hemos sido el “todólogo” de la oficina alguna vez. Y aunque eso da seguridad laboral, también nos enseña que en la vida, como en el hotel, a veces el verdadero reto es hacer que los demás lean… ¡y sigan instrucciones!

¿Tienes alguna historia de trabajo digna de telenovela? ¡Compártela y hagamos catarsis juntos!


Publicación Original en Reddit: Holding everyone's hand