Cuando romper las reglas te deja fumando: la historia de los 'descansos para fumadores' en el trabajo
¿Alguna vez has sentido que para sobrevivir en el trabajo hay que ser más astuto que el jefe? Imagina que, en tu oficina, solo quienes fuman pueden salir a tomar un descanso. Así, sin rodeos: si quieres despejarte cinco minutos, tienes que prender un cigarro. Suena a historia de nuestros abuelos pero, créeme, esto pasó apenas a principios de este siglo. Sí, aunque no lo creas, muchos tuvimos que elegir entre cuidar los pulmones o la cordura.
Esta es la historia de un usuario de Reddit que, por querer un simple respiro, terminó encendiendo un vicio que, décadas después, sigue intentando apagar. Y lo más curioso es que no fue el único: cientos compartieron en los comentarios sus propias locuras laborales, donde el sentido común brilla por su ausencia.
El absurdo de los "descansos para fumadores" (y cómo nos afecta a todos)
En pleno siglo XXI, cuando ya nadie se imagina fumando en la oficina ni mucho menos tomando café con cigarro en la sala de juntas, un joven trabajador británico —en la comunidad de Reddit lo llaman “u/jl_legend”— se encontró con una regla inverosímil: solo los fumadores podían salir a descansar.
Piénsalo: mientras tus compañeros se relajan afuera, tú, por ser sano, tienes que seguir trabajando como si nada. ¡Hasta parece chiste de oficina mexicana, donde las reglas a veces parecen inventadas por alguien que nunca pisó una empresa! Como comentó un usuario, “nunca pensé que tomar aire fresco sería un privilegio reservado solo para quienes se están matando poco a poco”.
La tentación era grande. Y, como buen joven con ganas de justicia y algo de rebeldía, nuestro protagonista decidió unirse al club... pero no solo de palabra: ¡empezó a fumar para poder descansar! De esos errores de juventud que con los años se vuelven anécdotas (y algún que otro suspiro de arrepentimiento). “Ahora que intento dejar el cigarro otra vez, me acuerdo de lo tonto que fui”, reflexionó el autor original. “Si hubiera sido más astuto, habría comprado una cajetilla solo como excusa, sin fumarla”.
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Lo más divertido de la publicación fueron los comentarios. ¡Cuántos se sintieron identificados! Por ejemplo, alguien contó que en su empresa también solo los fumadores tenían derecho a descanso. Así que, ni corto ni perezoso, se llevaba una taza de café y salía con los demás. Cuando el jefe le llamó la atención, al día siguiente salió con café y se paró justo frente al jefe, sin fumar ni nada. “Al tercer día, nadie volvió a decirme nada”, relató entre risas.
Otro recordó su tiempo en la marina, donde los que no fumaban tenían que quedarse en formación mientras los fumadores se iban a “disfrutar” su vicio. “Preferí cuidar mis pulmones”, dijo, “pero muchos no resistieron y se unieron solo por el descanso”.
No faltó el que bromeó con la situación: “Menos mal que no era obligatorio consumir otras sustancias, porque si no, ¡vaya lío!”. Y claro, hubo quien contó que en la cocina de un restaurante, los chefs recomendaban a los jóvenes aprender a fumar para “ser parte del equipo”. Imagínate, como si fuera parte del currículum: “manejo de cuchillos y adicción a la nicotina”.
¿Qué dice esto de la cultura laboral y cómo lo vemos en Latinoamérica?
Aunque la historia viene de Reino Unido, en Latinoamérica no estamos exentos de reglas absurdas. ¿A poco no te ha pasado que en la oficina hay “privilegios” solo para algunos? Ya sea el clásico “el jefe tiene su taza especial y su café de importación” o los descansos misteriosos de quien “va al baño” y regresa media hora después.
En muchos trabajos mexicanos, argentinos, colombianos o chilenos, todavía hay quien se escapa a fumar y regresa oliendo a tabaco, mientras los demás cubren su ausencia. Y aunque ya no es tan común como antes, aún existen esas pequeñas injusticias cotidianas que nos sacan canas verdes.
Por eso, la historia de “u/jl_legend” nos recuerda que a veces, por no quedarnos atrás, hacemos cosas que en el fondo no queremos. Como dicen por acá: “el que no tranza, no avanza”… aunque a veces esa tranza sea contra uno mismo.
Dejar de fumar: más difícil que decirle a tu jefe que no
Muchos en la comunidad aprovecharon para apoyar al autor en su lucha por dejar el cigarro. Uno compartió: “Dejar de fumar es fácil, ¡yo lo he hecho varias veces!” (un clásico que todos hemos escuchado). Otro aconsejó: “No pienses en dejarlo para siempre, solo deja de fumar hoy”.
Al final, la lección es clara: nunca vale la pena sacrificar tu salud por ganarle a un sistema injusto. Como bien dijo alguien en los comentarios, “¡imagina que en vez de cigarro el descanso fuera por comer tacos! Seguro ya todos seríamos campeones de concursos de comida”.
¿La moraleja? A veces, la mejor forma de cambiar las cosas es simplemente negarse a seguir reglas absurdas, aunque implique enfrentar unas cuantas miradas torcidas. Y si ya caíste en la trampa, nunca es tarde para corregir el rumbo (y cuidar tus pulmones).
¿Y tú, qué locuras has hecho por un descanso en el trabajo?
Comparte en los comentarios tu anécdota más absurda de la oficina o el trabajo. ¿Te tocó alguna regla ridícula que te haya hecho pensar “esto solo pasa aquí”? ¡Nos leemos y reímos juntos!
¿Te gustó la historia? Compártela con ese compañero que siempre se escapa a fumar… o a tomar “aire fresco”.
Publicación Original en Reddit: Cutting Nose Off to Spite Lungs